El lento camino de pedir cuentas al Concello

El Ayuntamiento de Lugo tarda dos años y medio en resolver reclamaciones por caídas en aceras o resbalones en pasos de cebra

Una de las reclamaciones de responsabilidad patrimonial atendidas se originó en el parque de Rosalía
Una de las reclamaciones de responsabilidad patrimonial atendidas se originó en el parque de Rosalía

LUGO / LA VOZ

Si usted va por la calle y se tropieza con una loseta levantada en la acera, se cae y eso le causa un perjuicio económico medible y comprobable, puede presentar una reclamación ante el ayuntamiento correspondiente. Son las llamadas reclamaciones por responsabilidad patrimonial. Pero sepa también que la compensación económica puede tardar lo suyo en llegar. Según denuncia el Partido Popular, el Concello de Lugo tarda una media de 822 días en resolver estas reclamaciones (dos años y medio), un período muy por encima de los seis meses que marca la ley.

En el último año el Concello asumió su responsabilidad en cuestiones varias. Un ejemplo es una reclamación por los daños generados en un coche por una tapa de alcantarillado mal colocada en la calle Serra de Ancares. Esta, según el PP, tardó en resolverse 1.203 días. Una caída en el paso de peatones de la confluencia de Otero Pedrayo con la Avenida da Coruña se resolvió en 697, y el golpe de una tapa de registro a un vehículo, y los daños sufridos en otro a raíz de unos trabajos de desbroce, se resolvieron con mayor prontitud. Entre estas cuatro reclamaciones, suponen 2.007 euros, y en total, en el 2020 el desembolso global fue de 5.139 euros. «Esta demora é unha mostra máis da parálise do goberno local», dice el popular Ramón Carballo, ya que «son reclamacións sinxelas de comprobar e resolver», subraya.

Un ejemplo de cómo la burocracia alarga los procesos es el siguiente: en julio del 2017 una rama de un plátano de sombra del parque Rosalía cayó sobre un vehículo. Hasta el lugar se desplazó la Policía Local, que recogió en su informe que en la rama se apreciaba que «no tiene savia y por su envergadura pudo desprenderse», ocasionando desperfectos valorados en unos 450 euros. En marzo del 2018 el dueño del vehículo y su compañía de seguros reclamaron ante el Concello, pero no fue hasta junio del 2019 cuando este inició el expediente.

El caso es que el Ayuntamiento estimó la reclamación a finales del año pasado, es decir, dos años y medio después de que se registrase, y derivó la cantidad reclamada, 453 euros a Calfensa, la empresa que tiene la concesión del contrato de mantenimiento de las zonas verdes. El motivo es que en el pliego del contrato de se aclara que el adjudicatario era el responsable único de los daños y perjuicios «que eventualmente se produjesen por caídas de árboles y ramas».

El Concello no siempre tiene que pagar

lorena garcía calvo

En Lugo son pocas las reclamaciones patrimoniales que se presentan, y muy escasas las que prosperan al llegar a los juzgados

Caerse en la calle por una baldosa levantada, tener un accidente por una mancha de aceite en una vía municipal o caerse en un alcorque (el hueco que rodea a los árboles decorativos) no implica, automáticamente, que la administración responsable del buen mantenimiento de esos servicios públicos deba indemnizar a quien sufre los daños. No lo dicen solo las administraciones, también los jueces.

Hace unos días, una caída en un paso de cebra en Lugo reabría de nuevo el debate sobre la responsabilidad patrimonial que tienen los Concellos, en este caso, el de la ciudad amurallada. Hay ocasiones en las que ciudadanos que sufren incidentes similares reclaman a la administración por los daños sufridos al entender que es su responsabilidad prestar adecuadamente los servicios.

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