La Diputación reformó pasarelas y caminos y construyó muros tras los daños de la riada que trajo en abril la borrasca Oliver
09 dic 2025 . Actualizado a las 15:39 h.El Paseo del Rato de Lugo ciudad ya se encuentra reformado y abierto a los usuarios después de las obras que tuvo que acometer la Diputación de Lugo tras los daños ocasionados el pasado abril tras una tromba de agua que cayó sobre la ciudad, dentro de los efectos de la borrasca Oliver. El presidente provincial, José Tomé, y el alcalde de Lugo, Miguel Fernández Méndez, supervisaron este martes en el Rato el resultado de las obras de restauración del paseo y de su entorno tras los daños. La institución provincial invirtió 175.286,07 euros de su fondo de contingencia en la reparación de este espacio natural que se vio gravemente afectado.
«Actuamos coa máxima dilixencia e responsabilidade porque sabemos que este é un espazo público de grande valor ambiental, educativo e social para a cidadanía de Lugo e creo que o resultado é moi satisfactorio», valoró el mandatario provincial. Recordó que Tragsa, empresa pública y medio propio de la Diputación, fue la encargada de los trabajos, escogida por su experiencia en este tipo de intervenciones y por la urgencia de la actuación. En este sentido, explicó que la institución provincial actuó con celeridad, encargando un informe técnico al servicio de Medio Ambiente para evaluar los daños, definir las actuaciones prioritarias y solicitar los permisos necesarios a la Confederación Hidrográfica.
Juntos, Tomé Roca y Fernández Méndez, acompañados por el Diputado del área de Medio Ambiente, Carlos López López, comprobaron los trabajos, que consistieron en el arreglo de las márgenes del río, la construcción de diques, relleno y adecuación de los paseos y la reposición de puentes y pasarelas de madera.
Concretamente, la Diputación de Lugo empleó 1.429 metros cúbicos de zahorra y 205 de piedra para restaurar la estabilidad estructural de los caminos. Repuso cinco pasarelas de madera, barandillas y vallados dañados por la corriente, un tramo de senda pivotada en la conexión con la Tolda de Castela y un banco de madera.
La riada se llevó 44 metros de estructuras de la valla de diferentes características, que fueron repuestas para garantizar la seguridad de las personas usuarias del paseo. Se emplearon técnicas de bioingeniería sobre 87,5 metros cuadrados del paseo y 66 metros de escollera.
El alcalde Miguel Fernández agradeció al presidente provincial «a implicación e dilixencia coa que o ente provincial actuou» en el Rato y puso en valor que la Diputación realizó esta intervención «en tempo récord, demostrando o valor da colaboración institucional cando se actúa con responsabilidade e con sentido de cidade».
Señaló además que el Rato, como el Miño, forman parte de una amplia red de espacios verdes urbanos y periurbanos «que converten Lugo nunha cidade privilexiada» y que «defender, mellorar e ampliar estes corredores naturais é unha das liñas estratéxicas do noso modelo de cidade».