lugo / la voz

El pasado 28 de enero un equipo de montadores compuesto por cuatro personas comenzó a levantar la estructura del edificio Impulso Verde. Ha transcurrido poco más de un mes, y la construcción ya es una realidad. Ya se puede subir por la escalera que conduce a la primera planta; la segunda y la tercera ya están construidas; la inmensa celosía de madera que iluminará una de las fachadas ya es una realidad; y parte del sistema de ventilación ya está montado. El siguiente paso es instalar el armazón norte y la cubierta.

La previsión, si nada se tuerce, es que en la segunda quincena de marzo concluya la edificación de la parte estructural del edificio, y luego ya será turno de iniciar el recubrimiento exterior, con pizarra de O Barco, la tabiquería, los detalles y el mobiliario. El grueso del edificio, de 677 metros cuadrados de superficie construida y 620 útil, se habrá levantado en menos de dos meses. ¿Cómo es posible? Pues porque es de madera.

Todo el edificio está construido con madera contralaminada hecha con pino radiata de los montes de A Mariña y tratada en el País Vasco, ya que en Galicia no hay fábricas especializadas todavía
Todo el edificio está construido con madera contralaminada hecha con pino radiata de los montes de A Mariña y tratada en el País Vasco, ya que en Galicia no hay fábricas especializadas todavía

El Impulso Verde es como un inmenso mecano que ahora se está conjuntando, tras un proceso laborioso. El diseño, en el que participó el Campus Terra, fue complejo. Se trataba de dar forma al primer edificio administrativo de tres plantas construido en madera en toda Galicia. El proyecto se redactó con mimo y se apostó por crear un edifico lleno de ángulos, con paramentos inclinados y juegos de volúmenes que complicaban el montaje, pero que también venían a demostrar todas las posibilidades que ofrece la construcción con madera.

Se proyectó cada pieza que debía componer el edificio, de manera que cuando llegase a Lugo se ensamblase a la perfección con la siguiente. Como un rompecabezas de cerca de 400 metros cúbicos de madera, cuya mayor pieza quizás sea una viga de 17 metros y unos 2.500 kilos.

La materia prima, certificada, se envió desde A Mariña al País Vasco para convertirla en tablero contralaminado (de entre 7 y 25 centímetros de ancho), puesto que en Galicia hasta dentro de unos meses, no comenzará a funcionar la primera empresa capaz de desarrollar esa tarea. Cuando toda la madera estuvo preparada, se envió ya recortada pieza a pieza a Lugo en siete camiones. Cada una de esas piezas del mecano viene etiquetada con toda la información para que no haya dudas de dónde encaja. Se detalla desde su peso o volumen, hasta la planta a la que se destina, o si estará vista u oculta.

Uno de los operarios en la escalera interior del edificio
Uno de los operarios en la escalera interior del edificio

«Es muy sorprendente ver cómo encajan todas las piezas a la perfección, hay algunas juntas entre paneles cuya diferencia es de dos milímetros», describe uno de los responsables de la obra. Así, trozo a trozo, el Impulso Verde ha ido tomando forma a un ritmo vertiginoso, al tiempo que le llegaban nuevos reconocimientos. «Vai ser o primeiro edificio en España e un dos poucos no mundo que logra a prestixiosa certificación de proxecto FSC (Forest Stewardship Council)», celebraba ayer la alcaldesa, Lara Méndez. Se trata de un certificado que confirma que todo el proceso de la materia prima ha seguido criterios sostenibles y sociales.

El Impulso Verde tiene tres plantas. Una vez esté concluido, con su suelo radiante, su piso de linóleo y sus acabados de madera (y pladur en algunas paredes), la planta baja se dedicará a zona expositiva, la primera a oficinas, la segunda a coworking y zona polivalente, y la tercera a terraza. En una de las paredes de esta última comenzará un jardín vertical que bajará pegado a la galería por los pisos segundo y primero.

La primera planta. En la fachada va la galería, y en el interior un vidrio delimitará la zona de galería de la oficina
La primera planta. En la fachada va la galería, y en el interior un vidrio delimitará la zona de galería de la oficina

Un jardín vertical interior

Este jardín vertical aprovechará parte del agua de lluvia que se almacenará en un depósito de 3.000 litros. A nivel energético, se instalará una caldera de biomasa, se aprovechará la energía fotovoltaica y se monitorizará la temperatura.

La inmensa galería, al estilo tradicional, funcionará como un termostato natural, pero a mayores en ella se ubicará un sistema que permitirá abrir un tramo de ventana para meter aire frío cuando sea necesario. En el exterior del Impulso verde se habilitarán varios huertos urbanos que se están diseñando bajo criterios sostenibles.

Nuevos horizontes para la madera gallega

S. C.

La Xunta pone en marcha una línea de ayudas pionera en Galicia que apoyan un total de 175 proyectos que tienen este recurso como eje central. Galicia trata de convertirse en un referente en el uso de madera para la construcción

En el corazón de los montes gallegos crece uno de los materiales más preciados del mundo. La madera puede convertirse en el equivalente patrio del petróleo. Porque este material es uno de los más interesantes para la industria. De los distintos árboles que conforman la flora gallega se pueden obtener maderas con características de lo más dispar y que, por ello, pueden ser destinados a satisfacer toda clase de necesidades que puedan surgir en la sociedad. Desde muebles, hasta embalajes pasando incluso por el sector de la construcción. La madera ha ido ganando adeptos con el paso del tiempo y aquí, en suelo gallego, tenemos la clave para hacernos con un importante hueco a nivel mundial en esta industria.

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Impulso Verde: un edificio de madera levantado en dos meses