Hace 45 años, Juan Carlos I alababa en Lugo el valor de la Galicia campesina

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

Los reyes, en O Arneiro. El segundo por la derecha es Antonio Rosón, entonces al frente de la Cámara Oficial Sindical Agraria de Lugo
Los reyes, en O Arneiro. El segundo por la derecha es Antonio Rosón, entonces al frente de la Cámara Oficial Sindical Agraria de Lugo PEINÓ

Los reyes recibieron información sobre la realidad económica de la provincia

27 jul 2021 . Actualizado a las 09:49 h.

«Campesiños, labregos, homes e mulleres do campo galego: vós representades a Galicia de sempre, as tradiciós máis enxebres d´un pobo nobre e xeneroso que hoxe ten fillos polo mundo inteiro». Palabras reales pronunciadas en Lugo hace 45 años, el 28 de julio de 1976. Fueron reales porque las dijo Juan Carlos I en un acto celebrado en O Arneiro, zona de la Terra Chá que se reparte por Cospeito y por Abadín, con asistencia de miles de personas de esa Galicia de agricultura y de ganadería a la que se dirigía.

Los problemas que afrontaba el campo gallego fueron también recogidos en el discurso de Antonio Rosón Pérez, entonces presidente de la Cámara Oficial Sindical Agraria de Lugo. Electrificación, vivienda, sanidad, seguridad social, mejora del medio rural, ordenación parcelaria y de las explotaciones, educación y formación de los agricultores fueron cuestiones citadas por Rosón, que sugirió además formas de actuación. «Es razonable que el sindicalismo agrario se organice y fortalezca, con unidad de acción, de cara al futuro», manifestó Rosón, que luego sería presidente de la Xunta preautonómica y del Parlamento gallego.

Cuando pronunció ese discurso, cerca del cruce de las carreteras LU-120 (Vilalba-Paraxes) y LU-113 (Rozas-Abadín), Juan Carlos I llevaba ocho meses como rey. Que hablase gallego en parte de su intervención o que subrayase que la unidad de España debía reconocer la riqueza de su diversidad reflejan que el trasfondo de lo que ha pasado a la historia como transición del franquismo a la democracia estaba incluso presente fuera de las grandes ciudades y de los actos señalados.