Aquellos bares de Lugo

La segunda mitad del pasado siglo numerosos locales tenían fama por ofrecer buenos vinos

Fachada lateral del Bar Lugo, pegado a la Porta de San Pedro
Fachada lateral del Bar Lugo, pegado a la Porta de San Pedro

lugo

La segunda mitad del pasado siglo era un hervidero de tabernas y bares distribuidos, tanto por el centro como por los barrios de la capital, la mayor parte de ellos con fama de ofrecer buenos caldos procedentes de Chantada, Quiroga, Sober e incluso, Portomarín.

Desde que uno recuerde en Lugo, con la llegada de las fiestas patronales de San Froilán, era y sigue siendo costumbre ofrecer en las tascas vino nuevo, tinto, que entonces ejercía como depurador por su fermentación en el propio estómago y más de uno tuvo, en su momento, dificultades para llegar al retrete sin ciscarse.

Ahora, con los tratamientos en cubas de acero y ajuste de temperaturas y maduración al gusto del bodeguero, resulta más difícil. Por ello, podemos decir que en varias tabernas lucenses ya se sirve vino nuevo y en algunas, al menos, lo hemos catado.

Aprovechando la llegada de la nueva cosecha no estaría de más recordar, en homenaje póstumo, aquellas tabernas, bodegones y bares que existían por aquellos años de la segunda mitad del pasado siglo aunque algunos, afortunadamente, han resistido hasta nuestros días.

SAN ROQUE

El mítico Madrileño. Empecemos pues la ruta por la zona de O Polvorín, San Roque y puerta de San Pedro. Por allí se encontraban el bar Lugo, lugar habitual de tertulia de Ánxel Fole. Asuero, pegado a la muralla y cuyo propietario Luis, ofrecía un vino de Palma del Condado, blanco. O Ollo do cú, apodado así por vox populi, y vaya usted a saber por qué. Chantada, cuyo propietario, Orestes, ofrecía raciones y bocadillos de jamón cocido que elaboraba a la vista de los clientes. Santa Comba, pegado a la muralla, y junto a su lado, Mamá Antonia, conocido también como viuda de Rubinos; y por frente, el Asturias, que tenía como tapa estrella costillas asadas. Estaban luego El Madrileño, con la especialidad de patatas bravas. El Esterqueira, en la esquina de la entrada a Catasol. Peña, felizmente existente; O Barqueiro, Potente y O Canteiro.

Exterior del Bar Sabadelle en Recatelo, en el 2002
Exterior del Bar Sabadelle en Recatelo, en el 2002

Recatelo

Con solera. Otro de los barrios con solera, con buen vino, casas de comidas y pandillas que se juntaban a la salida del trabajo era el barrio de Recatelo. Allí estaban A Taboadesa, regido por Julián Ripoll y su esposa Edelmira; Frade, Flaire, con el matrimonio formado por Antonio en el mostrador y su esposa Esther a los fogones ofreciendo como especialidad el cordero asado. Palas, O Devesa, Sabadelle, Santiago, Casa Rivas, afortunadamente en activo, Bar Ouro, Bar Portomarín, pegado a la puerta de Santiago y al lado de la peluquería Froilán, Carlota, sede de la Peña Armonía, formada por medio centenar de vecinos del barrio, Varela, que servía el vino en una vieja cafetera de porcelana, Basadre, Casa Manco, en donde era frecuente también encontrarse con Ánxel Fole, o el Armonía que resistió hasta hace unos años tras el fallecimiento de su propietario Marcelino Arias, toda una institución en el barrio.

Exterior del Bar Ferreirós en la Rúanova de Lugo en el San Froilán del 2002
Exterior del Bar Ferreirós en la Rúanova de Lugo en el San Froilán del 2002

Casco histórico

Las calles de los vinos. Si nos vamos ahora a la zona centro, la que se conoce como calle de los vinos aunque sean varias, había un buen número de lugares donde colmar la sed. Estaban O Capilla, actualmente A Tasca, Bar Carallo, donde se encuentra la relojería Honorino Freire; Anda, La Cosechera que ofertaba vino de Beade, en Ribadavia; Buenos Aires, que tenía el único billar de Lugo con la excepción de los del Círculo de las Artes y que se encontraba en los bajos del Mesón de Alberto; Verruga, transformado luego en restaurante; Eslava, que se trasladaría posteriormente a la Ruanova desde la Rúa da Cruz; O Marqués, posteriormente Valdeorrés y actualmente A Adega; El Molinero, luego mesón Portavella; O Comenencias, O Porrón, hoy Antas de Ulla, La Vizcaína, que pasaría luego a ser el Bar Uno y casa de citas y posteriormente El barco de Valdeorras aunque fuese conocido como La Julita como se le llamaba popularmente, La Marujita, Bar Canuto, que pasaría a ser una mercería y luego, el pub La Fontana, La Cueva, René, Ferreirós, Bar Neno, famoso por sus orellas y el caldo limpio; Costas, que mantenía dos perdices en una jaula en una pared del comedor, actualmente Bodega San Vicente; Caño Libre, aún existente al igual que Miraz; O Portabales, O Ribeira, actualmente restaurante Campos, el Espuela, Mariñao, famoso por sus chorizos fritos, A Figueira, Lemos, frente al Museo; Darío, también llamado O 38 por el número que ocupaba en la Ruanova y el Candai, protagonista de aquella canción popular que entonaban clientes de esta ruta y que comenzaba diciendo: «Na calle da Ruanova, 27 bares hai, comezan nos Ferreirós e rematan no Candai…». También en la Rúa do Progreso se chateaba y allí se encontraban El Guardia Civil, que pasaría a llamarse posteriormente Bar Progreso; O Plato, llamado también O Tolo en la rúa das Noreas, O Castroverde, Bar Minuto, que sería posteriormente el Bar Calvo, Padre Benito, que ocuparía luego la cafetería Divey y O boa fe cuyo nombre auténtico era Bar Mendoza.

