Felipe Debasa: «Un pueblo con patrimonio cuidado y con conexión a Internet tiene la batalla ganada»

El profesor, residente en Madrid y con raíces en Vilalba, participó en un foro sobre alternativas a la despoblación en las zonas rurales


vilalba / la voz

Felipe Debasa, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, habla de sí mismo como un nómada digital. El concepto se refiere las personas que no residen todo el año en un sitio sino que van cambiando de residencia, en una decisión en la que las razones profesionales también van acompañadas de las personales. Sea el trabajo o sea el ocio lo decisivo en ese comportamiento, lo que resulta imprescindible, dice, es que haya una buena conexión a Internet.

Debasa, madrileño con raíces familiares en Vilalba, intervino el pasado viernes en el foro sobre alternativas a la despoblación de Lugo que organiza el PP. La charla tuvo lugar por vía telemática, y se centró en el asunto «Longevidad y demografía en el mundo actual». Afirma que el punto de partida es que si hace alrededor de un siglo la gente vivía unos 60 años, hoy la esperanza de vida puede situarse en 90 o en más de 100 «con calidad muy aceptable».

-¿Cómo explica, y también cómo se explica, la despoblación actual en algunas zonas?

-En cuanto a Galicia, la despoblación se explica desde una perspectiva japonesa, luego seguida en Corea del Sur y en Europa. En Japón, desde el 2008 hay un ministerio que estudia esto. El punto de partida es que si en tres generaciones una especie pierde el 50 % de su población, está en riesgo de extinción. En Japón se nota ya ese riesgo: el gran Tokio absorbe población, que pierden otras zonas. Galicia se despobló en los siglos XIX y XX por no estar tecnológicamente industrializada, no por el centralismo. Ahora, además, se ven rasgos que recuerdan a la situación de Japón.

-¿Hay que confiar en sectores económicos tradicionales?

-No hay agricultura, se dice. En Japón llegué a manejar una excavadora con tecnología 5G, a distancia.

-¿Dónde podrían encontrarse soluciones?

-Hay quien dice que hace falta industria. ¡Pero si ya no hay industria en el mundo! Una empresa nace, crece, se desarrolla y muere. Hay que pensar en nuevos modelos de vida. Si les digo a mis amigos `nos vamos a vivir a Mondoñedo`, me dirán que no; si les digo `nos vamos a ir seis meses a Mondoñedo`, me dirán que sin duda. Hoy vemos que se habla de cerrar fronteras, de poner visados, de no viajar... Puedo equivocarme, pero me parece que con la pandemia está apareciendo gente que quiere volver al pasado. Hoy las grandes empresas del mundo son tecnológicas y de creación reciente. Si volvemos a un mundo del siglo XIX, aquí podemos quedarnos así, pero los chinos no van a querer.

-Se habla de reactivación industrial. ¿Cree que ese es el camino correcto?

-Se han montado polígonos basados en el carbón y en el acero. ¡Pero si en el mundo casi han dejado de existir esos materiales! Hacen falta polígonos de logística. Ya no hay grandes cadenas de montaje: el valor añadido humano está para otras cosas, no para el montaje, que ya hacen los robots.

-¿Qué sitios pueden tener futuro?

-Hasta ahora se consideraba que la calidad de vida o una cesta de la compra más barata eran alicientes. Se hablaba también de las posibilidades de ocio, y ahora, durante esta pandemia, estamos viendo que esa oferta se tiene en Internet. También hay que cuidar el patrimonio artístico y cultural. Un pueblo que cuida el patrimonio y dispone de buena conexión a Internet tiene la batalla ganada.

-¿Hay lugares de Lugo que están mejor preparados o que tienen más capacidades para conseguir esa adaptación?

-En Lugo hay sitios muy enxebres. Recuerdo que hace años me costó encontrar el monasterio de Monfero. Lo conocía por libros y por guías; iba al sitio donde creía que estaba y no lo hallaba, porque la gente arrancaba los carteles. Mandé una carta a la empresa de una guía. Hoy esos recurso, bien orientados, dinamizan el territorio y crean riqueza. Si te posicionas bien en Internet, vas a generar riqueza. Si no empleas tecnologías, vas a seguir en la Edad Media. El que hoy se posiciona bien en Internet ya tiene algo ganado.

«Lo que no sale en Google Maps hoy no existe»

 «A la gente le da igual ir a Mondoñedo, a Taramundi o a Sobrado dos Monxes», dice Debasa. Lo que se elige al programar un viaje, explica, no es un lugar concreto por unos determinados alicientes sino por la forma en la que se muestran en Internet. Por otro lado, explica que también ha cambiado el modo en que se lleva a cabo un viaje. Debasa comenta, con cierto humor, los comentarios de quienes, hace años o décadas, situaban el éxito de un desplazamiento en la rapidez con la que se había hecho y en los kilómetros recorridos sin parar, y los considera superados. Dice que hoy, por el contrario, no importa pararse una o varias veces en un viaje si en el itinerario hay lugares de interés ni desviarse unos kilómetros de la ruta para comer en un determinado lugar.

Terrazas y peatonalización por épocas

Debasa asegura que una buena oferta gastronómica eleva el interés de un lugar, aunque matiza que una oferta puede ser considerada buena si sobre todo se adapta a las necesidades o a los gustos de los clientes, sin negar la calidad de propuestas que puedan parecer tradicionales o anticuadas.

Mondoñedo es, por otro lado, uno de los lugares que cita como ejemplo de su condición de nómada digital, ya que lo ha visitado varias veces en los últimos años

Por otro lado, también recalca que un aliciente turístico en la temporada estival puede estar en las terrazas que ofrezcan tranquilidad y comodidad. En ese sentido, dice, debe plantearse la peatonalización de calles, aunque sea por varios meses, por esa razón.

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