El desprendimiento tuvo lugar en la rúa do Moucho, cerca de varios locales de hostelería. No hubo heridos ni daños a otros inmuebles. Es el primer desplome en 20 años
09 feb 2026 . Actualizado a las 12:51 h.Parte de la Muralla romana de Lugo sufrió un derrumbe en la noche de este sábado por culpa del temporal y de las abundantes lluvias de los últimos días. Ocurrió a las 23.30 horas, en la rúa do Moucho, en la zona sudoeste de la construcción. El desplome hizo caer una considerable masa de la Muralla hacia la parte interna. Allí se ubican varias viviendas y locales de hostelería, como el Portón do Recanto, o edificios culturales, como el Pazo de Montenegro. La Policía Local acudió poco después al lugar y acordonó la zona. No ha habido que lamentar heridos ni daños materiales a otros inmuebles. La gran suerte fue que no pasaba nadie por esa calle en el momento del derrumbe, que se ha producido sin previo aviso.
Se trata del primer gran daño sufrido por la Muralla en más de dos décadas. La caída se produjo en un tramo peatonal bastante frecuentado, ya que conecta varios negocios o incluso la Praza Pío XXI con otros puntos de relevancia en la ciudad, en una zona con una gran cantidad de restos romanos. De hecho, el desplome sucedió a apenas unos 60 metros del punto en el que conviven tres Patrimonios de la Humanidad: la Muralla, el tramo del Camino [de Santiago] Primitivo y la Catedral de Lugo.
El desplome afectó a un tramo de seis metros en la cara interna de la Muralla, que perdió un gran trozo, desde el suelo de la rúa do Moucho hasta el adarve. Se sospecha que el material que se ha desplomado formaba parte del recubrimiento del monumento, y no la parte romana original. El derrumbe se produjo en una zona donde la construcción era menos densa, donde se reformó el trazado original del monumento eliminando uno de los cubos. Por eso en esta zona había más tierra y menos piedra, que la hizo más sensible a las abundantes precipitaciones de las últimas semanas hasta que acabó por no poder drenar más agua y caer.

El resto de la construcción, del lado de la Ronda, parece no haber quedado dañado. Los expertos no aprecian riesgos de más desprendimientos en la zona pero creen que el peligro puede estar en que, si sigue lloviendo, el agua acabe arrastrando el material que ya cayó.
El paso tuvo que ser cortado y los agentes municipales aseguraron ya la zona, en donde se creó una gran expectación vecinal. Desde la mañana de este domingo, se prohibió el paso, además de en la rúa do Moucho, en el adarve de la Muralla, desde la Tinería hasta la rampa de la Catedral. A lo largo de la mañana, pasarán por la zona cargos del Concello y de la Xunta para explicar las próximas actuaciones.
Está por ver cómo se llevan a cabo los trabajos de desescombro y de reconstrucción del monumento. Pasadas las nueve de la mañana, empezó a llegar personal de la Xunta, que tendrá que redactar un informe que luego enviarán a la Consellería de Cultura, principal gestor de la Muralla. Los expertos presentes en la zona avanzan que este lunes podrían empezar los trabajos, pero este domingo se limitarán a asegurar la zona. No se espera que se produzca otro derrumbe, pero si sigue lloviendo como lo ha hecho esta semana, temen que el agua pueda arrastrar parte del material que ya ha caído.
El último derrumbe, en el 2002
Para viajar hasta el último desplome relevante del monumento hay que viajar hasta el último día de noviembre del año 2022. Como ha ocurrido ahora, el cielo llevaba varias jornadas descargando su furia sobre Galicia, también en Lugo. Aquel día, una pieza de unos dos metros cuadrados de pared, pero esta vez del lado exterior, se desprendieron del muro. Ocurrió junto al antiguo hospital de Santa María, no muy lejos de donde se dio el desplome de este sábado.
En aquella ocasión, las piedras acabaron en el jardín de la Ronda y la Policía Local cortó temporalmente un carril. Entonces, los trabajos de restauración apenas tardaron dos días en comenzar. Como en el caso de la rúa do Moucho, sucedió un sábado, y el lunes a primera hora los operarios ya estaban allí. En aquel caso, de todas maneras, la importancia del derrumbe fue muchísimo menor. La caída de las piedras fue en una parte central, que dejó al descubierto el núcleo original de la estructura, pero no supusto un daño relevante.
Ya hace más de dos décadas, la Voz alertaba de que, «debido a la composición del relleno, los inviernos lluviosos suelen repercutir negativamente en el más importante monumento lucense». Un anterior derrumbe, en 1986, había ocasionado uno de los más importantes desplomes, en la zona del actual edificio multiusos de la Xunta. En 1990 se produjo otro gran desprendimiento junto a la puerta de Bispo Aguirre, y en el 2000, cedió buena parte de un lienzo contiguo a la Porta de Santiago, que tuvo que ser reconstruido de nuevo desde la base.