La USC cierra el Vicerrectorado en el centro de Lugo y provoca una ola de malestar en la ciudad

Suso Varela Pérez
suso varela LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

El cierre de la sede del Vicerrectorado de Lugo coincide los lunes con el cierre de la Domus do Mitreo
El cierre de la sede del Vicerrectorado de Lugo coincide los lunes con el cierre de la Domus do Mitreo SUSO VARELA

Todos los partidos exigen que rectifique y que vuelva a abrir la histórica sede, que rehabilitó hace dos décadas junto a la Catedral

16 nov 2022 . Actualizado a las 13:52 h.

La Universidade de Santiago (USC) ha decidido cerrar el Vicerrectorado del Campus de Lugo en su histórico edificio del centro de la ciudad, en la Praza Pío XII, enfrente de la Catedral y junto a la Muralla de Lugo. Solo lo abrirá para actos institucionales y reuniones puntuales y, en el futuro, también tiene previsto poner en servicio una tienda para atender la demanda turística.

Desde hace unos días, los trabajadores y los vicerrectores y cargos del campus (entorno a 15 personas, entre ellas su máximo representante, Francisco Fraga) que desempeñaban su tarea en el inmueble que rehabilitó la USC hace veinte años se han trasladado al edificio administrativo que hay junto a la Biblioteca Intercentros.

El argumento que utiliza la USC para este cambio de criterio contradice toda la historia reciente de la Universidade y su relación con el campus lucense y la ciudad. A finales del siglo XX, el rector de entonces, el vilalbés Darío Villanueva, apostó decididamente por recuperar el histórico pazo de los Montenegro, como ejemplo de acercamiento de la universidad a la ciudad (se percibía como algo alejado a nivel social e institucional) y también como aportación de la USC a la ciudad en un momento de cambio histórico (la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad).

Hace 20 años fue un ejemplo a seguir

La USC apostaba por impulsar la rehabilitación del casco histórico de Lugo y, en concreto del barrio antiguo de A Tinería. Fue un modelo que sirvió de ejemplo para el resto de Administraciones y vecinos de Lugo, incluido su decidida apuesta por el yacimiento arqueológico que daría lugar después a la Domus do Mitreo.

Pero algo más de veinte años después, aquel argumentario ya no sirve. Desde el equipo del rector de la USC, Antonio López, se apunta que «o Pazo de Montenegro, en canto á súa situación, é un edificio que está illado do Campus e da actividade universitaria. A Vicerreitoría de Organización Académica e do Campus de Lugo trasladouse ao Campus co obxectivo de intensificar o contacto e relación co profesorado, persoal de administración e servizos e estudantado da Universidade».

La sede del Vicerrectorado del Campus de Lugo se inauguró, tras una reforma que diseñó el arquitecto Felipe Peña, el 22 de mayo del 2002, con la presencia entonces de Manuel Fraga. Ese día, Darío Villanueva afirmaba: «Coa adquisición e rehabilitación do edificio desexábamos contribuír a que os lucenses tivesen unha referencia da Universidade na zona monumental». Esa referencia, 20 años después, se pierde en gran parte con la marcha de toda la parte administrativo para la zona de Magoi.

Explicaciones del Rectorado

Desde el actual Rectorado de Santiago indican que en el Pazo de Montenegro, «a Universidade segue a manter actividade e existen eixos de traballo para aumentalo a curto e medio prazo do seguinte xeito». En este sentido, indican que «manterase a actividade de representación institucional para xuntanzas, recepcións e outras cuestións relacionadas coa imaxe institucional en Lugo».

Además, afirman desde el equipo del rector Antonio López que «o espazo integrarase no circuíto da programación cultural da Universidade e traballarase, en coordinación con outras institucións e Administracións, para proxectar o espazo como lugar de encontro no eido cultural», en referencia a la Casa do Saber, que se usa como auditorio, y a la Domus do Mitreo, un museo universitario de gran prestigio internacional por las piezas que se exponen y conservan.

Y como última acción a desarrollar, la USC señala que «a curto prazo, abrirase a tenda da Universidade no edificio para poñer en valor a súa situación estratéxica en relación ao circuíto turístico da cidade».

