El viaducto de A Chanca de Lugo, la obra de ingeniería que impresionó hace 150 años y lo sigue haciendo ahora

Suso Varela Pérez
SUSO VARELA LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

REPRODUCCION DE LA REVISTA LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA SOBRE EL VIADUCTO DEL TREN DE A CHANCA, EN LUGO, EN 1875
REPRODUCCION DE LA REVISTA LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA SOBRE EL VIADUCTO DEL TREN DE A CHANCA, EN LUGO, EN 1875 ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA

Este puente, que ya es un monumento más de la ciudad, afrontará una nueva vida con la reforma que hará ADIF

06 jun 2021 . Actualizado a las 12:27 h.

El próximo 20 de diciembre se cumplirán 150 años del inicio de la construcción de uno de los hitos de la historia contemporánea de Lugo, el viaducto de A Chanca, paso fundamental para que en 1883 llegase el primer tren desde Madrid a la estación lucense.

El Concello de Lugo no ha querido que esa efeméride tan especial pase desapercibida, no solo para poner en valor lo que supuso en su momento la llegada del ferrocarril a la ciudad, si no para destacar que el viaducto se ha convertido en un monumento relevante de la ciudad. En su momento, su construcción supuso la tercera obra ferroviaria más importante que se había hecho en España.

Entre las iniciativas que se llevarán a cabo destaca la petición que hizo el Concello de Lugo a la Fundación ONCE para que imprima una imagen de esta infraestructura ferroviaria en uno de sus cupones diarios. La solicitud fue aceptada y el boleto del 7 de diciembre de este año llevará la imagen del puente lucense. Se cumple así también uno de los sueños de la federación vecinal de Lugo, que desde hace años inició una campaña para el reconocimiento de este majestuoso viaducto. 

Obra pionera en España

La construcción de esta obra de ingeniería pionera en su momento, y sin la cual no se entendería la historia moderna de la ciudad, tuvo un coste de 2,5 millones de reales y supuso que la llegada del tren a la capital lucense se acortase más de 8 kilómetros. En su construcción trabajaron vecinos del barrio, que movilizaron miles de metros cúbicos de arena a cambio de unos pocos reales de sueldo.

Los trabajos se alargaron hasta el año 1874, pero no fue hasta agosto de 1879 cuando el primer convoy atravesó sus vías. La apertura de la prolongación de la línea hasta A Pobra de San Xiao y Sarria, en los meses de marzo y octubre de 1880, supuso el inicio de su uso como paso ferroviario, y así hasta nuestros días. Ahora, a punto de que ADIF comience los trabajos de reforma del trazado ferroviario entre Lugo y Ourense, deberá cambiar su histórica fisonomía para adaptarse al sistema de la electrificación. Será necesario ampliar un poco su plataforma e instalar los cableados correspondientes. De esta manera, el viaducto de A Chanca seguirá cumpliendo su misión y, a la vez, volverá a ser importante en la llegada y salida de la ciudad de trenes más modernos que conecten Lugo con la Meseta.

Juanjo Olaizola -historiador, especialista en ferrocarril español y autor del blog http://historiastren.blogspot.com//-destaca la espectacularidad del viaducto lucense, que fue proyectado por el ingeniero Pedro Antonio de Mesa Arroquia (1826-1875). Su longitud es de 297,91 metros y alcanza una altura máxima de 29,10 metros. «La estructura de sillería se divide en dos estribos y tres pilas-estribo, que enmarcan cuatro grupos de cinco arcos, cada uno de ellos. De este modo, si por cualquier causa fallase alguno de los grupos, los restantes no se verían afectados. Cada arco tiene una luz de 10 metros», explica Olaizola.

El historiador destaca que para su ejecución se aprovecharon pizarras y otros materiales del entorno, por lo que se llegó a montar una pequeña vía minera, con un ancho de vía de 700 milímetros para su transporte. El coste final de la obra fue de 2.537.719 reales de la época.

