El cuádruple crimen de O Garabelo

La sangrienta matanza ocurrida en una finca de Gomesende (Pol) está a punto de cumplir 25 años. El autor de los hechos y su criado ya fallecieron


Marcelino Ares Rielo, O Garabelo, ha muerto. El hombre que hizo llenar páginas en los periódicos por haber matado a cuatro hombres que le talaron otros tantos carballos en una propiedad de Gomesende (Pol) no tuvo, hasta hoy, ni una sola línea en la que quedase constancia de su desaparición. Pasaron ya casi veinticinco años de uno de los crímenes más sangrientos de la historia de Galicia y algunos de sus protagonistas ya no están. No solo no murió el autor de los disparos sino que también desapareció Manuel, el criado que fue el que diligentemente avisó a Marcelino de lo que estaba sucediendo en su finca. El suceso ocurrió sobre las nueve y cuarto de la mañana del sábado 19 de noviembre de 1993.

En Meira, donde O Garabelo hacía vida social antes de ocurrir el cuádruple crimen, casi todo el mundo sabe de su fallecimiento, pero no hubo nadie capaz, ni tan siquiera alguno de sus más allegados, de establecer la fecha exacta. Tampoco fue posible saber en qué lugar se encuentra enterrado. El óbito se produjo en la provincia de Madrid a donde volvió Marcelino Ares, tras pasar 15 años en la cárcel.

La última vez que estuve con él fue en agosto del año 2003. Tenía 68 años y, aparentemente, solo presentaba dos achaques: falta de oído y problemas con la vista. Durante su estancia en prisión fue intervenido un par de veces. Le extirparon unas verrugas que tenía en la cabeza, pero en la biopsia dieron resultados negativos a tumoraciones.

Nada hacía presagiar un fallecimiento más o menos rápido como así debió suceder. En Meira hay quien asegura que fue hace un par de años y no falta quien asegure que murió poco después de haber terminado de escribir sus memorias.

Cuentan en Meira que también fallecieron dos de sus hermanos. Otros dos residen en la comarca. Viven también los dos hijos de O Garabelo. No fue posible saber nada de su esposa con la que rompió, tras espectaculares revelaciones que Marcelino dejó escritas, cuando se encontraba en la cárcel.

Pasó los últimos años de su vida en Buitrago de Lozoya (Madrid). Arruinado, tuvo que rehacer su vida, incluso sentimentalmente, acompañado de una muchacha 30 años más joven que él que, en alguna ocasión, lo llegó a acompañar a Meira. Ahora o Garabelo reposa para siempre en algún cementerio.

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