El barrio de O Carme (II): Caminantes, animales, leña apilada y cuatro automóviles censados

A inicios del siglo XX transitaban tranquilamente por Lugo desde coches a animales, como caballos o gallinas


lugo

Lugo, inicialmente, salió y vivió fuera de la muralla alrededor de sus puertas y preferentemente las del sur. La fortaleza, que dificulta su expansión, sobrevive solo porque se van abriendo nuevas y sucesivas puertas en esta. Con ello, el perímetro exterior se va ocupando entre estos primeros emplazamientos de actividad en las orientaciones sur y posteriormente en la norte, cerrando (por el momento) todo el contorno.

Datos obrantes en el Archivo Histórico, del año 1877, enumeran como 1.300 los edificios existentes en Lugo, y de ellos, 17 están en el barrio del Carmen. La fotografía aérea de la segunda década del siglo XX muestra un cierto grado de colmatación dentro de murallas, en tanto que exterior de la zona noroeste no presenta apenas edificación.

En 1921, el espacio situado frente a la Puerta Miñá se ve casi exactamente igual a como todavía es hoy, con su Iglesia, plaza, antiguo matadero y casas colindantes. Incluso se percibe claramente el antiguo cementerio local, con la pequeña capilla norte que habría de ser derribada para abrir una nueva calle. Los árboles, situados en la entonces llamada Ronda de Castilla, cubren el espacio que separa este ámbito de la muralla.

Diferencias sociales

Las familias mas acomodadas viven en los barrios intramuros, en tanto que los barrios periféricos asumen la población migrante del campo a la ciudad desde aldeas cercanas. Del año 1903 es la declaración de D. Ramón Castro Saavedra, presentada en la Secretaría del Ayuntamiento en el mes de diciembre, para su inclusión en el padrón de habitantes con domicilio en la Calle del Carmen. La edad del empadronado es de 39 años, es natural de Saa, Lugo, está casado, de profesión tabaquero y no sabe leer ni escribir.

La mayor parte de las calles son vías irregulares, sin pavimentar y sin infraestructuras. Las calles son compartidas por carros, caminantes, animales domésticos y apilamientos de leña o productos relacionados con la explotación de las huertas.

Montenegro Saavedra (1993) habla de que, por las calles del Lugo de principios de siglo, circulaban tranquilamente las gallinas, incluso en lo más céntrico, y por la parte alta de las puertas asomaba ocasionalmente algún caballo. En el año 1908, Lugo tiene censados 10 carruajes y 4 automóviles (domiciliados en las calles Catedral, San Pedro y Reina).

El siglo XX será el período de eclosión de las ciudades españolas, al que pertenecen casi todas las edificaciones que las cubren. Y como en muchas de ellas, el crecimiento inicial se produce de un modo descontrolado a nivel urbanístico y tan solo limitado por la topografía y las disposiciones económicas de quienes levantan una construcción.

Las autoridades locales simplemente requieren de sus promotores acreditar la propiedad del suelo y contar con una vía de paso pública y abierta hasta la nueva casa. Solo algunas de ellas cuentan con plano y licencia municipal.

Sin actividad terciaria

El crecimiento, de todos modos, es más lento que el de urbes próximas con industria marítima, como A Coruña o Vigo. El Lugo de principios de siglo apenas cuenta con actividad terciaria y esta se sitúa dentro de murallas. A mediados de siglo, la infraestructura urbana se modernizará con el tendido de canalizaciones de aprovisionamiento de agua y luz eléctrica, así como evacuación de residuos.

Estas operaciones se realizan, algunas, promovidas por la administración pública, y otras a iniciativa de los vecinos. La calle del Carmen es un ejemplo de la segunda opción.

Las imágenes aéreas del vuelo americano de 1945 son la fuente fidedigna de la morfología de la ciudad de Lugo a mediados de siglo. A los barrios extramurallas de orientación sur y orientación norte, se suma ahora el floreciente y situado al nordeste de la ciudad, motivado por la intensa actividad mercantil que trajo a la ciudad la presencia de la estación ferroviaria.

El crecimiento ha sido lento aunque sostenido hasta este momento, pero mas allá de la década de los cincuenta, en medio de la recuperación económica generalizada del país, se vive un gran período de expansión urbana.

La gran actividad constructiva se plasma en la aparición de nuevos barrios y edificaciones, la ocupación de los espacios sin urbanizar y el incremento de altura en los edificios existentes. La extensión fuera de murallas se produce aun no habiendo llegado (todavía ni siquiera se ha llegado hoy) a colmatar el espacio interior.

Ciudad con forma circular

La ciudad adquiere una forma relativamente circular a base de nuevos sucesivamente concéntricos combinada con el alargamiento hacia Madrid y A Coruña. Primero se produce un mayor crecimiento hacia el norte y posteriormente hacia el sur. El norte adquiere carácter mas terciario y el sus mas residencial. En este segundo se llevan a cabo urbanizaciones de casas en hilera y bloques abiertos que sirven de residencia a nuevas clases sociales pudientes.

A lo largo de la segunda mitad de siglo, la ciudad se completa en todo su perímetro, excepto… en el Carmen.

La población de los barrios periféricos asume la migración de las aldeas a la ciudad

La imágenes del vuelo americano de 1945 exponen muy bien cómo era el urbanismo

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