Un pedazo de Buenos Aires en Lugo

Lorena dejó atrás su trabajo como peluquera en Argentina para abrir, junto a su familia, una cafetería en A Milagrosa


lugo / la voz

Hace seis meses Lorena Montero, su marido y sus hijos hicieron las maletas y dejaron atrás su Argentina natal. En plena pandemia, pusieron rumbo a una Galicia que les era desconocida, pero en la que depositaron todas sus esperanzas. La inseguridad que vivían en su país, que les atenazaba cada vez que salían a la calle, no era el ambiente en el que Lorena quería que creciera su familia, así que se lanzaron a una aventura transoceánica que les ha llevado hasta el barrio de A Milagrosa, en el corazón de Lugo.

«No somos descendientes de emigrantes gallegos. Simplemente estábamos buscando un lugar en el que no nos sintiésemos inseguros y donde tuviésemos un poco de apoyo familiar. Mi cuñada, que se vino hace cinco años, nos habló de Lugo», relata Lorena. Con la convicción de que no regresarán a vivir a Argentina, la familia decidió saltar al vacío y abrir un local de hostelería en la calle Mallorca: Baires, se llama en referencia a Buenos Aires. «Salir de tu país ya es arriesgarse a todo, así que pensamos que si sale bien, mejor, y si no, al menos lo habremos intentado», argumenta. «Buscábamos un trabajo en el que pudiésemos involucrarnos toda la familia, y como nuestros parientes ya tenían también una cafetería en la que trabaja mi marido, dimos el paso».

A principios de abril, en un contexto de restricciones, abrieron el negocio y en estas primeras semanas el balance es más que positivo. «Estamos muy contentos, ya la inauguración marchó muy bien, nos sorprendió. Sabíamos que había restricciones, pero incluso pensamos que nos podía venir bien para ir cogiendo algo de experiencia», apunta. Y es que ni Lorena ni sus hijos habían estado antes detrás de la barra de un bar. Ella era peluquera y sus hijos habían estado cursando sus estudios. Pero esa falta de veteranía la suplen con ganas, ilusión e iniciativa. Se han encontrado con gente que les apoya y reconoce cierta sorpresa por el hecho de que en Lugo sea habitual acudir casi a diario a tomar un café a un bar.

Terraza de un bar en el barrio lucense de A Milagrosa
Terraza de un bar en el barrio lucense de A Milagrosa

Traerse un trocito de Buenos Aires a Lugo y mostrar a los lucenses un pedazo de Argentina. Esa es la idea que sobrevuela en Baires, un espacio moderno y cuidado al detalle en el que la huella sudamericana se encuentra en las tapas y raciones que sirven. «Aunque no pueden faltar platos como la tortilla, también quisimos poner algunas tapas argentinas, como las empanadillas caseras de carne o pollo o las milanesitas de ternera», describe Lorena, «a la gente que viene es lo que más le gusta».

Pero quizás la nota más bonaerense se encuentra bajo los cristales que tapan con mimo los dulces: alfajores, dulce de leche, conitos, pasta flora... «Gustan mucho los alfajores y todos los dulces en general. Además, este es un barrio con mucha gente latina y hay muchos lucenses a los que les apetece probar», desgrana la propietaria del local.

Con sus hijos Juan Pablo y Florencia tras la barra y con Lorena sirviendo las mesas, Baires ya es un local más en el barrio de A Milagrosa. «Vinimos con ganas de trabajar y lo estamos haciendo. Lugo nos acogió muy bien», celebra Lorena. Esta nueva etapa ha comenzado con buen pie.

Luís, de A Tasca, colga a bandexa tras 50 anos na barra: «Na semana do San Froilán perdía dez quilos»

lorena garcía calvo
Luís despídese de A Tasca, que pasará a mans doutro propietario
Luís despídese de A Tasca, que pasará a mans doutro propietario

Tras medio século rexentando o bar-restaurante de Lugo, xubílase cun feixe de anécdotas na memoria

«Claro que o botarei de menos, pero algún día haberá que xubilarse. Xa cumprín os 67, e chegou o momento de deixalo». A vindeira semana José Luís Rodríguez, dono de A Tasca, un dos míticos locais da Rúa da Cruz, colgará a bandexa. Pechará unha historia de medio século detrás da barra dun bar-restaurante na que comezou cando tiña pouco máis de 13 anos, e na que acumulou anécdotas para varias vidas.

Luís era un mocoso cando seus pais decidiron tomar o relevo dun local chamado Bodegas Bercianas. Fixéronse co negocio e cambiáronlle o nome por A Tasca. «Daquelas só vendías ribeiro de taza, nada de albariños ou rioxas. Cada día despachabas unha barrica de ribeiro, que era o que se tomaba», lembra. Aquel chan de táboas no que cada cunca que caía deixaba pegada só o pisaban homes. «Viña sobre todo xente maior, agora vén xente nova e tamén mulleres, claro. Antes non entraba unha muller soa nin de broma, e cando o facían, viñan varias e pedíanche un mosto ou un refresco».

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