Crimen de As Gándaras: El acusado de matar a su pareja confiesa que fue «sin querer»

LA VOZ, AGENCIAS LUGO

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El lucense de 48 años pidió perdón por lo sucedido y alegó que estaba actuando bajo los efectos  del alcohol

05 jul 2022 . Actualizado a las 17:57 h.

El hombre acusado de asesinar a cuchilladas a su pareja, en Lugo en febrero de 2020 en una casa de As Gándaras, confesó el crimen en la primera vista oral del juicio. Francisco Javier Belda, de 48 años, declaró que lo que sucedió fue que la mujer lo amenazó a él con un cuchillo, pero consiguió arrebatárselo, intento asustarla y se lo clavó sin querer. «Yo tengo que pagar por lo que he hecho, pido perdón a toda su familia», sentenció. El ministerio fiscal solicita 25 años de cárcel para este hombre, una decisión final que está en manos de un jurado popular conformado por siete hombres y cuatro mujeres. 

Tras la confesión del procesado, lo que queda por esclarecer para determinar la condena es si actuó con alevosía, por razón de género o de parentesco, que es lo que defienden la acusación de la familia, la de la hija menor de la víctima y la Fundación Amigos de Galicia. La defensa, por su parte, intenta convencer al jurado de que el hombre actuó con sus capacidades alteradas a causa del consumo de alcohol y otras sustancias psicotrópicas. Por ello, pedirá una «eximente completa» por el estado de embriaguez en el que se encontraba el día de crimen o, en su defecto, que esa circunstancia sea tenida en cuenta como atenuante. 

Por otra parte, intenta aclarar que su cliente y la víctima no eran pareja ya que el procesado afirmó que con la Clara María Expósito mantenía una relación de amistad, pero no sentimental. De hecho, en la declaración durante la sesión del lunes del confeso asesino, relató que había discutido con la víctima porque ella quería formalizar la relación y que se fuesen a vivir juntos, un paso que él no quería dar. Durante esta discusión fue cuando, según Francisco Javier, la mujer hizo el amago de levantarse con un cuchillo pero él consiguió quitárselo y le provocó cuatro heridas. «Yo en ningún momento quise hacer eso», relató en la sala de la Audiencia.

«Le ha pasado porque era mujer. Es un delito de violencia machista»

La abogada que ejerce la acusación particular en nombre de la familia de la víctima, Fernanda López, reiteró en la sesión de este lunes su intención de reclamar 25 años de prisión por el delito de asesinato, con la agravante de «alevosía». «La víctima no tuvo ninguna posibilidad de defensa y eso es lo que distingue un homicidio de un asesinato». Además, la letrada que representa a la hija menor de la víctima -que tenía 17 años en el momento de los hechos-, Cristina Martínez -que también ejerce la acusación particular-, dijo antes de comenzar el juicio que «la comisión del delito no es discutible». «Nosotros lo que hemos interesado es la agravante de parentesco y, especialmente, nuestro matiz con el escrito del ministerio fiscal es la agravante de género. Es interesante que se tenga en cuenta que es un delito que se ha cometido por un sesgo de género. Le ha pasado porque era mujer. Es un delito de violencia machista», afirmó. Por ello, defiende en el juicio que este crimen ha sido «un asesinato, con alevosía y hasta incluso con ensañamiento».

El letrado Francisco José Lago, que ejerce la acusación popular en nombre de la Fundación Amigos de Galicia, mantiene que fue un asesinato, con dos agravantes, una la de género y otra de parentesco. A su juicio, en este crimen concurre «la cosificación y el control que el agresor ejercía sobre la víctima y la agravante de parentesco, porque tenían una relación afectiva que comenzó en el verano de 2019. Entendemos que está perfectamente acreditado». Según el escrito de acusación del ministerio fiscal, el acusado, que conocía a la víctima «desde hacía años», inició con ella una relación sentimental en el verano de 2019 y se fueron a vivir a juntos en el domicilio de la mujer, en la ciudad de Lugo.

La Fiscalía sostiene que el crimen se produjo entre las 18:00 horas del día 6 y las 8:00 horas del 7 de febrero de 2020, en el domicilio que ambos compartían. En el momento del fallecimiento, la víctima tenía 49 años. Dejó dos hijos, uno de 17 y otro de 30 años, así como a su madre de 77. El fiscal sostiene que el acusado estaba en uso de sus facultades el día de autos para comprender sus actos y la voluntad intacta para decidir ejecutarlos, por lo que lo acusa de un delito de asesinato con el agravante de parentesco.