«El veterinario no es un todoterreno, sino que hoy ya está especializado»

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

Díez subraya el esfuerzo realizado para poner en marcha y para consolidar la facultad
Díez subraya el esfuerzo realizado para poner en marcha y para consolidar la facultad ALBERTO LÓPEZ

Pablo Díez es docente en la Facultade de Veterinaria desde los inicios y acaba de ser nombrado profesor emérito

23 may 2021 . Actualizado a las 11:33 h.

Si se analiza la evolución de Lugo ciudad en el último tercio del siglo XX, la creación de la Facultade de Veterinaria será probablemente uno de los hitos destacados. La puesta en marcha de un centro que marcó el crecimiento del campus de Lugo, integrado en la Universidade de Santiago de Compostela (USC) supuso cada curso la llegada de centenares de nuevos estudiantes, pero también la presencia de docentes que acabaron haciendo de Lugo su casa. Pablo Díez fue de los primeros en llegar; ahora, además, es el primero que logra el reconocimiento de profesor emérito.

—¿Es difícil el proceso de puesta en marcha una facultad?

—Es difícil porque hay que empezar desde abajo. Si en una facultad que lleva tiempo funcionando hay problemas cada día, en una que empieza todo son problemas, desde exceso de alumnos hasta falta de profesores. En el caso de esta facultad, eso se suplió con dedicación y con tiempo: bajábamos por la mañana y a veces nos quedábamos hasta las diez de la noche. Había ilusión, la juventud ayudaba mucho. Había también apoyo de gente con experiencia: recuerdo, por ejemplo, a Luciano García, que fue decano y que trabajaba en el centro de inseminación. Con su experiencia y con su ánimo, hizo mucho en favor de la Facultade de Veterinaria.

—¿Qué es más difícil, poner en marcha una facultad o lograr darle prestigio?

—Las dos cosas son complicadas. Los estudios que se hacían al principio y los que se hacen hoy en este departamento están relacionados con agentes patógenos, pero se realizan de manera distinta. Antes se estudiaba si había un determinado porcentaje de parásitos y se veían posibles tratamientos. Hoy se aplican técnicas más modernas, y así se obtienen resultados que se pueden presentar en congresos y en prestigiosas revistas científicas. Se ha avanzado mucho, y la facultad ha ido adquiriendo prestigio. Hoy hay grupos de investigación que trabajan a gran altura y que dan prestigio a la facultad. Hay cinco o seis de prestigio nacional e internacional. Aquí vienen muchos estudiantes de fuera: de Andalucía, de Madrid, de Barcelona, de Asturias... Si quieren especializarse en ganado vacuno, saben que van a tener prácticas y una formación muy aceptable, y eso les atrae. Esos estudiantes, si vuelven a sus lugares de origen al acabar la carrera, guardan un buen recuerdo de la facultad y de Lugo ciudad. Volviendo al principio, es difícil poner en marcha una facultad y darle prestigio; pero creo que en estos 35 años se ha avanzado mucho.

—¿Cuánto ha cambiado, visto desde la perspectiva de un profesor que forma esos profesionales, el trabajo de un veterinario?

—Los antiguos decían ‘un enfermo, una píldora, un billete'. Creo que hoy ya no es así y que predominan las medidas preventivas. La prevención y el diagnóstico previo son aspectos importantes. Hoy un veterinario ya no suele trabajar solo, sino que hay centros agrupados y cada profesional se dedica a un sector: nutrición, reproducción, sanidad... Hoy el veterinario ya no es un todoterreno, sino que está especializado. Por otro lado, las ganaderías cada vez son más grandes, y ya no se evalúa la situación de un solo animal sino la de todo el grupo: si uno tiene una enfermedad, el resto la padecerá. Creo que el cambio en la profesión es muy grande, y cada día más.

«Creo que la facultad ha ayudado mucho al sector ganadero de Galicia»

En la facultad ha habido y hay decanos y vicedecanos que se formaron en el centro, y Díez agradece que den ese paso y que asuman cargos que, dice con una sonrisa, «más bien son cargas» porque eso contribuye a consolidar la institución. Los grupos de investigación son una parte del centro que, en su opinión, se benefician de esa consolidación. «Primero —dice— se hacen estancias en otros lugares, y los que se reincorporan traen experiencia que aporta prestigio. Hay también profesores que se han incorporado tras haber hecho fuera la tesis doctoral. Por ejemplo, en el grupo Invesaga hay profesores, ayudantes y becarios, y unos ocho o diez se han incorporado: son la savia nueva, están cerca de los alumnos por razones de edad, y eso está reavivando la facultad». Por otro lado, cree que en la mayor parte de los estudiantes que escogen la carrera de Veterinaria hay una dimensión vocacional que los anima en la elección.

—¿Cuánto ha ayudado esta facultad a mejorar el sector ganadero?

—Creo que bastante. En esta facultad se reciben muestras prácticamente todos los días. No recibimos más porque a veces nos supera un poco el trabajo. Necesitaríamos más técnicos de laboratorios para que nos ayudasen, porque a veces tenemos que hacerlo todo nosotros. En la Granxa Experimental do Leite se están haciendo prácticas en las que el profesor tiene que dar las explicaciones teóricas y prácticas y sujetar el animal. Hace falta gente que ayude, y ahí estamos un poco escasos. Pero creo que la facultad ha ayudado al sector ganadero de Galicia. Se actúa en muchos frentes: en aves, en conejos, en grandes animales... También hay una buena relación con las asociaciones de criadores de ovejas y de cabras, que tienen nuestro apoyo.

Inicio.

Pablo Díez nació en Alcalá de Henares en 1950. Estudió la carrera en León.

Evolución.

Vino a Lugo con la puesta en marcha de Veterinaria. Volvió a León y regresó definitivamente en 1988.

Trabajo.

Es catedrático de Patoloxía Animal y ha sido nombrado profesor emérito.