Una decisión que no ha sentado bien en la sociedad

Pero este cambio de criterio, el de trasladar a todos los trabajadores y vicerrectores del centro histórico al campus lucense, donde estaba hace más de veinte años, no ha sentado nada bien entre colectivos empresariales, sociales y culturales del centro de la ciudad, ya que afirman que se lanza un mensaje de abandono del centro histórico, justo en un momento en el que los cascos antiguos necesitan apoyo institucional para ser habitados. Hay quien afirma que un cambio de criterio de este calado «nunca se tomaría en Santiago».

Por otra parte, la decisión de la USC de cerrar el edificio a nivel administrativo, coincide en el tiempo con el polémico plan de ahorro energético que lleva a cabo la Universidade, y que en el campus lucense ha provocado quejas de usuarios y trabajadores de los edificios universitarios por el frío que hay en determinados momentos. La decisión de dejar la temperatura a 18 grados en los inmuebles, en una ciudad donde ya comienza a sufrir temperaturas bajas, y de encender la calefacción en determinados momentos del día, no es de la satisfacción de alumnos y trabajadores.

Francisco Maseda, el primer vicerrector

Si Darío Villanueva fue la persona que apostó por llevar el Vicerrectorado de Lugo al centro de la ciudad, su hombre en Lugo, Francisco Maseda, fue el ejecutor del plan. Bajo su mandato en el campus, las instalaciones se ubicaban en una planta superior de los aularios de Veterinaria. Eran oficinas y despacho pequeños, incómodos y que aportan la imagen de un campus que rondaba ya los diez mil alumnos.

Como hace unas semanas explicaba el propio Maseda en una entrevista en La Voz de Galicia, de lo que más orgulloso estaba de su paso por el vicerrectorado de Lugo había sido la de crear una sede de la USC en el centro histórico de Lugo. Luego, su sillón en el Pazo de Montenegro lo fueron ocupando Carlos Herrero, Pedro García Herradón, Javier Bueno y Montserrat Valcárcel. Francisco Fraga, vicerrector desde marzo de este año, apenas ha estado unos meses en el edificio de Pío XII.

La Casa do Saber tampoco ofrece actividad cultural a partir de las ocho

Otra decisión de la USC que ha molestado, en este caso en el ámbito cultural, es el cambio de los horarios de cierre en el edificio de la Casa do Saber. Por ejemplo, antes de la pandemia, los pases de las películas del Club Valle Inclán, que financia la Xunta a través del CGAI, eran a las ocho de la tarde y se solía llenar la sala del auditorio. Pero tras la pandemia, y con el retorno de las proyecciones, la USC ya no permite tener actividades más allá de las ocho de la tarde, justo el horario de cierre de la Domus do Mitreo. Por ello, los pases de las películas se tienen que hacer a las seis de la tarde, lo que al parecer genera problemas para programar películas que superen las dos horas y, además, acude menos gente a ver las proyecciones al comenzar a las seis de la tarde. Hace años, la USC programaba ciclos de cine, pero dejó esa labor con el tiempo en manos de colectivos como el Valle Inclán, que ahora tiene problemas para encontrar un local en condiciones.

Con el cierre del Vicerrectorado y que los lunes la Domus do Mitreo está también cerrada, la imagen que ofrecen ambos edificios en Pío XII es desangelada. El museo, que fue municipal pero que desde hace unos años gestiona con notable mejoría la propia USC, abre de martes a sábado de mañana y de tarde, y los domingos y festivos, por la mañana.

Veinte años de un yacimiento único en Lugo

Veinte años de la apertura de un tesoro en Lugo

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Explicaba Darío Villanueva, el gran artífice de que el Vicerreitorado do Campus de Lugo se encuentre en el corazón del casco histórico de la ciudad que la USC, del que era rector en el año 2000, presumía de contar con edificios históricos, pero que con el hallazgo de restos de una casa romana en el solar de Pío XII, el patrimonio de la Universidade ya pasaba a tener casi dos mil años.

El 26 de abril del 2000 la radial comenzaba a levantar el hormigón de un solar donde debajo se presumía que había restos arqueológicos, pero que con el tiempo demostraron que se guardaba un tesoro. «Todo parece indicar que van a aparecer restos romanos y medievales, por su cercanía a la Catedral y por las catas de Covadonga Carreño», presagiaba aquel 26 de abril un joven Celso Rodríguez Cao, el arqueólogo que se encargaría de supervisar todo el yacimiento. Ahora, veinte años después, y cerrando un círculo personal, presentará este jueves en Humanidades su tesis doctoral sobre la excavación y sobre la importancia de lo encontrado durante años de investigaciones.

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