La Inteligencia Artificial se coló en la Ofrenda do Antigo Reino de Galicia

Lorena García Calvo
Lorena García Calvo LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

El alcalde de Mondoñedo, que ejerció como oferente, pidió por el «uso mesurado» de la nueva tecnología, reivindicó la importancia del diálogo y recordó la longevidad de los gallegos

09 jun 2024 . Actualizado a las 15:05 h.

Como cada año desde 1672 (solo falló una edición), las siete capitales del Antigo Reino de Galicia se citaron en Lugo para cumplir una tradición: hacer una ofrenda al Santísimo Sacramento para recordar cómo en el siglo XVII las siete ciudades reunieron 30.000 ducados para iluminar la adoración del mismo.

Lo que comenzó como un agradecimiento público a la ayuda de las capitales del reino ha devenido con los siglos en el único acto institucional que mantiene vivo el recuerdo del Antigo Reino. En este caso, revestido por el carácter religioso y ceremonial que lo acompaña.

Cada año es uno de los alcaldes de las siete antiguas ciudades (Lugo, A Coruña, Mondoñedo, Tui, Santiago, Ourense y Betanzos) el encargado de hacer la ofrenda, y en esta ocasión el turno era de la localidad mindoniense. Fue el alcalde, Manuel Ángel Otero Legide, el encargado de realizar una ofrenda que recorrió el tiempo y la identidad gallega. 

Pidió Otero al Santísimo que «manteñas presente en nós a importancia da memoria colectiva e a cohesión social, tantas veces posta en dúbida por intereses particulares». Ante los conflictos bélicos y sociales pidió diálogo para alcanzar la paz, y frente a la exclusión, empatía. 

Habló Otero Legide del patrimonio inmaterial, «referente educativo para unha cidadanía crítica», del pensamiento social y la vida en comunidad como claves para construir una interpretación que evite la manipulación de la historia, la cultura o los valores, y destacó a ciudadanía gallega, «honrada e xenerosa, traballadora e enérxica».

En su ofrenda, el alcalde mindoniense recordó que Galicia es una de las comunidades con más centenarios y habló de la proyección científica de la comunidad. Una «terra de oportunidades» que fomenta la investigación y la búsqueda de una mejor calidad de vida. 

Los alcaldes y representantes de las ciudades fueron recibidos en una de las puertas de la Catedral
Los alcaldes y representantes de las ciudades fueron recibidos en una de las puertas de la Catedral LAURA LEIRAS

Ahí, destacó el regidor que Galicia se está convirtiendo en una comunidad «referente da tecnoloxía disruptiva» y pionera en proponer una regulación de la Inteligencia Artificial. «Rogámosche, señor Sacramentado, que veles pola aplicación mesurado destas tecnoloxías e o seu emprego a favor do ben común», pidió.

Nutrida representación institucional

La ofrenda, en el altar mayor de la Catedral de Lugo, fue el acto central de la jornada. La alcaldesa de Lugo, Paula Alvarellos, la de Betanzos, María Barral, y representantes de las demás ciudades secundaron al regidor mindoniense en el acto. El conselleiro de Cultura, José López Campos, que se estrenaba en el cargo en la ciudad amurallada, y una larga lista de autoridades, participaron en el evento. 

Como cada año, en la Ofrenda do Antigo Reino se mezclan la parte institucional y la eclesiástica. Por primera vez, Paula Alvarellos ejerció como anfitriona en el Concello de Lugo a la hora de recibir a todos los asistentes. Allí firmó en el libro de honor el alcalde mindoniense y se intercambiaron obsequios. 

Con el boato que marca la tradición, toda la comitiva de autoridades se desplazó hasta la Catedral, donde fueron recibidos por las autoridades eclesiásticas antes de acceder al templo, donde además de los fieles que querían asistir a la celebración se encontraban un centenar de adoradores nocturnos llegados de toda Galicia.

Siguiendo el guion habitual, fue el obispo de la diócesis que realiza la ofrenda, en este caso Fernando García Cadiñanos, el encargado de presidir la celebración, en la que también estuvieron el obispo de Lugo, Alfonso Carrasco; el de Santiago, José Prieto; el de Ourense, José Leonardo Lemos; el de Tui-Vigo, Luis Quinteiro Fiuza; y el de Astorga, Jesús Fernández González. 

Tras la misa, llegó la procesión, acompañada de danzas y de música, que sirvieron como colofón a un evento que este año celebra además que la Xunta ha iniciado el camino para convertirlo en Bien de Interés Cultural.