LUGO / LA VOZ

Las restricciones impuestas para hacer frente a la pandemia privan de oportunidades, pero a su vez, brindan muchas otras: aquellas que siempre estuvieron ahí. El municipio de Lugo ofrece pasajes naturales que tienen valor por su propia esencia. Verdes entornos idílicos a un tiro de piedra de la ciudad pueden ser una gran opción para aprovechar un fin de semana confinados en el que, además, acompañará el buen tiempo tras la calma, después de las últimas lluvias.

Por la Reserva da Biosfera Terras do Miño pasa el río Chamoso. En él se encuentra el Conxunto Etnográfico do Mazo de Santa Comba. El molino y sus instalaciones actualmente se encuentran cerradas por las restricciones impuestas por la Xunta de Galicia, pero queda la posibilidad de disfrutar del espectacular entorno. En las proximidades se puede pasear disfrutando de la entrada de un denso bosque a los márgenes del río que está vestido de alisos o carballos. En el que conviven numerosas especies animales.

A escasos 18 kilómetros de Lugo, los lucenses también tienen a mano los lagos de Teixeiro. Un área recreativa que da un respiro al arresto domiciliario al que invita la ciudad. Es un pulmón de naturaleza por el que se pueden dar paseos andando o el bicicleta y que también cuenta con mesas para poder comer. A medida que uno avanza por este espacio, se van sucediendo los lagos que transmiten tranquilidad y pureza en un momento en el que toda serenidad es poca. El cierre perimetral podría ser una buena arma para recuperar un entorno que ha caído en el abandono.

El paseo por el Rato o el Miño es una vía de escape común para los lucenses, pero seguramente no lo hayan mirado con los ojos que se merece. Se puede iniciar un tranquilo paseo familiar en el Puente Romano de Lugo, una construcción histórica del siglo I y seguir por la ruta más antigua del Camino de Santiago, el Camino Primitivo. Si continúa en dirección Club Fluvial, aparece la Iglesia de San Lázaro. Es una construcción románica del siglo XII que acogió el hospital de la época. Después, se puede atravesar el propio río por la pasarela de San Lázaro, un paso a la modernidad. Se trata de un pequeño paseo que pisa sobre restos romanos, un viaje de más de doce siglos de historia, que además se viste del bucólico paisaje que acompaña a la Reserva da Biosfera Terras do Miño.

Cuatro joyas históricas por descubrir

Más allá del inmenso patrimonio de la ciudad de Lugo, en el resto del municipio hay secretos desperdigados de gran valor histórico y artístico que están al alcance de la mano, ya que no sobrepasan las fronteras del límite perimetral. Los restos de la historia de Lugo se expanden por parroquias como Adai, Bacurín, Meilán o Coeses y en esta última incluso en el paso de la autovía a Santiago. A unos pocos minutos en coche se puede disfrutar de las joyas menos conocidas del concello, eso sí, en solitario o con convivientes.

Uniéndose al excepcional potencial arqueológico de la capital están dos de los tesoros del concello. En Coeses, se encuentra un yacimiento único conformado por el Castro de Coeses, los dos círculos de Chousa do Rodeiro y Chousa do Castro y una necrópolis. Este perímetro arqueológico data de la Edad de Bronce y fue descubierto con motivo de las obras de la autovía de Santiago.

El otro conjunto arqueológico se ubica en Adai y es uno de los más sorprendentes de Galicia por su singularidad. En el Monte das Penas do Caldeiro se concentran un dolmen, varios petroglifos y una piedra elíptica denominada el Altar de Adai. Por lo que se sabe hasta el momento, las características de todos los elementos de este lugar no se parecen a ningún conjunto del resto de la Península Ibérica. Además, se encuentran en el punto más alto de la montaña, lo que permite acompañar el entorno natural del curiosos descubrimiento con una vista panorámica de la ciudad.

Las otras dos joyas que pasan desapercibidas en el municipio de Lugo son las iglesias de Bacurín y de Meilán. La iglesia de San Miguel de Bacurín, situada en la comarca de Mera a unos 22 kilómetros de la ciudad fue construida en la segunda mitad del siglo XII y además cuenta en su interior con un retablo barroco que podría ser del siglo XVII. Es un tesoro artístico románico. Se encuentra frente al Pazo de San Miguel, una muestra de la vida de las familias señoriales. Por último, en la parroquia de Meilán está la iglesia con el mismo nombre que fue declarada Monumento Nacional. Es otra de las muestras artísticas románicas del municipio y se encuentra a solo cinco kilómetros de la ciudad de Lugo.

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