El arte derrota a la humedad en Meira

Las pinturas del siglo XVII tienen mejor protección contra las filtraciones de la cubierta y del suelo


VILALBA / LA VOZ

Si la conservación se pudiese medir en términos de fútbol, sería adecuado decir que el arte le ha ganado un partido a la humedad en la iglesia de Meira, una de las joyas del patrimonio artístico del norte de Galicia. La conservación de las pinturas de la conocida como sala de las reliquias, situada entre el altar mayor y el ábside del templo, es ahora mayor, una vez terminados los trabajos de conservación.

La restauración se enfrentó con el problema que esa humedad había causado al mortero de cal sobre el que están las pinturas y a la pigmentación de los murales. José Manuel Rey -conservador perteneciente a la empresa Esteo, que se ocupó de esa tarea- explicó en días pasados que la conservación era deficiente por la aparición de sales, que dañan las pinturas. Estaban por fuera, con lo que la policromía no sufrió daños. Lápices de fibra de vidrio, gomas de borrar y puntas de bisturí fueron los materiales empleados para retirar el velo que la humedad había contribuido a formar sobre las pinturas.

Otro efecto de la humedad es el que acaba generando el abombamiento del mortero, que incluso puede separarse de la piedra sobre la que está colocado si el hinchamiento es intenso. En el caso de la iglesia de Meira, expuso Rey, el daño se presentaba en un mortero colocado en los años 90. La instalación de ese mortero sirvió para impermeabilizar el suelo pero no las paredes, lo que terminó por causar esa degradación de las pinturas. La solución adoptada en esta fase fue la de ir rompiendo poco a poco, en porciones pequeñas, ese mortero para luego sustituirlo por otro.

Los trabajos en las pinturas se llevaron a cabo en los últimos meses, con un presupuesto de unos 60.000 euros, aportados por la Diputación Provincial. Pero antes ya se había afrontado en la iglesia otra fase de obras que también perseguían eliminar efectos de la humedad sobre la sala de las reliquias y su entorno. Con esa actuación se impermeabilizaron muros exteriores en la zona del ábside, se canalizaron algunas bajantes y se renovaron piezas de la cubierta.

 Cámara de aire

Lo que se buscaba era que las filtraciones llegasen a la mencionada sala desde la cubierta o desde el suelo. En el suelo de esa estancia, detalló Rey, se cambió el material, que ahora es de pizarra y va colocada sobre una cámara de aire y sobre grava. También hay aberturas entre las juntas, que al no estar revestidas de ningún material permiten que el aire salga y no se condense.

Terminada esta segunda fase, Rey considera que una buena prolongación de estas mejoras sería la colocación de nuevo alumbrado en esa sala. «Non se precisa unha cousa esaxerada, pero si algo», apuntó.

 

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