Tres generaciones de abogados lucenses mantienen un despacho familiar con más de 60 años de historia

André Siso Zapata
ANDRÉ S. ZAPATA LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

Los cuatro abogados Núñez-Torrón, en su despacho
Los cuatro abogados Núñez-Torrón, en su despacho ALBERTO LÓPEZ

Los tres hijos y la nieta del fundador siguen luciendo el apellido Núñez-Torrón por los juzgados

22 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En el año 1958, un abogado lucense de 30 años, de familia humilde y que no tenía más experiencia que la de haber trabajado en el Registro Civil, fundó su propio despacho. Por aquel entonces, como era más habitual, era una compañía unipersonal, sin más trabajadores que él mismo. Lo que José Manuel Núñez-Torrón (1928-2000) no sabía es que aquella decisión terminaría definiendo la profesión y el estilo de vida de las dos generaciones siguientes a la suya.

Ahora, 63 años después del nacimiento del despacho de abogados Núñez-Torrón de Lugo, tres de sus hijos y su nieta recogen el guante y continúan con su legado, dirigiendo uno de los bufetes más reconocidos de la ciudad en su sector. José Manuel, el fundador, terminaría siendo decano del Colexio de Avogados de Lugo, y ejerciendo hasta pocos años antes de su fallecimiento. Además, crio a sus hijos en una casa cercana a la que hoy es su oficina, en la zona norte de la Ronda da Muralla.

Sus tres hijos, José Manuel, Francisco Javier y Óscar son ahora los encargados de llevar el despacho. Los tres se fueron incorporando progresivamente al negocio conforme se fueron colegiando. A pesar de que por allí han pasado muchos abogados en prácticas, el bufete siempre ha mantenido su intención de que los únicos que pueden formar parte de él son los propios familiares. Este mismo año inauguraron la tercera generación familiar con la incorporación de María, hija de José Manuel, colegiada en el 2020 y recientemente debutante en la Audiencia de Lugo con solo 26 años.

«Jamás nos presionaron para ser abogados. Fue una decisión natural para todos». Así lo explican los cuatro miembros del despacho de forma unánime. De hecho, María bromea con que su padre todavía le dice que «oposite y se quite de lo de ser abogada», pero ella se muestra «muy ilusionada» con su profesión.

De izquierda a derecha: Óscar, José Manuel, María y Francisco Javier, abogados del despacho Núñez-Torrón
De izquierda a derecha: Óscar, José Manuel, María y Francisco Javier, abogados del despacho Núñez-Torrón ALBERTO LÓPEZ

Un legado impagable

En lo que también coinciden todos es en que la trayectoria de su padre y abuelo fue vital para que ellos se encuentren en su situación. «Sin duda que el apellido nos ha ayudado muchísimo. La dedicación de nuestro padre nos dejó un despacho en funcionamiento, muchos clientes y un nombre en Lugo», cuenta Óscar. José Manuel y Francisco Javier, los hermanos mayores, recuerdan que al inicio de sus carreras todavía se utilizaban máquinas de escribir, se transcribían los testimonios de los clientes en las reuniones y la carga de trabajo era inmensa. «Por suerte ahora las cosas han cambiado y es todo mucho más cómodo, así que no se pueden contar con exactitud las horas que trabajó nuestro padre, con días en los que tenía hasta 15 juicios», dicen.

Los despachos familiares, sin embargo, son algo común dentro de la abogacía. Aún así, dicen no conocer ningún caso en Lugo en el que trabajasen tres generaciones de familiares directos, «aunque se nos puede estar pasando algún caso», explican.

Su especialidad son los asuntos penales y civiles. En el caso de María, que según su padre y sus tíos «aporta un punto de vista femenino y joven, lo cual nos hacía mucha falta», desea centrarse en el mundo penal en su carrera. Sus familiares, sin embargo, dicen no tener preferencias en el sector.

Casi 60 años después, los Núñez-Torrón siguen luciendo el apellido de su padre y abuelo por los juzgados de Lugo con orgullo.