La obra que queda de Labajjo Grandío, destinada a homenajear a su autor

André Siso Zapata
André S. Zapata LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

La casa de Gustavo, hijo de Labajjo, está repleta de decenas de cuadros de su padre
La casa de Gustavo, hijo de Labajjo, está repleta de decenas de cuadros de su padre OSCAR CELA

Los cuadros del pintor aún pueden comprarse de forma puntual

25 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Alfredo Rodríguez Grandío nació en la plaza de Campo Castelo, en Lugo, en el año 1939. Se crio en el seno de una familia de la pequeña burguesía local. Comenzó a ir a clases de pintura con solo 12 años, de la mano Antonio Ínsua, un afamado profesor de dibujo vilalbés. Fue el inicio de una carrera meteórica, en la que llegó a adoptar un nombre artístico, ser elogiado por el propio Pablo Picasso y fallecer en extrañas circunstancias, como tantos grandes artistas del siglo XX. El legado pictórico de Labajjo, en pleno año 2021, sigue diciendo mucho de lo que significó su autor para Lugo y para toda Galicia.

«Su estilo era muy reconocible. Cualquier que sepa un poco de pintura gallega puede identificar un Labajjo al momento. Es sin duda su seña de identidad». Son palabras de Gema, una de las empleadas de la galería Nova Rúa, en el centro de Lugo. Este era uno de los lugares predilectos del artista para venir a exponer sus obras. Tanto es así, que es la única que ha presentado algunas de sus obras al público tras la muerte del pintor.

El pasado mes de noviembre, con motivo del primer aniversario de su fallecimiento, decidieron que era hora de hacer una exposición individual sobre Labajjo. Según Gema, el evento fue «todo un éxito», y los visitantes se mostraron muy interesados por la obra del autor lucense. Una de las personas más implicadas en que esta exposición se llevase a cabo fue Puchi Saavedra. El que fuera amigo personal de Labajjo durante gran parte de sus últimos años de vida ya llevaba tiempo coordinando sus negocios, vendiendo sus obras y actuando como intermediario entre las galerías y el pintor.

La exposición sobre Labajjo celebrada en la galería Nova Rúa, el pasado mes de noviembre
La exposición sobre Labajjo celebrada en la galería Nova Rúa, el pasado mes de noviembre

Miles de euros en ventas

Él contaba con alrededor de 50 cuadros del artista en su poder, tras haberlos adquirido a lo largo de los años. En esta última exposición, se presentaron 36 obras del artista, muchas de las cuales estaban almacenadas en la galería, pero otras fueron aportadas por Saavedra exclusivamente para este evento. 14 fueron vendidas. Entre ellas, varios dibujos -los más baratos, entre 400 y 600 euros-, lienzos y grandes cuadros, siendo el más caro de ellos comprado por más de 1.500 euros. Según tanto Saavedra como la propia galería, el objetivo de estas acciones no es el negocio que se pueda hacer con las obras, sino con hacerle un «homenaje» a uno de los pintores más representativos de la historia de Lugo.

De todas formas, según confirmó Saavedra, los precios a los que se vendieron estas obras fueron inferiores a los que el propio autor establecía para sus ventas en vida. «Era bastante exclusivo. No quería que cualquiera pudiese comprar sus obras, así que solía poner precios altos para las ventas», confirman desde la galería.

El siguiente paso podría ser obtener alguno de los cuadros inéditos que Gustavo, hijo de Labajjo, guarda en su casa de Lugo, quien tiene «tantos cuadros que no sé ni cuántos son», según él mismo. Asegura no estar interesado en el mundo del arte, pero desde la galería no descartan hacer un intento, ya que su idea es «seguir trabajando con su obra».

Los cuadros de Labajjo reposan por toda la casa de su hijo

El legado oculto del «Picasso gallego»: una colección con futuro incierto

ANDRÉ S. ZAPATA

A mediados del mes de octubre del año 2019, una dramática noticia sacudía la provincia de Lugo. Labajjo Grandío, un afamado pintor considerado por muchos el Picasso gallego por su estilo abstracto y surrealista, fue hallado muerto en su casa de Friol, parcialmente devorado por sus animales. Llevaba días fallecido. Con su muerte, comenzó un proceso legal centrado en un aspecto clave: su herencia. Más de 70 cuadros de un alto valor debían cambiar de dueño. Casi un año después, tras haber sido custodiados por el Concello de Friol y la Guardia Civil, tanto las obras como la vivienda y los animales de Labajjo terminaron en manos de Gustavo, uno de sus hijos. Desde entonces, gran parte del legado de uno de los pintores más llamativos del siglo XX en Galicia descansa en las paredes y el suelo de un hombre que se dedica a la maquinaria agrícola, y que admite no importarle en absoluto el mundo del arte.

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