Hipócritas
Un minuto de silencio, tres días de luto, una partida de ping-pong entre políticos con la pelota de la culpa, ausencia de responsabilidades, no consta, no se sabe. Sorprende verlos comparecer juntos e intercambiarse de lugar. Insulto y desvergüenza a partes iguales ¿o un país que no se entera de nada? Quizás solo se entera de lo que le acomoda a cada cual, según quién, cuándo y dónde. Y si hablan de crear una investigación de lo sucedido y depurar responsabilidades, hay que echarse a temblar, porque eso supone «prometer» a fin de calmar y acto seguido «echar al olvido» porque este país tiene muy poca memoria. Y, como dice el clásico, cada día tiene su afán. Dejar hacer, no hacer, no mirar, ignorar, nadie sabe en quien o en dónde está la responsabilidad. No solo en la tragedia de Murcia. Con demasiada frecuencia y en muchos casos de diferente índole, la cruda realidad se impone y tampoco nadie sabe nada. Y aunque parezca mentira, incluso ante la mentira, siguen los aplausos. Quizás todos tenemos una parte de responsabilidad de lo que sucede en este país. Todos somos culpables. M. J. Vilasuso. As Pontes
Acuerdos ante el egoísmo
¿Qué milagro ha de acaecer para articular mayorías políticas en tiempos de dispersión? Cada cual esgrime su particular «no daré ningún cheque en blanco». Me gustaría creer que hay mucho de teatralización en esta frase. De otro modo es imposible alcanzar acuerdos. Nuestros representantes, que siempre miran para su órbita partidista, y casi nunca para la colectividad, no alcanzan que la democracia es lograr una concertación desde posiciones diferentes. Que el resultado final del consenso permite que cada cual esté retratado en la firma final. Que ese producto final representa a la colectividad, no en el alcance y términos que cada cual pretendía, pero sí en lo que satisface a la mayoría ciudadana por la que todos deberían luchar. Simplemente, porque es mejor un poquito de avance que el caos. El acuerdo es oro en tiempos de dispersión. El desarreglo no solo priva del éxito sectorial de cada uno, sino que destruye lo común. Es momento de diálogo y acuerdos en tiempos de tribulación. Enrique López de Turiso.
Un gran Dépor
Por fin tenemos un gran Dépor, al que he visto jugar esta temporada con un nivel muy bueno de calidad, y sobre todo con un staff que sabe lo que se hace. Ahora hace falta que se lo crean. En Salamanca hicieron un gran partido en unas circunstancias difíciles y demostraron que «valen lo que pesan». Espero no equivocarme. Se ha confeccionado un plantel muy completo. Luego veremos si continúan con el espíritu de lucha que mostraron en Lugo y Salamanca. Esperemos que los 25.000 socios y simpatizantes podamos alcanzar la meta propuesta. Ánimo. Salvador Fernández Miranda. Madrid.