Una sanitaria, al llegar al lugar del crimen de Desirée: «A nai estaba vestida, moi arreglada. Ata puxera uns zapatos de tacón»

André Siso Zapata
André S. Zapata LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

André Siso

El doctor que atendió a la madre afirma que tenía «conciencia plena» momentos después de la muerte de la niña. En la mente de la presunta asesina: ¿Sufría un brote psicótico Ana Sandamil cuando murió Desirée?

08 feb 2022 . Actualizado a las 23:33 h.

Arrancó este martes en la Audiencia Provincial de Lugo la segunda jornada del juicio por el crimen de la pequeña Desirée, ocurrido en el 2019 en Muimenta. En ella, destacaron los testimonios de familiares de la madre de la niña, y de varios sanitarios que la atendieron. Los primeros insistieron en que «era una madre ejemplar», mientras que los médicos que la trataron instantes después de la muerte de la pequeña afirmaron que «era plenamente consciente de su situación; estaba conectada con la realidad de forma total».

Poco después de las nueve y media de la mañana llegaba al lugar el padre de la niña, José Manuel Leal, quien hizo balance de la primera jornada del juicio, que transcurrió, explicó, según lo que esperaban: «Ahora resulta que la presunta asesina es una mosquita muerta que no recuerda nada, en concreto, de ese hecho, porque del resto lo recuerda todo». Destaca también la «prepotencia» que mostró la acusada en sus declaraciones y recordó que «mi niña está en una cajita en un cementerio, con 7 añitos, brutalmente asesinada». 

El padre de Desirée también señala a la abuela materna como encubridora, porque «intentaron limpiar el cuarto de mi hija» y porque declaró que «la niña no llevaba restos de sangre ni que tenía la boquita abierta ni destrozada, cuando están ahí las fotos para ver». Además, puso en duda los supuestos problemas psicológicos de la acusada y apunta que, de ser ciertos, deberían habérselos comunicado a él para no poner en peligro a la pequeña. 

Se vivieron, de nuevo, momentos de tensión a la llegada de la acusada a la Audiencia, pasadas las 10.00 horas. Arribó en medio de una enorme expectación, aunque este martes no hubo ninguna agresión, porque Policía Nacional y Guardia Civil aumentaron notablemente el número de agentes presentes en la entrada con respecto al lunes.

La niña intentó defenderse

Por otro lado, Leal explicó que hay pruebas de que Desirée intentó defenderse: «Está claro que hubo mucha lucha, mi niña luchó todo lo que pudo. Si tuviera tres o cuatro años más, probablemente estaría viva».

Una vez comenzada la segunda sesión del juicio, la pareja actual de Ana Sandamil fue la primera persona en declarar este martes. Mantienen una relación desde hace, aproximadamente, ocho años. Ante el jurado, afirmó que «los días anteriores al de los hechos, la notaba extrañísima. No me cogía el teléfono, no salía de casa, estaba nerviosa siempre... Para mí, no era Ana, no era ella», explicó. Tras la muerte de la pequeña, no vio a la acusada hasta que la fue a visitar al ala de psiquiatría del HULA. Allí, confiesa que Sandamil le dijo que «ya se acabó todo», refiriéndose a la muerte de su hija, aunque la exime de culpa al decir que «me dijo que se encontró muerta a la niña cuando despertó, que había bebido algo de su botella».

Por otro lado, el tío de Ana Sandamil, que compareció este martes en el juicio, reconoció que fue él quien investigó sobre la estricnina en la tableta de la madre de Desirée. A pesar de que es un producto prohibido para el uso agrícola (el tío tiene una granja en la que trabajó la propia Sandamil), dijo ante el jurado popular que buscó este veneno en la tableta de la acusada «por curiosidade, aínda sabendo que non o ía comprar». La búsqueda de este veneno era uno de los pilares sobre los que la acusación fundamentaba su postura, ya que sería un claro indicador de que Sandamil habría planeado la muerte de Desirée.

La madre, con zapatos de tacón

Tras la comparecencia de una amiga de Sandamil, que confirmó que la última vez que la vio, tomando un café en el mes de enero, estaba «completamente normal», fue el turno de una técnica sanitaria. Ella fue una de las primeras en llegar al lugar de los hechos. «Cando chegamos, a nai estaba vestida, moi arreglada. Ata puxera uns zapatos de tacón», dijo. En lo referente al estado de la pequeña, explicó que «cando intentamos reanimar á nena, xa vin que tiña restos de sangue debaixo das unllas e no chan, que parecía que fora limpado por alguén». Finalmente, con la voz débil debido a la emoción del momento, explicó que «lle agarrei a man á pequena, pero xa estaba fría e non tiña signos vitais».

Otra técnica sanitaria, que compareció a continuación, afirmó que recibieron una llamada para atender a una persona que había intentado quitarse la vida tomando unas pastillas. Era Ana Sandamil. «Cuando llegamos, ella estaba arreglada, sentada en el sofá, y respondía a nuestras palabras correctamente. Hasta supo decirnos su número de DNI y de la tarjeta sanitaria sin ningún problema», explicó.

Tras la comparecencia de varios familiares y allegados, llegó el turno del médico encargado de atender a Ana Sandamil. El doctor afirmó que, desde su puesto de Muimenta, acudió a la casa «tras recibir una llamada alertando de una intoxicación por pastillas». Una vez en el domicilio, fue a donde estaba sentada la acusada y, tras hablar con ella, afirmó que «la madre tenía conciencia plena en aquel momento, presentaba unos rasgos psicológicos totalmente normales».

Su testimonio es el primero que acredita que la presunta asesina tenía «el nivel de conciencia máximo en la escala que usamos los sanitarios en los análisis psicológicos, y no hubo problemas para tratar con ella y que respondiese a las preguntas».

En la misma línea testificó la enfermera que acompañaba al médico en aquellos momentos. Según su declaración, «la madre obtuvo una puntuación de 15 puntos, la máxima posible, en la Escala de Glasgow, que usamos para comprobar la consciencia de una persona y su conexión con la realidad». Llegó a decir que, «neurológicamente estaba totalmente dentro de lo normal. Obedecía a nuestras órdenes y razonaba correctamente. No era ajena a la realidad, sabía donde estaba».

De esta forma terminó la segunda sesión del juicio, más breve que la primera, y que sirvió para contraponer las versiones de la familia de Ana Sandamil, que defendieron a la madre de Desirée, con los de los sanitarios que la atendieron, que afirmaron que «estaba totalmente consciente» momentos después de la muerte de su hija. Este miércoles comparecerán cuatro testigos y seis guardias civiles, que explicarán la situación en la que se encontraron el escenario del crimen.