«Ningún usuario de la residencia quiso volver a casa por Navidad»

En el geriátrico lucense de A Milagrosa hasta los regalos que depositaron en recepción los seres queridos de los mayores pasaron una cuarentena

Cuatro usuarias de la residencia de A Milagrosa junto a la decoración navideña, la noche de Reyes
Cuatro usuarias de la residencia de A Milagrosa junto a la decoración navideña, la noche de Reyes

Lugo / La Voz

La residencia de mayores A Milagrosa está ubicada en un barrio de la zona norte de la ciudad de Lugo. Desde este centro que —tocar madera — ahora mismo está libre de coronavirus, su directora, María José Cortiñas Álvarez, explica la presión a la que ha hecho frente desde que empezó la pandemia: «Fue difícil, era una situación nueva y gestionarla fue muy complicado», asume. Cada llamada de teléfono era y es una especie de pinchazo en el pecho. En apenas unos segundos se podría declarar un brote que ponga en riesgo la vida de muchos mayores. «Hemos tenido miedo, especialmente pensando en que el virus podía entrar en la residencia en cualquier momento y a través de cualquiera de los que aquí trabajamos. Yo he llegado a saturarme mucho, pero me han ayudado todos los compañeros», confiesa María José, que también habla del temor y de la responsabilidad tan grande a la que se sometieron los más de 30 trabajadores que tiene este geriátrico cuando se declaró un gran foco en el barrio que da nombre al centro residencial. «Entonces teníamos mucho miedo. Pedimos que nos hicieran un cribado para saber que estábamos sanos porque hay empleados que viven en este barrio», cuenta Cortiñas Álvarez.

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