La vegetación será retirada tanto de forma manual como utilizando bioherbicidas
03 mar 2026 . Actualizado a las 15:02 h.Comenzaron los trabajos anuales de limpieza de la vegetación que nace en la Muralla de Lugo, que se tienen que realizar en las épocas previas y posteriores al anidamiento de las aves que suelen llegar a mediados de abril a la capital lucense. Los trabajos de limpieza, tanto manuales como utilizando productos más naturales que los que se empleaban hace una década, finalizarán en unas seis semanas, con el fin de que pueda acoger la colonia de cirrios que cada primavera nidifica en el monumento. A partir de ese momento, ya no se podrá intervenir de forma generalizada sobre el muro romano hasta que estas aves emigren de nuevo. A mediados de octubre se retomarán las tareas de limpieza.
En el exterior de la Muralla, que es la zona que concentra el mayor número de nidos, será donde habrá más limpieza en las próximas semanas, mientras que en el interior, donde la incidencia es muy escasa, se irá completando con la supervisión de un biólogo. Las labores de limpieza de hierbas y otras plantas terminarán en el adarve, donde no se interfiere con la actividad de los pájaros.
Los cirrios o vencejos llegan a Lugo cada año a partir de la segunda quincena de abril. Esta colonia, una de las más relevantes de España, nidifica en la parte intermedia de los lienzos de la Muralla, aproximadamente a dos metros de distancia tanto del suelo como del adarve, y especialmente en la cara exterior.
Los trabajos de limpieza que lleva a cabo la Xunta, dentro del contrato de conservación que acaba de ponerse en marcha por dos años y por importe de un millón de euros, se realizan con diferentes metodologías, dependiendo de la altura de la intervención, del tipo de flora a eliminar y de la zona de la Muralla donde se actúa. Desde hace dos años, después de varias investigaciones, se están realizando rozas con un bioherbicida a base de ácido pelargónico para eliminar la vegetación de la Muralla, desarrollando así una de las medidas previstas en el plan de conservación del monumento, y dejando de lado el uso de glifosatos, habitual en campañas anteriores.
Hay que recordar que la limpieza de la vegetación que nace en la Muralla no se realiza solo por una cuestión estética si no que es necesaria para evitar ramificaciones internas del monumento que podrían acelerar procesos de grietas y posibles derrumbes, así como daños a las piedras, provocando erosiones y acumulación de sales.
La flora que se pega a la Muralla
La Muralla de Lugo es un como un ecosistema en miniatura, donde viven microorganismos, líquenes, musgos y plantas vasculares que colonizan las superficies, buscando humedad y nutrientes. Los líquenes combinan un alga y un hongo, penetrando lentamente en la roca y liberando compuestos químicos; y los musgos y helechos se desarrollan en superficies húmedas, ocupando fisuras y acumulando materia orgánica. Y luego están las plantas vasculares, que penetran con sus raíces en los muros, provocando daños físicos que pueden comprometer la estructura a largo plazo si no se actúa.
El trabajo que comenzó esta semana se dividirá entre zonas bajas y altas, utilizando plataformas elevadoras de hasta 28 metros, escaleras de seguridad y andamios tubulares. La limpieza incluirá:
- Retirada manual de hierbas en los petos del adarve y accesos a la Muralla.
- Rastrillado manual y depósito de restos en bolsas para vertedero autorizado.
- Limpieza de muros exteriores e interiores de cubos y lienzos.
- Uso de herbicidas naturales en puntos donde sea necesario
Para hacer estas tareas -que ejecutará personal especializado, incluyendo operarios, conductores y un ingeniero técnico agrícola encargado de obra- se comenzará por la Porta de Santiago en dirección a Bispo Aguirre, hasta completar toda la ronda.