Explica Olaizola que el ingeniero que se encargó de la obra, Ángel García del Hoyo, «con el justo orgullo del trabajo bien realizado», publicó en 1878 en los Anales de Obras Públicas una extensa memoria en la que, a través de sus más de cuarenta páginas, dejó detallada constancia de los pormenores de la obra. y concluye: «En la actualidad, el viaducto de A Chanca se ha convertido, junto a las murallas o la catedral, en uno de los elementos más representativos del paisaje lucense».

La importancia del viaducto -así como el proyecto realizado por Mesa Arroquio (contratado por la Compañía del Noroeste en octubre de 1865 como director del Ferrocarril del Noroeste, siendo encargado de su diseño y ejecución, como explica el historiador, Enrique Martínez Cobo, tataranieto de Arroquio) -que ya fue resaltada en su momento por una publicación que precisamente ponía en valor las obras públicas del Estado, La Ilustración Española y Americana, que el 30 de septiembre de 1875 daba cuenta de su construcción y reproducía un famoso grabado realizado por Rico. De esta manera el puente pasaba a tener reconocimiento en toda España. El 30 de agosto de 1883 volvía a reproducir otro grabado y a hablar de la importancia del paso de A Chanca, coincidiendo con la llegada ese verano del primer tren de Madrid a Lugo.

Cuenta el escritor lucense Darío Xohán Cabana en su hermoso libro A chegada a Lugo do primeiro tren -que editó el Concello en el San Froilán del 2005- «que a ponte da Chanca espertaba daquela unha gran admiración, e non sen motivo. É certo que non é unha obra moi orixinal, pois anos antes fixérase outra moi parecida, a de Buxadell, preto de Barcelona, pero a de Lugo é máis fermosa, entre outras cousas porque favorece o perfil da vaganta que atravesa».

IMAGEN DEL PUENTE DE A CHANCA HECHA POR UN FOTÓGRAFO INGLÉS, JEAN LAURENT, EN 1905
IMAGEN DEL PUENTE DE A CHANCA HECHA POR UN FOTÓGRAFO INGLÉS, JEAN LAURENT, EN 1905 ARCHIVO MUNICIPAL

El Gobierno cataloga los puentes antiguos

En unas jornadas celebradas este mayo, y organizadas por la Asociación Técnica de Carreteras en colaboración con el Ministerio de Transportes, se presentó la guía Recomendaciones para caracterizar el valor patrimonial de los puentes. En el debate participaron destacados profesores e ingenieros españoles que expusieron algunos conceptos a tener en cuenta para poner en valor lo que en su momento fueron puentes y viaductos necesarios para la comunicación y hoy se han convertido o bien en monumentos o cobran nueva vida con los cambios de usos. En ambos casos de encuentra el de A Chanca, catalogado como un bien patrimonial por su antigüedad y singularidad, y a la vez que 150 años después afrontará una reforma para acoger el sistema de electrificación que permitirá que circulen por su vía trenes más modernos.

En las jornadas quedó patente que el puente «es un objeto cultural, por lo que es necesario hacerle ver a la ciudadanía que estamos antes un monumento más de la ciudad», señaló el ingeniero Javier León. La profesora Mercedes López aportó otro enfoque que es válido para el viaducto de A Chanca, incrustado en Terras do Miño: «Los puentes antiguos son paisaje cultural en la medida en que se han mimetizado e integrado en la naturaleza, creando una fusión entre arte, técnica y naturaleza». Esta especialista también destacó otro aspecto que cumple el puente lucense: «La Unesco señala que los puentes antiguos deben ser reconocidos socialmente por tratarse de monumentos singulares, representativos de una época y por su autenticidad».

El viaducto de A Chanca, junto a la estación de Lugo, es un bien catalogado
El viaducto de A Chanca, junto a la estación de Lugo, es un bien catalogado ALBERTO LÓPEZ

El profesor de Historia de la Complutense Daniel Crespo,expuso en las jornadas que para que un puente tenga la categoría de histórico, como sucede con el de A Chanca, tiene que cumplir una serie de requisitos: antigüedad, carácter representativo, pertenecer a una vía histórica, autoría y estilo arquitectónico y, sobre todo, ser una demostración de un período técnico, social y económico concreto.