Hay muchos síntomas que nos hacen ver que en las próximas elecciones municipales, el PP podría recuperar la alcaldía de Lugo después de más de un cuarto de siglo en la oposición. Elena Candia es una alternativa seria y de hecho en su primer asalto al bastón de mando lucense se quedó a un concejal de lograrlo. En la segunda intentona tiene muchas opciones de alcanzar la mayoría absoluta, que en el 2027 estará casi seguro en la frontera de los 14 ediles, después de que la capital de Lugo gane dos concejales por el incremento de su población por encima de los 100.000 habitantes.
Las desgracias se han cebado con el PSdeG en Lugo, con la muerte de hasta tres representantes municipales en poco más de un año. Esto, obviamente, ha ido minando al bipartito y especialmente al PSdeG, que ya de por sí no atraviesa en la ciudad de Besteiro por el mejor de sus momentos. Para colmo, María Reigosa abandonó la disciplina de su partido y amenaza ahora con apoyar una moción de censura de los populares que daría un vuelco a la situación en la Praza Maior.
No cabe duda de que sin moción de censura, la precariedad de los socialistas es una gran baza para que el PP gane la batalla electoral el próximo año. Por eso la gran pregunta es si de verdad le merece la pena, tanto a Elena Candia como al propio Rueda, adelantar los procesos y asaltar el poder por medio de la tan denostada presencia de una tránsfuga. Según ha dicho el propio presidente de la Xunta y del PPdeG, acepta la posible moción, pero ha dejado claro que se trata de una decisión de la responsable del partido en Lugo. Todo lo que pueda pasar recaerá sobre las espaldas de Elena Candia, política lista, trabajadora, pero también impulsiva y temperamental.
¿Merece la pena de verdad bajar al barro que pueda suponer una moción de censura cuando puedes esperar un año y aprovechar tus grandes bazas ganadoras? Es difícil responder a esta cuestión y también es complicado dejar pasar una oportunidad segura de ser alcaldesa con un año de antelación.
La opción de someter la alcaldía de Lugo a una moción de censura es legítima y legal. Y desde luego no será la primera vez que gracias a un tránsfuga un partido político, del color que sea, logra sus objetivos, como por ejemplo sucedió en Noia. Pero no es un modus operandi que cuente con buena fama entre la ciudadanía porque nace de la traición y no de la lealtad. Por ello se supone que Elena Candia habrá valorado las plumas que perderá en este camino y las consecuencias que pudiera tener de cara al futuro electoral. A veces correr no es siempre la estrategia más adecuada y a nadie le cabe duda de que tanto el PSdeG como el BNG en Lugo utilizarán esta estrategia como un martillo pilón para golpear a los populares durante todo el período que queda hasta la llegada de los comicios municipales.
En cualquier caso, todavía queda el paso decisivo, que es que la amenaza de moción de censura se convierta en realidad. Se supone que se sustanciará pronto, pero habrá que ver como, una vez llegados hasta aquí, aguanta la presión María Reigosa, objeto de todas las miradas y críticas.