«Parece que el castro de A Piringalla tuvo un doble anillo de fosos»

El director de la excavación arqueológica señala que por los vestigios encontrados de las defensas fue un asentamiento de considerable superficie


Las obras para la instalación de las nuevas canalizaciones de agua dejaron al descubierto a finales de noviembre del 2007 restos de un castro en A Piringalla, de cuya existencia no había constancia. Desde entonces un amplio equipo de arqueólogos ha trabajado intensamente en este ámbito y ha conseguido sacar a la luz numerosas piezas y restos constructivos que dejan pocas dudas sobre la amplitud de este asentamiento. Al frente del equipo de arqueólogos está Roberto Bartolomé Abraira, un investigador nacido en Meira que ha rastreado la historia de Galicia en el subsuelo de casi todas sus provincias. Ahora que esta fase de la investigación sobre el terreno llega a su fin, explica cuáles han sido los hallazgos más relevantes, su significación y trascendencia para la historia de Lugo.

-De la existencia de este castro no había constancia...

-No estaba catalogado. Es comprensible que fuera así porque el terreno estaba muy alterado, allanado, y no había indicios de que pudiera haber un castro. Tampoco en el Museo Provincial hay depósito de materiales hallados en esta zona. Popularmente parece que sí había constancia de que en superficie aparecían restos de cerámica. Lo cierto es que un castro así, tan cerca de la ciudad, es un valor a desarrollar.

-¿Qué fue lo primero que apareció?

-Las obras de la traída se llevan a cabo bajo control arqueológico. De este trabajo se encarga la arqueóloga Manuela Pérez Mato, de la empresa Gesit. En los controles en los perfiles de la zanja para la nueva tubería se empezaron a ver restos de muros, piezas de cerámica, molinos y los fosos.

-¿Qué superficie estima que tenía el castro?

-A estas alturas, responder a esa pregunta es aventurarse excesivamente. Tenemos una zanja de este a oeste, pero no de norte a sur; no se puede concretar en estos momentos. Ahora bien, por los fosos que tiene, da la impresión que fue de considerable envergadura.

-¿De cuántos fosos han encontrados restos?

-Hacia el este salieron tres fosos y, hacia el oeste, dos. Parece que es lógico que sea así. Hacia el oeste el terreno está en pendiente, cae, con lo cual la defensa debía de ser más fácil de asegurar.

-¿Cómo cree que estaban dispuestos?

-Parece que el castro de A Piringalla tuvo un doble anillo de fosos, y, a mayores, un foso más, en forma de media luna.

-Al excavar en el material de relleno de los fosos, ¿qué niveles de ocupación han podido identificar?

-En los dos fosos de la zona oeste y en los dos más exteriores del este es un relleno muy homogéneo, en el que no se identifican niveles. En el más grande, el que excavamos en estos días, que tiene cinco metros, sí hay signos de ocupación: restos de muros y de pavimentos, así como huecos de asentamiento de postes.

-¿Qué lectura hace de la disposición en que han encontrado los restos?

-En cuanto a las defensas, es probable que una vez construida la ciudad fueran demolidos los parapetos, porque vemos, por ejemplo, restos de muros de una habitación y de un horno para fundición, muy arrasado.

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