Luz verde a las termas y monumento a los sanitarios en Lugo

El debate del estado del Concello mostró de nuevo la polarización de gobierno y oposición, con Méndez haciendo algunos anuncios

El proyecto de las caldas de Lugo
El proyecto de las caldas de Lugo

Lugo / La Voz

La corporación del Concello de Lugo celebró esta mañana el debate del estado del ayuntamiento. Una sesión plenaria en la que a lo largo de casi tres horas gobierno y oposición, más que debatir, expusieron sus puntos de vista sobre cómo marchó el concello en el último año. No hubo sorpresas, y mientras socialistas y nacionalistas defendieron la gestión y enumeraron los logros conseguidos y los retos pendientes, PP y Ciudadanos les achacaron falta de ambición, soberbia, pasar el rodillo y también falta de cohesión.

Fue la alcaldesa, Lara Méndez, la que abrió le sesión haciendo un repaso de la gestión del último año. Un curso condicionado totalmente por la pandemia en el que defendió la rápida intervención del Concello de Lugo para intentar aliviar las consecuencias de la crisis sanitaria y económica, enumerando las distintas medidas adoptadas. Defendió la estabilidad del gobierno local, aseguró que actuaban siempre con una férrea lealtad institucional, aunque envió un par de puyas a la Xunta. También defendió el modelo de ciudad sostenible que persiguen, el esfuerzo inversor llevado a cabo el último año, la modernización de la administración y los presupuestos para el 2021.

Los anuncios de Méndez

Durante su intervención Méndez se comprometió a que a lo largo del próximo año se finalizará la renovación de todos los contratos caducados que gestiona el Concello de Lugo, una vieja reclamación de la oposición. También avanzó que ayer mismo recibieron el visto bueno de Patrimonio para la puesta en marcha de  las caldas en el entorno del Pazo de Feiras. Este era el último escollo antes de iniciar la tramitación para su adjudicación. 

Y también hizo un tercer avance la alcaldesa. Señaló que el Concello proyecta la creación de un espacio verde en el barrio de O Carme, en el que situará una escultura que homenajeará a la sanidad pública y a todos los sanitarios que estuvieron en primera fila durante la pandemia. 

Olga Louzao, de Ciudadanos, fue la primera en tomar la palabra tras la intervención de la alcaldesa. En su primer turno hizo hincapié en que el de Lugo es un «bigoberno» en el que incluso cada bloque tiene sus colores corporativos, y aseguró que vivían en una carrera por copar el protagonismo. Recriminó a Rubén Arroxo que no activase proyectos que había defendido como urgentes durante su etapa en la oposición, como las líneas de autobús urbano, y puso sobre la mesa el elevado gasto público, los atascos, el auditorio que se recepcionó con deficiencias, los contratos caducados, la playa fluvial o el Garañón. «Son un bigoberno que decepcionou e abandonou os seus compromisos. Obviaron o diálogo e apostaron polo escurantismo», resumió.

Por su parte, Rubén Arroxo aseguró que el gobierno estaba unido por su interés común en Lugo, hizo un repaso a los proyectos que habían puesto en marcha a lo largo del último año, reconoció el papel de la oposición, salvo en momentos puntuales, y aseguró estar satisfecho con el trabajo hecho hasta la fecha. Arroxo avanzó además que prevé que en los primeros días de enero las nuevas líneas de autobús vayan a la junta de gobierno local. 

En cuanto al portavoz de los socialistas, Miguel Fernández, defendió el elevado nivel de ejecución parlamentaria, la rapidez con la que se adoptaron las medidas frente a la pandemia y recriminó la visión catastrofista de la oposición. 

En cuanto al Partido Popular, fue Ramón Carballo el que tomó la palabra. Lo hizo insistiendo en que «en Lugo temos dous gobernos», y enumerando las parcelas que más han criticado en los últimos meses: el Grañón, los contratos caducados, los contratos menores, la falta de promoción turística, el coste de las dedicaciones exclusivas y los asesores o las facturas pendientes de pago. Volvió a demandar, así mismo, poder fiscalizar el Lugo Transforma y pidió más implicación en el rural. 

Sube el tono

En la segunda intervención de todos los portavoces el tono fue subiendo. Louzao insistió en reclamar al gobierno que escuchasen más y mientras que Miguel Fernández aseguró que no le sorprendía que Carballo utilizase «un discurso belixerante e catastrofista» y hablase de cacicadas. «Asuman que son oposición e abandoen a crispación. Vostedes non entenden que o que vostedes chaman rodillo é a maioría», incidió. 

La respuesta de Carballo no se hizo de rogar. Al igual que Louzao, pidió menos soberbia al gobierno y acusó a Fernández de «aprender da política caciquil do señor Liñares». Pidió al gobierno que dejase el sectarismo y apostasen por un diálogo político útil, «no que o PP estará sempre».

El último turno de palabra fue para Lara Méndez, que fue respondiendo a los distintos embates y defendió que el Concello tiene una hoja de ruta clara respecto al derribo del Garañón («cando legalmente nolo permitan»); recordó que proyectos como la playa fluvial se llevarán a cabo puesto que se echará mano de los remanentes, sin necesidad de que la partida esté recogida en los Presupuestos; y avanzó que los huertos urbanos que se impulsarán serán interactivos y ambiciosos. «Nós non privatizamos servizos, melloramos a sús prestación», destacó. 

Lugo aprueba su presupuesto de 106 millones entre críticas de la oposición

Lorena García Calvo
Foto de archivo de un pleno telemático del Concello de Lugo
Foto de archivo de un pleno telemático del Concello de Lugo

El gobierno defendió las cuentas como expansivas y de recuperación, y PP y Cs criticaron «el rodillo»

El Concello de Lugo manejará el próximo año un presupuesto de 106 millones de euros. Un dinero que, en palabras de la alcaldesa Lara Méndez y de la concejala de Gobernanza, Paula Alvarellos, responde a unas cuentas «expansivas e de recuperación». Estos argumentos, sin embargo, no convencieron ni al Partido Popular ni a Ciudadanos que, como ya dejaron entrever en días previos, votaron en contra de su aprobación.

Tanto la portavoz de Cs, Olga Louzao, como el líder del PP, Ramón Carballo, acusaron al gobierno bipartito de pasar el rodillo y no consensuar con la oposición el presupuesto. La edil de la formación naranja recriminó que no se baje la fiscalidad y cuestionó que, «invertindo o mesmo, se necesite un crédito».

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