El canelón de galo de Mos con el que Lugo quiere triunfar en Madrid

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

Nadela acudirá al certamen con una tapa de canelón de galo de Mos
Nadela acudirá al certamen con una tapa de canelón de galo de Mos Manuel Guede

Un canelón de galo, castañas de O Courel y aceite de Quiroga será la propuesta que llevará la provincia este mes al Campeonato de España de tapas y pinchos

12 ene 2023 . Actualizado a las 20:58 h.

Cuando la materia prima es buena, no hacen falta elaboraciones muy complicadas. Esa es la máxima que los cocineros del restaurante lucense Nadela aplicaron a la hora de crear el plato con el que participaron en el último Concurso de tapas de Lugo: un canelón de galo de Mos que le valió el premio del jurado técnico del certamen y que le ha dado el acceso al primer Campeonato oficial Hostelería de España-Tapas y Pinchos.

El próximo día 23, Nadela presentará en Madrid su creación en un concurso en el que competirá con otros 33 representantes de la gastronomía de otras provincias. Cuenta Nacho Rodríguez, responsable de Nadela, que para ellos es una responsabilidad que agradecen y su objetivo es dejar la cocina lucense en el mejor puesto posible.

La tapa que representará a los fogones de la provincia es un canelón con galo de Mos. «É un canelón tradicional de pasta fresca que se enche de galo de Mos asado e desmigado. Aderézase co prebe do asado e sérvese acompañado de castañas caramelizadas e aceite virxe extra de Quiroga», describe Nacho.

El canelón de galo de Mos de Nadela
El canelón de galo de Mos de Nadela

Lo que diferencia a la tapa es la calidad de la materia prima y que todo el producto sea de kilómetro cero. «Queríamos representar a cociña de proximidade. De aí que elixiramos o galo de Mos, as castañas que son tan identificativas dos montes do Courel ou o aceite de gran calidade de Quiroga», desgrana.

Para convertir esa materia prima de primer orden en un plato sabroso y único, en los fogones de Nadela apuestan por una cocina lenta y con mimo. Con la carne hecha a fuego suave. «Realmente, este prato podería facerse en calquera fogar, sempre que dispoñas de tempo. Porque o asado da carne pode levar unhas dúas horas e media», abundan desde Nadela.

El sabor y la presentación valieron a la tapa de galo de Mos el reconocimiento del jurado en el concurso lucense, pero también el público ha bendecido la elaboración. Estas Navidades muchos clientes de Nadela apostaron por el canelón para incorporar a sus menús para llevar, y en el pack cerrado que proponía el restaurante también estaba. «A xente o que quere é saber o que come, que estea rico e que a presentación estea feita con agarimo», dice. Y su tapa, cumple los tres requisitos.

Debut en este tipo de certamen

El Campeonato oficial Hostelería de España-Tapas y Pinchos se celebrará por primera vez este enero en el marco de Madrid-Fusión y será también la primera vez que Nadela compita en un certamen de tapas. Tienen experiencia en materia de cáterings, pero esta será la primera ocasión en la que lo hagan en esta modalidad.

El concurso contará con una primera fase de la que saldrán los seis finalistas que se disputarán el título. Tendrán también que sugerir un maridaje para el plato en cuestión.

Bret Fernández ofrece una carta con platos elaborados con técnicas contemporáneas

Prebe by Bret, el restaurante lucense de alta cocina que sí llena el plato

UXÍA CARRERA

Bret Fernández (Becerreá, 1987) tuvo sus inicios como cocinero en A Nosa Terra, el restaurante especializado en comida tradicional, ahora regresó a las mismas cocinas con técnicas de vanguardia y bajo el nombre Prebe by Bret. El lucense, que trabajó en el mejor restaurante del mundo, quiere poner a Lugo en el mapa gastronómico de la alta cocina. «Aquí empecé y acabaré aquí».

Tras salir de la escuela de cocina, Bret Fernández aterrizó en el reconocido A Nosa Terra para elaborar platos típicos como carne a la brasa o pulpo. La idea del lucense cuando comenzó a formarse en este sector siempre había sido probar en la cocina más técnica. «Por circunstancias de la vida me fui moviendo de restaurantes y acabó en el mejor del mundo, El Celler de Can Roca», relata.

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