Miguel Fernández, alcalde de Lugo: «María Reigosa segue sendo concelleira deste grupo municipal e participando nas reunións e debates con total normalidade»

La Voz LUGO

LUGO CIUDAD

Miguel Fernández y María Reigosa durante la toma de posesión de la ingeniera como concejala, el 30 de octubre del 2025
Miguel Fernández y María Reigosa durante la toma de posesión de la ingeniera como concejala, el 30 de octubre del 2025 Óscar Cela

El regidor evita echar más leña al fuego después de que la concejala se diese de baja como militante del PSOE

20 ene 2026 . Actualizado a las 18:36 h.

Encontrar un mandato más accidentado que el que se está viviendo en el Concello de Lugo, concretamente en las filas socialistas, parece difícil. Dos fallecimientos, dos transiciones de poder complicadas y ahora una concejala que pasa a ser independiente pero que se mantendrá en el grupo municipal del PSOE son argumentos que avalan esa afirmación. Este martes, darse de baja como militante socialista María Reigosa, el gobierno local optaba por la cautela. Al menos, públicamente. No quiere echar más leña a un fuego que, a dieciséis meses para las elecciones municipales, no le interesa alimentar. 

Las primeras palabras del alcalde, Miguel Fernández, tras la baja de Reigosa apelaban a la normalidad. «Segue sendo concelleira deste grupo municipal e participando nas reunións e nos debates con total normalidade e a todos os efectos», comentaba. «E xa para tranquilidade de todos, dicir que seguimos traballando como ata o de agora, con normalidade e ademais centrados nos temas importantes da nosa cidade».

El regidor, en una valoración enviada por su equipo a los medios de comunicación, inició su análisis poniendo en contexto la llegada de Reigosa al gobierno local. «A compañeira incorporouse nunha situación complicada que todo o mundo coñece. Pasado o ecuador do mandato, coas áreas perfectamente definidas e funcionando con normalidade e con éxito, e coa limitación da non autorización da dedicación parcial por parte da Adeministración para a que traballa». Proseguía, además, apuntando que «a ninguén se lle escapa que ás veces os axustes necesitan o seu tempo e que no grupo municipal ten que imperar a coordinación, o debate interno e tamén a disciplina de voto. E ás veces, efectivamente, prodúcense debates e criterios diferentes que se estudan en se consensúan».

Asegura el equipo de Miguel Fernández que el alcalde no le ha pedido el acta de concejala a la ingeniera y que la intención es seguir funcionando como hasta ahora. Está por ver cómo se sustancia esta cuestión en los plenos, ya que Reigosa avanzó que votará con los socialistas, pero en conciencia con sus creencias, por lo que es posible que rompa la disciplina de voto en asuntos puntuales. A nivel organizativo el cambio no tendrá relevancia a la vista de que desde el 5 de diciembre, cuando acompañada de Fernández anunció su renuncia a Cohesión Territorial, es el propio alcalde el que ejerce como responsable de la zona rural. 

Un momento clave: el pleno

El cambio de rol de María Reigosa llega en un momento crucial del mandato. Si nada se tuerce, la próxima semana el gobierno llevará al pleno municipal la aprobación inicial del presupuesto para el ejercicio 2026 y esa votación sí necesita ganarla, lo mismo que la siguiente, que sancionará de forma definitiva las cuentas. De lo contrario, el gobierno tendría que prorrogar el presupuesto del pasado año, cuando esto no interesa. Va a ser el último antes de las elecciones municipales, con lo que tiene otros matices. 

A priori, la de los presupuestos es la votación más importante que le queda al Concello por delante de aquí a que acabe el mandato, y si cuenta con el respaldo de Reigosa, tendrá mucho camino andado. La edila descartó sumarse al PP para auspiciar una moción de censura, pero quiere votar en conciencia, por lo que es probable que de aquí a mayo del 2027 el bipartito sufra algún revolcón plenario. Algo poco estético, pero que puede no tener mayor trascendencia.   

María Reigosa, que se incorporó a la corporación en la difícil tesitura de cubrir la baja del fallecido Pablo Permuy, lleva en la corporación lucense 81 días. Menos de tres meses que, sin embargo, le han bastado para detectar en el gobierno local criterios de gestión que no comparte. Esas discrepancias, que se dieron prácticamente desde el minuto uno, se dejaron ver a las pocas semanas, cuando renunció a su dedicación parcial, y hace unos días, cuando en una red social del PP criticó la forma de trabajar de su grupo. Ahora, la cuerda ha acabado de tensarse, pero parece que, al menos por ahora, no se romperá. 

Qué dice el resto de la corporación

A pesar de que la baja de Reigosa ha sacudido la política municipal en esta tercera semana del año, ni el BNG, socio de gobierno, ni el PP, que lidera la oposición, se pronunciaron este martes al respecto. Sí lo había hecho la semana pasada la popular Elena Candia, que al ser preguntada por las críticas de Reigosa a su grupo, había señalado que habría que preguntarle al alcalde si seguía conservando la mayoría absoluta. 

Reigosa descarta apoyar una moción de censura que pudiese dar la alcaldía al PP, y no parece tampoco muy probable que los de Candia, a solo un año de las municipales, vayan a pelear por este extremo. Optan por seguir trabajando a su ritmo y pensar ya en los siguientes comicios.