María Varela, escritora de Lugo con esclerosis y madre de familia numerosa: «A mis hijos les expliqué mi enfermedad con juegos»

Laura López LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

María Varela, con dos de sus hijos y el libro «Las visitas de Escle a mamá», inspirado en su vida.
María Varela, con dos de sus hijos y el libro «Las visitas de Escle a mamá», inspirado en su vida. ALBERTO LÓPEZ

Su historia ha inspirado el cuento solidario infantil «Las visitas de Escle a mamá», que relata la dolencia desde el prisma de un niño y el amor incondicional de una madre

14 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La vida de María Varela Pico dio un vuelco en el 2006, cuando le diagnosticaron esclerosis múltiple. Aunque lo suyo siempre ha sido luchar, ver el lado positivo de la vida y ponerle una sonrisa a todo cuanto hace. Y afrontar la enfermedad como madre de familia numerosa, y divorciada, no iba a ser una excepción. La historia de esta lucense de adopción -nació en Fene hace 44 años, pero estudió Relaciones Laborales en Lugo, donde reside ahora- ha inspirado el cuento solidario infantil Las visitas de Escle a mamá, editado por Alejandro Robledillo y que está siendo todo un éxito de ventas y con muy buena acogida por parte del público.

El libro está pensado para explicar a los más pequeños en qué consiste «la enfermedad de las mil caras»; la esclerosis aparece así expuesta desde el prisma de un niño y el amor incondicional de una madre. Una de las autoras del libro es la propia María, que ha encontrado en la escritura un bálsamo y un valioso canal de comunicación.

-Su vida dio un vuelco en el 2006...

-Sí, me diagnosticaron la enfermedad poco después de dar a luz a mi segundo hijo [tiene una hija de 18 años, un hijo de 16 y otro de 7]. Empecé a tener síntomas, como pérdida de fuerza, migrañas con halo visual, cansancio por el cuello, pérdida de visión, veía lucecitas... y pensé en mi padre, que falleció con esclerosis. Al principio, el neurólogo me dijo que estaba somatizando la enfermedad de mi padre, y me mandó al psicólogo, pero el médico de cabecera me remitió a otro especialista y fue mi salvación. Me ingresaron y me hicieron todo tipo de pruebas, hasta que llegó el diagnóstico: esclerosis múltiple. Y, mientras tanto, la niña en el colegio y el pequeño en la guardería. Cuando me dieron el alta, me reincorporé al trabajo y seguía cuidando de mis hijos. Había que continuar.