La menor de Lugo que acusó de abusos a su padre: «Meteume man varias veces e díxome que eran cousas que facían pais e fillas»

André Siso Zapata
André S. Zapata LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

El camionero portugués acusado de abusar sexualmente de su hija de 15 años negó los hechos este viernes en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Lugo.
El camionero portugués acusado de abusar sexualmente de su hija de 15 años negó los hechos este viernes en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Lugo. A. SISO

La Fiscalía pide seis años de prisión para el hombre, que negó su culpabilidad. La niña afirmó que denunció «para que non lle fixese o mesmo á miña irmá pequena»

13 nov 2022 . Actualizado a las 19:55 h.

Un camionero portugués, residente en el municipio lucense de Castroverde, se enfrenta a seis años de prisión por abusar sexualmente de su hija, menor de edad. Los hechos por los que se sentó en el banquillo de la Audiencia Provincial de Lugo este viernes se remontan a verano del año 2018, cuando todavía trabajaba en una explotación agroganadera como encargado de personal. Entonces, en varios episodios, habría tratado de someter a tocamientos a su propia hija, de 15 años, además de abusar de ella de otras formas, según la Fiscalía.

El juicio se celebró este viernes en Lugo, pero el proceso lleva más de cuatro años en marcha. Las primeras diligencias se remontan a finales del 2018, cuando se produjo la denuncia. Según el escrito de acusación, el padre, D. R. C., sometió a su hija a distintos tipos de abusos sexuales, «meténdolle man nunha ocasión que durmiron xuntos, na mesma cama, dentro do camión do acusado», o «pedíndolle que lle dera un bico e xirándolle a cara no último momento para que, en vez de na meixela, fose nos beizos».

Además, la fiscal relató otros episodios, como cuando le mostró, presuntamente, un vídeo pornográfico en su teléfono móvil, en el que se veía a un hombre mayor y a una chica joven, diciéndole que «isto é normal entre pais e fillas».

Por último, la fiscal contó que la joven sufrió un nuevo abuso yendo en el coche con su padre, cuando este le dijo que iban a parar el vehículo para «facer unha cousa», sin especificar cuál, «que era mellor facer con alguén da familia e non con alguén de fóra», mientras le metía la mano por la pierna. En todas estas ocasiones, la menor se habría negado y habría tratado de eludir el contacto con su progenitor.

Solo abusaba de ella cuando estaban solos, dice la hija

En la vista del juicio, la adolescente se reafirmó en todos estos episodios, haciendo hincapié en que su padre «só facía estas cousas cando estábamos sós, non cando había máis xente». Para la denunciante, lo más traumático de estos presuntos abusos fue la incapacidad para encontrar una solución, ya que, cuando se lo dijo a su madre, «ela só me dixo que non contase nada e que ela se encargaba, pero non fixo nada».

«El sempre me daba a entender que as cousas que quería facer conmigo era mellor que as fixera con el e non con alguén alleo á familia, e que todo iso era normal entre pais e fillas», incidió la menor en el juicio.

Tras estos episodios, la joven pasó a estar bajo tutela de la Xunta de Galicia, ya que se prefirió que no se quedase con su madre. «Cando xa estaba nun centro de menores, despois de todo o que pasou, veu a visitarme e a pedirme que retirase a denuncia contra meu pai», alegó la adolescente, visiblemente emocionada y que declaró a escasos metros de su padre, de quien solo la separaba un biombo del juzgado.

En su turno de declaración, la menor explicó que tardó varios meses en denunciar, pero que se terminó armando de valor «porque tiña medo de que lle fixese o mesmo á miña irmá pequena», de ocho años en el momento de los hechos.

El padre dice que fue una amiga de su hija la que la animó a denunciarlo

El padre y acusado negó todos y cada uno de los hechos que se le imputaban. «Eu xamais faría iso», sentenció. Rechazó la versión de la acusación hasta el punto de negar haber dormido con su hija aquel día en su camión, o de haber ido con ella en el coche por el río Rato cuando, presuntamente, le sugirió mantener relaciones sexuales con él. 

Entonces, ¿por qué fue denunciado? Esta fue la cuestión que le planteó la fiscal durante el juicio. Él, tras unos segundos de silencio, afirmó que el rencor que su hija podría tener contra él, provocado porque no le permitía quedar con una amiga suya, habría causado la denuncia. «Antes era moi boa, pero cando se empezou a levar con esta rapaza, empezou a portarse mal e a mentir. Entón, eu non quería que fose por aí con ela, porque cría que era unha mala influencia. Ela debeuse enfadar por iso e montou este asunto», relató el acusado.

También declaró la madre de la niña y esposa del acusado, que se limitó a decir: «Que pase o que teña que pasar, tanto se é verdade como se é mentira». Aun así, afirmó que su hija nunca le había dicho nada sobre los abusos, y apoyó al padre en la versión de que la amiga de su hija era una «mala influencia». 

El acusado se enfrenta ahora a un castigo de seis años de cárcel, diez años de libertad vigilada, siete de orden de alejamiento y una indemnización de 7.000 euros para la Consellería de Política Social, que tutela ahora a la denunciante.

En las inmediaciones del Juzgado de Tudela había una concentración de personas que protestaban contra la violencia machista y reclamaban «justicia para Sara». A la llegada del detenido, los manifestantes le han gritado «asesino, asesino».

El Tribunal Superior de Xustiza alerta de «la plaga de la violencia sexual»

josé manuel pan

«Vivimos una situación muy preocupante porque el 21 % de los jóvenes consideran que la violencia de género no existe. Y eso es algo insostenible para una sociedad como la nuestra». El presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, José María Gómez y Díaz-Castroverde, destaca el grave problema de la consolidación de los delitos de violencia sexual «una plaga que a menudo permanece oculta porque los hechos ocurren en el entorno más próximo de las víctimas». Al presentar la memoria judicial, Castroverde destacó que el año pasado las audiencias gallegas juzgaron a 89 acusados de agresiones o abusos sexuales, lo que supone una media de ocho asuntos al mes. Fueron 108 las víctimas de esos casos y llama la atención que el 70 % sean menores de edad. Otro dato que aportó el presidente del Tribunal Superior revela que el 86 % de los enjuiciados tenían una relación previa con la víctima, casi siempre del ámbito familiar.

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