Cartel del Bar Nemesio, en Campo Castelo, pegado a la Porta do Cárcere, en el 2001
Cartel del Bar Nemesio, en Campo Castelo, pegado a la Porta do Cárcere, en el 2001

Campo Castelo

Nombres míticos para una plaza con presente. En Campo do Castelo estaban el Túnel, con especialidad en sardinas asadas; O Meirense, Valle de Oro, con unos asientos altos y corridos, utilizados por las parejas para magrearse; Bar Ríos, Nemesio, Truman, que se anunciaba con letrero que rezaba «Alto aquí. Cosechero vinos Truman», aunque su especialidad eran los porrones de sidra; Samos donde había buenas tertulias con predominio de gentes de Correos y A Cepa, con un ribeiro blanco que tenía fama en todo Lugo así como la cepa que tenía plantada en su patio interior.

Cartel del Bar La Milagrosa, traspasado en el 2002
Cartel del Bar La Milagrosa, traspasado en el 2002

Fuera de muralla

Distintos barrios. Ya fuera de murallas habría que recordar a Pereiro, con buenos quesos y jamón y Casa Delfín, en la zona de A Fervedoira, mientras que en la Ronda da Muralla estarían Os Mollos, frente a la puerta de la Ruanova; O Triacastela, frente a lo que fue cine Ronda y el Aspai, a su lado, así como O salto de Can. Convendría también tener en cuenta al Bar Moreno, en Montero Ríos; el Taller, en Pastor Díaz, con la especialidad de bocadillos de jamón cocido; Bar Uva, en Doctor Castro, el Arizona, bar de alterne y de juego de cartas con gran actividad al finalizar la guerra civil; Café Suizo, que era café cantante y que sería después la sede del Casino de Lugo y Casa Camilo, en Santo Domingo.

Por lo que se refiere a la avenida da Coruña, habría que destacar el Bar Imperio, Casa Corredoira, Bar Rábade que pasaría a ser posteriormente el Goya y el Bar Parga, una nimiedad si se compara con la cantidad de bodegones, bares, cervecerías y cafeterías que hay a lo largo de esta avenida en la actualidad.

A Ponte-Río Miño

Fama de vinos. Si había una zona del extrarradio del centro con fama de vinos era otro barrio tradicional, A Ponte, algo que siguen realizando en la actualidad. Allí se encontraban Devesa y Sifán, ambos con la especialidad de peces fritos con ensalada; O Chuco, felizmente en activo después de haber recogido Manolo el testigo dejado por Pepe, su padre; Buide, también en activo, Xesús do Cemiterio o Taberna de Xesús que es su nombre oficial, instalado a las puertas del camposanto siendo otra taberna de las populares; O cabaracos y O Nicanor, ambos en la Calzada; el Oportuno, en la Volta da Viña, Casa da Concha famosa entre otras cosas por las meriendas que allí tenían lugar e incluso los bailes que amenizaban algunas tardes de estío, y O Golferán. Un poco más adelante, junto a la fuente de las Augas Férreas estaba situado El Oasis, fundado por Manolo del Argentino, un personaje que utilizaba capa durante el invierno y que tenía toda la dentadura en oro; y un poco más adelante ya Casa Paco, en donde se podían catar los mejores quesos de Castilla que se podían tomar en Lugo.

En la entrada al barrio de Recatelo, en el edificio del medio, estuvo el mítico bar La Taboadesa
En la entrada al barrio de Recatelo, en el edificio del medio, estuvo el mítico bar La Taboadesa

A Estación

La Cantina. Ya para terminar este recorrido por antiguos bares y tabernas lucenses lo haremos en el barrio de la Estación en donde se ubicaban El Ferrocarrilano, O Americano, A viuda de Víctor la Rosa, el Bar Miño, al principio de la escalinata y como no, La Cantina, en la propia estación de ferrocarril y que funcionaba casi permanentemente porque entonces sí, había trenes de viajeros y de mercancías que con frecuencia arribaban a la ciudad.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Aquellos bares de Lugo