Acusan a dos lucenses de meter una batería eléctrica en el río para matar y capturar a 228 truchas
LUGO CIUDAD
Se les atribuye un delito relativo a la protección de la fauna y flora silvestre y se enfrentan a una pena de 3.600 euros de multa
01 jun 2026 . Actualizado a las 20:01 h.La plaza número 1 de la sección de lo penal del Tribunal de Instancia de Lugo acogerá este martes la audiencia preliminar de un caso relativo a una circunstancia especialmente cruel contra la fauna silvestre. En este proceso, los dos procesados están acusados de provocar un grave daño medioambiental en el río Rodil (A Fonsagrada) mediante el uso de artes prohibidas de pesca. Concretamente, metiendo una batería eléctrica en el agua para darle muerte a todos los seres vivos que se encontraban en las inmediaciones. Los hechos están calificados provisionalmente por el Ministerio Fiscal como un delito relativo a la protección de la fauna y flora silvestre.
Según el escrito de acusación de la Fiscalía Provincial de Lugo, los hechos se remontan a la noche del 22 de julio del 2024. En ese momento, los implicados se desplazaron en sus vehículos particulares hasta las inmediaciones del río Rodil, concretamente a un tramo libre situado entre los núcleos rurales de Vilaframil y O Mazo. El Ministerio Público sostiene que los investigados actuaron «puestos de común acuerdo, y con distribución de las tareas» con la firme intención de capturar truchas autóctonas.
Para lograr su objetivo, emplearon un método especialmente destructivo: la pesca eléctrica. Los procesados utilizaron «una batería con regulador, dos barras de metal con cableado, y una secadera» para matar y capturar de golpe a un total de 228 ejemplares. Esta práctica generó descargas en el agua que afectaron gravemente al ecosistema fluvial, según el escrito. La Fiscalía subraya que el empleo de estos métodos masivos y no selectivos causó un impacto «devastador», concretado en la «pérdida de su capacidad reproductora y de recuperación natural» del río. Alrededor de las 2.30 horas de la madrugada, agentes del Seprona sorprendieron a los pescadores furtivos y les intervinieron tanto los aparejos eléctricos como el abundante botín incautado.
La Consellería de Medio Ambiente ha valorado los perjuicios ocasionados en 1.779,4 euros, una cantidad que reclama íntegramente. Por todo ello, la Fiscalía solicita para cada uno de los acusados una pena de 15 meses de multa con una cuota diaria de 8 euros (3.600 en total), así como la «inhabilitación especial para el ejercicio de derecho de cazar y pescar por dos años».