El barrio de O Carme (IV): Las vías históricas a través del barrio de O Carme, y entre ellas la vía romana XIX

Los trazados de la época de la muralla siguieron durante la medieval y algunos se observan hoy casi sin variaciones


lugo

El territorio que comunica la ciudad con el puente romano altoimperial es soporte de un rico viario, y alguno de este, a su vez, lo fue de la Vía XIX de época de Augusto y de algunas de las variantes del medieval Camino Primitivo. El más fiel reflejo del viario actual es el parcelario catastral de los años 50, que sirve para la elaboración de los primeros planes generales de la ciudad.

La cartografía de 1.760 de Mendoza y Castillo ya recoge el inicio de las vías extramurallas que atraviesan las dos puertas romanas y dan salida hacia el barrio con unas directrices que son identificables en los existentes hoy en día. Los sucesivos planos históricos recogen el viario con distintos grafismos, pero siendo comúnmente el reflejo, con mas o menos fidelidad, de los mismos caminos existentes hoy en día.

Lugo, un nudo importante

Lugo constituyó un nodo de gran importancia para las comunicaciones del imperio romano, a las que dedica un especial interés por motivos de carácter militar y civil. Y parece comúnmente aceptado que el primer camino medieval se trazó aproximadamente por el curso del viario romano, y se supone que lo mismo ocurriría en los viarios que discurren por el barrio del Carmen.

De los trabajos de naturaleza arqueológica efectuados y publicados desde la década de los años 90 y posteriormente, se conoce la localización de parte de la calzada romana, en el tramo más alejado del Regueiro dos Hortos, a una profundidad cercana al metro y medio y de un ancho indeterminado por situarse debajo de actuales propiedades sin acceso. La arqueóloga Covadonga Carreño (2006) describe este hallazgo como el de “un espléndido pavimento constituido por diversas capas de cantos rodados, amalgamados con arena, con un grosor de entre 0,75 y 0,80 m”. Se conoce asimismo la existencia de nuevos tramos en localización adyacente al antiguo matadero, así como de un tramo abovedado de la cloaca que sigue la directriz del «decumano máximo» desde la Porta Miñá hasta el río, sin conocer todavía su punto y modo de remate.

De la localización de un nuevo tramo de vía bajo la actual calle del Carmen, la citada arqueóloga deduce la existencia de una variante de la vía XIX que, a mitad de su recorrido, permitiese acceder a la ciudad a través de la Porta Santiago. Esta posibilidades más que posible, dado que el ascenso desde el puente a la ciudad discurrió siempre e inevitablemente por el de la actual

vía superpuesta a la calzada y denominada de igual modo, y ascendió con toda seguridad por un itinerario más o menos coincidente con el Regueiro dos Hortos. Este camino, en algún punto de su recorrido, tendría que dividirse para dar acceso a través de las dos puertas romanas situadas en su orientación suroeste. Esta vía, hipotéticamente, habría de discurrir de un modo similar al de la imagen aérea donde se grafían ambos trayectos.

Trazado hasta Porta Miñá

Si el trazado de llegada hasta la Puerta Miñá está localizado exactamente, el de llegada a la Puerta de Santiago coincidiría con un conservado e impresionante tramo de sinuoso recorrido y grandes muros a ambos lados de hasta tres metros de altura. Estos muros cuentan con una envergadura que no se corresponde a la de simples fincas destinadas a labranza, o no solamente. Cuentan con accesos a las fincas a través de portalones de madera (con añejas telas de araña de aspecto fantasmagórico) abiertos bajo robustos dinteles de granito. Su entidad evidencia la importancia de las propiedades a las que daban cierre, que posiblemente se correspondan con las que los religiosos y su servicio visitaban para su cultivo, saliendo desde la medieval Puerta del Postigo (hoy de Santiago), de su uso exclusivo durante esa época.

Este pequeño tramo, que parece inalterado desde antiguo, tendría una segura continuidad a través del suelo que hoy ocupa la calle Vicedo y el colegio San José, y se uniría al recorrido que hoy tiene la calle Merlo hasta llegar a la puerta de Santiago, aunque ahora ese trayecto ya sea irreconocible.

La mencionada y actual calle Vicedo es parte final del camino que se recoge en el plano del año 1812 de Plano de Pedro Giráldez o el del año 1850 de José Teijeiro, con una directriz curvilínea que da forma a la hipótesis sostenida por el arquitecto Carlos Sánchez Montaña de la presencia de un anfiteatro y una palestra contigua. Recientemente, este camino ha sido objeto de obras de canalización de aguas y repavimentación con un firme, mas o menos recuperable, tal y como obliga la protección patrimonial a la que está sometido este viario.

Ramón M. Cabarcos es arquitecto y técnico especialista en Gestión Inmobiliaria y Urbanística por la UDC. Master en Servicios Culturales y Doctor en Humanidades por la USC.

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