Tres días sin luz en la montaña de Lugo: «Foi terceiromundista, pero aquí os cortes son un problema diario»

La Xunta abre expediente a la distribuidora por el caos en varios concellos


lugo / la voz

La borrasca Dora trajo este fin de semana grandes nevadas a las zonas montañosas de Lugo, dejando sin corriente eléctrica a varios concellos durante tres días y dos noches; desde el viernes y hasta el domingo a última hora. De Baleira a Láncara pasando por, Baralla, Folgoso do Courel, Samos, O Corgo y Cervantes. En todos ellos, a pesar de que las nevadas son habituales, los vecinos no ahorran calificativos ante lo sucedido estos días: es «inconcebible» y es «tercermundista». Ante la falta de suministro, la Xunta abrió un expediente informativo este lunes a la distribuidora Naturgy para exigir a la empresa datos sobre las condiciones del servicio.

Uno de los municipios más afectados fue Baleira. En O Cádavo, principal núcleo, los negocios que pudieron abrir utilizaron generadores domésticos durante todo el fin de semana. Un método que, contaban los vecinos, es «mejor que nada», pero que lleva aparejado un gran consumo. En el supermercado Valiño, que cuenta con varias cámaras refrigeradoras y congeladores, la electricidad no puede faltar en ningún momento. El encargado, Vito Valiño, calcula que durante el fin de semana gastó unos 200 euros en gasóleo para tener encendido el generador. «Ademais, perdín unha caixa rexistradora o primeiro día que se foi a luz polos baixóns de tensión. En todo o día foron uns vinte», cuenta.

Es el único comercio del pueblo que tiene un grupo eléctrico automático, para el que tuvo que realizar una inversión de 15.000 euros. «Sae máis rentable así que perder a mercancía cada vez que se vai a luz». Valiño recuerda que los cortes de luz en el municipio son prácticamente diarios, y que al menos una vez por semana tiene que tirar del generador.

Lo mismo le pasa a Juan Blanco, propietario del bar Punto de Encuentro. Pero a él su generador se le estropeó el sábado a pesar de haberse gastado unos 100 euros en gasolina para llenarlo. Tuvo que cerrar el negocio en un fin de semana muy importante para la caja del bar. «Fue un desastre absoluto, pero es que siempre estamos igual», denuncia. Juan recalca que cualquier situación de tiempo adverso provoca cortes de luz inmediatamente y que la reparación de las averías no es ágil. «Pero nas facturas —se lamenta— seguimos pagando o mesmo». Además, en su casa tampoco tenía electricidad; tuvo que ir a comer fuera.

Las pérdidas por falta de suministro eléctrico también se notan en las ganaderías. La familia de Marta Díaz tiene una explotación de leche en la aldea de Pumarega, en Castroverde. Ante los constantes cortes, decidió comprar un generador, pero solo suple el consumo de la vivienda. La sala de ordeño y el tanque refrigerador de la leche no funcionan. «Temos que carretar a auga das vacas porque tampouco vai o pozo», explica Marta. Además, en su casa viven dos personas con terapia de oxígeno que necesitan electricidad para rellenar las bombonas, por lo que la falta de luz «non se pode prolongar moito».

Vecinos y alcaldes reclaman una limpieza urgente de las líneas eléctricas y mejorar el mantenimiento del cableado. «Hai un abandono total, están os cables tirados polo chan ou enredados en árbores que caen cando hai grandes nevadas», explica el alcalde de Samos, Julio Gallego.

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