El parque móvil municipal de Lugo: del carro de caballos al coche inteligente

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

López Orozco, en una imagen de archivo, con un Seat 1500 que utilizaron los alcaldes de Lugo entre los años 1969 y 1981
López Orozco, en una imagen de archivo, con un Seat 1500 que utilizaron los alcaldes de Lugo entre los años 1969 y 1981 No disponible

Los primeros vehículos mecánicos del Concello se compraron en el 1928

02 nov 2021 . Actualizado a las 10:47 h.

Cuarenta pesetas. Esa era la fortuna que el Concello de Lugo destinaba en 1921 a pagar los gastos del forraje con el que alimentaba a los caballos que tiraban de los carros del parque móvil de la ciudad. Hace un siglo, el Ayuntamiento prestaba el servicio de bomberos o la limpieza municipal recurriendo a pesados carros en los que transportaban escaleras, mangueras y accesorios varios. Pero aquellas 40 pesetas eran demasiado gasto, así que en 1927 la comisión municipal permanente acordó mecanizar las tareas de limpieza y transporte de carnes y sustituir aquellos carros de tracción animal, que además tenían arreglos costosísimos, por lo que estaba de moda: los vehículos mecánicos. Un paso de gigante.

Desde la atalaya del siglo XXI, con un Concello de Lugo que cuenta con más de un centenar de vehículos (algunos, como la última incorporación para atestados de la Policía Local, está dotada con wifi) y que destina al mes un promedio de 7.000 euros a combustible, resulta entrañable echar la mirada al pasado y toparse de lleno con aquella tímida entrada a la modernidad. Fue hace casi un siglo, en aquel 1928 que antecedía al crac económico, cuando el Ayuntamiento se hizo con sus primeros automóviles. Uno se destinó a mantener limpia la ciudad y el otro a transportar carne desde el matadero a la Praza de Abastos. Esas eran las prioridades y, por ejemplo, el primer coche fúnebre motorizado no llegaría hasta principios de los años 40.

Imagen de archivo de un modelo Citroën 11 del año 1953 parecido al que en 1951 adquirió el Concello de Lugo para poner al servicio de la corporación
Imagen de archivo de un modelo Citroën 11 del año 1953 parecido al que en 1951 adquirió el Concello de Lugo para poner al servicio de la corporación

Pero, conforme Lugo se subía a la ola de los motores de combustión, la ciudad también necesitaba un espacio en el que guardar los vehículos, así que con la década de los años 30 al caer, encargaron al insigne arquitecto municipal Eloy Maquieira el proyecto del Parque de bombas y garaje municipal. Un edificio cuyas influencias manaban de las obras de la ingeniería francesa del hierro, como se recuerda en el libro O Concello sobre rodas. Transporte público e parque móbil, editado por el Concello de Lugo.

El primer obstáculo que el motorizado parque móvil lucense se encontró llegó pronto: el gasto en combustible. Hay constancia de que en el año 1929 el Concello destinó 138 pesetas y 5 céntimos a gasolina, y a medida que más vehículos se incorporaban al servicio municipal, la cuenta subía. En el año 1951, por ejemplo, se implantó la recogida de basura a domicilio, que hasta entonces era manual.

Tras la guerra civil las restricciones se incrementaron y había cada vez más temor a que la falta de combustible dejase a Lugo sin poder prestar los crecientes servicios municipales, así que la Comisión permanente, en el año 1941, sentenció que había que tomar medidas preventivas. En O Concello sobre rodas, donde se recoge toda la historia del parque móvil, se especula que quizás esas iniciativas preventivas podrían explicar por qué el Concello se hizo con 13 bicicletas y alquiló muchas otras entre los años 42 y 44 para el uso de la Policía Municipal, el servicio de limpieza o los trabajadores de vías y obras.

Modelo Chevrolet del año 1935 similar a los que el Concello de Lugo compró en 1940 para destinar a los servicios de limpieza y transporte de carne
Modelo Chevrolet del año 1935 similar a los que el Concello de Lugo compró en 1940 para destinar a los servicios de limpieza y transporte de carne

La furgoneta Chevrolet de 1940, el Willys de la corporación y las bicis de la Policía

Hace unas semanas, el área de Infraestruturas del Concello de Lugo, liderada por Alexandre Penas, anunciaba la compra, por algo más de 24.000 euros, de una furgoneta para la brigada municipal de obras. Este vehículo es el último en incorporarse a la historia motorizada del ayuntamiento lucense, que para los amantes del motor es como un parque de atracciones.

Superados aquellos primeros vehículos de los años 30, Lugo se modernizó al comprar una furgoneta Chevrolet en 1940 que destinó a la limpieza y el transporte de carne. Llegaría dos años más tarde un vehículo Willys que utilizaba la corporación, y en esa misma época, las bicicletas que debían satisfacer las necesidades de la policía, los alguaciles y el servicio de limpieza.

Un camión Ford del 1943 para transportar carne o dos furgonetas Citroën que en 1948 se asignaron al servicio de ambulancia y de funeraria forman parte de una nómina móvil.

Con la llegada de los años 50, el Concello puso a disposición de la corporación un Citroën 11 matrícula LU-2749, asignó un camión Unic al transporte de carne y compró un Fiat 1.100 para los operarios de la brigada de obras. También una furgoneta Ford Vedette para el transporte de carne, una tarea importante, y una Morris para la limpieza. En el 1956 adquirió la primera motobomba como tal, una Renault que ayudó a los bomberos.

Llegada la década de los 60, el parque móvil se modernizó con un tractor Barreiros del 61, un camión Pegaso para el rural o una moto Guzzi para los agentes. En el 62, por ejemplo, se sumaron siete motos Roa para la Policía Municipal.

Uno de los vehículos del parque móvil municipal de Lugo

Los 104 vehículos del Concello de Lugo gastan en carburante una media de 7.000 euros al mes

lorena garcía calvo

Caminando por las calles de la ciudad amurallada es habitual toparse con camiones, furgonetas o coches rotulados con el logotipo del Concello de Lugo. El Ayuntamiento, con sus casi 100.000 habitantes, dispone de un parque móvil que supera el centenar de vehículos en los que se apoya para proporcionar los distintos servicios a los ciudadanos, desde la seguridad hasta el alumbrado, pasando por las mejoras menores en el asfaltado de las calles. A mayores de esos vehículos propios, estaría toda la maquinaria con la que trabajan los servicios externalizados, como puede ser la recogida de basuras, que también son imprescindibles para el funcionamiento del Concello día a día.

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