Frenar el deterioro cognitivo, la lucha de los centros de día en su reapertura

La paralización de las terapias supuso para los enfermos de alzhéimer un paso atrás en su batalla contra el olvido

Las terapias para estimular la memoria se reactivan en el centro de día de Afalu en Lugo tras la pandemia
Las terapias para estimular la memoria se reactivan en el centro de día de Afalu en Lugo tras la pandemia

Lugo/La Voz

Cargar el tenedor en el plato, acercarlo a la boca y comer sin ayuda de nadie es el resultado de muchas horas de terapia cuando una persona padece alzhéimer en un grado avanzado. La declaración del estado de alarma obligó a cerrar los centros como el que posee en Lugo la asociación de familiares de enfermos de alzhéimer y otras demencias neurodegenerativas (Afalu), que ayuda a estos enfermos a mantener su autonomía. La batalla contra el olvido de acciones domésticas indispensables se libró entonces desde casa. Centros de día y ocupacionales como el de Afalu fueron autorizados por la Xunta para reabrir esta semana con un aforo limitado a la mitad, pero la reactivación ha sido desigual.

Ganar lo perdido

«Ao estar na casa, perderon ese tempo que pasan aquí e algúns foron a peor. No alzhéimer non se recupera, non se gaña o perdido, pero vamos a conseguir que non perdan máis», explica Carmen Pena, presidenta de Afalu y que durante 15 años se enfrentó cara a cara con la enfermedad que padecía su madre.

Por eso entiende la «soidade» en estos cuatro meses. «O confinamento non foi fácil para ningunha familia, pero non quero pensar como o pasarían os que teñen un enfermo de alzhéimer na casa... So quen pasa por iso sabe o que hai», razona.

Ahora, después de cuatro meses, el centro de día ha reabierto con 16 usuarios de los casi 40 con los que contaba en marzo, cuando tuvo que cerrar.

«A presa aquí non vale, hai que ir con moito coidado e nós levamos tempo xa adaptándonos aos protocolos que nos esixe a Concellería de Política Social»

En todo este tiempo, el equipo ha tenido que formarse para reducir al máximo el riesgo de contagio en una población extremadamente vulnerable ante el covid-19. «A presa aquí non vale, hai que ir con moito coidado e nós levamos tempo xa adaptándonos aos protocolos que nos esixe a Consellería de Política Social», señala Penas.

El centro de As Gándaras, cerrado

El único centro de día de la ciudad de Lugo que depende de la Xunta está cerrado, aunque la Consellería de Política Social autorizó la reapertura de estos servicios desde este miércoles. En cuanto al Concello, dispone de plazas en dos centros de día, uno municipal y otro privado concertado. En ambos están a la espera de que los usuarios confirmen su asistencia para reiniciar la actividad con normalidad. Los siete centros cívicos municipales permanecen cerrados porque la Xunta todavía no ha procedido a autorizar su apertura.

El centro de día Antonio Gandoy depende en exclusiva del Concello de Lugo y espera poder abrir sus puertas entre hoy y el próximo lunes, cuando hayan podido confirmar la cifra exacta de usuarios que desean regresar a las actividades.

Ese es el mismo problema con el que se ha encontrado el centro Arroupar, donde el ayuntamiento cuenta con 20 plazas concertadas. Solo seis usuarios han confirmado hasta el momento su voluntad de regresar a las actividades, que cuentan con un protocolo sanitario exhaustivo para reducir el riesgo de contagio.

Dejar atrás tres meses de aislamiento: «Estaba feliz, la salida le benefició»

Lucía Rodríguez Peña
Primeros paseos de Carmen Varela con su madre en el entorno de la residencia de mayores Albertia
Primeros paseos de Carmen Varela con su madre en el entorno de la residencia de mayores Albertia

La hija de una usuaria relata el momento en el que su madre sale de la residencia para dar su primer paseo al aire libre

Varios familiares esperan a las puertas de la residencia. Llevan mascarilla y guardan la distancia de seguridad. Poco a poco, los mayores cruzan la puerta de salida y la imagen del reencuentro con sus seres queridos, antes cotidiana, aporta ahora una enorme carga simbólica. Es la vuelta a la normalidad. Entre ellos se encuentra Carmen Varela, que hasta la irrupción de la pandemia por covid-19 acudía a diario a visitar a su madre. Tres meses después han podido reencontrarse en persona. Se ha llevado una sorpresa: «Estaba feliz, la salida le benefició».

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