El violador de Augas Férreas reconoce los hechos y pidió disculpas a las víctimas

El juicio se celebró esta mañana en la Audiencia Provincial de Lugo y el fiscal ha pedido 6,6 años de prisión y ocho años de vigilancia para evitar que reincida


Lugo

El conocido como «violador de Augas Férreas» ha reconocido los hechos y pidió disculpas a las víctimas. Lo hizo esta mañana en el juicio que se celebró en la Audiencia Provincial de Lugo. El fiscal rebajó la petición de pena de prisión de 11 años a 6,6 años. Además, la petición del propio acusado, permanecerá ocho años con libertad vigilada, para evitar una reincidencia. El juicio quedó visto para sentencia, aunque todas las partes llegaron a un acuerdo.

El acusado de agresión sexual es I.H.Z, mayor de edad, nacido en Bulgaria, residente en España desde los 10 años y sin antecedentes penales. Las agresiones ocurrieron en el 2016 en el barrio lucense de Augas Férreas. La primera se produjo a las 4.30 horas del 30 de septiembre del 2016, cuando el procesado abordó a una chica que se disponía a entrar en el ascensor de su casa. El agresor conocía perfectamente todo el edificio ya que había trabajado como peón en la instalación de la fibra óptica del edificio. Agarró a la chica por el cuello y la introdujo en el ascensor, llevándola a la planta baja del garaje e introduciéndola en el cuarto de contadores. Allí la obligó a hacerle una felación y acabó masturbándose contra la pared.

Por este hecho, la Fiscalía le pedía 10 años de prisión por agresión sexual con acceso carnal, además de una orden de alejamiento de la víctima, de 15 años. Finalmente, tras el acuerdo de las partes, la pena se le rebajó a 6 años, el alejamiento y una indemnización de 9.000 euros, cantidad que ya fue pagada.

La segunda de sus víctimas fue en el mismo edificio el 23 de octubre, sobre las 5.15 horas, una mujer fue abordada por el acusado, que estaba escondido en un trastero comunitario junto as ascensor. Abordó a la mujer, que pudo zafarse de él y subir por las escaleras, además de pedir auxilio a su marido. El acusado huyó corriendo.

La fiscalía pedía un año de prisión por tentativa de agresión sexual y alejamiento durante tres años. Finalmente pidió seis meses de prisión y la indemnización de 4.150 euros por daños morales.

Antes de que comenzase el juicio, todas las partes intentaron llegar a un acuerdo, ya que por una parte se prefería evitar que las víctimas (hubo una tercera, que pudo evitar la agresión ya que estaba hablando por teléfono cuando el acusado apareció para abordarla y desistió del intento) volviesen a recordar los hechos, y por otra hubo muestra de arrepentimiento y voluntad de reparación. El acusado solicitó que una vez terminada la condena de prisión (lleva dos años en Bonxe) esté durante ocho años en libertad vigilada.

Durante la celebración del juicio, que apenas duró 15 minutos, el acusado reconoció todos los hechos y manifestó que: «Quería pedir disculpas a las víctimas, siendo lo que ha pasado y no quería hacer alarma social a todos y todas». Por su parte, las víctimas declararon sin tener contacto visual con el acusado, respondieron con sí a las tres preguntas clave que les hizo el ministerio fiscal. Los abogados del acusado y de las víctimas no preguntaron, quedando visto para sentencia.

«Es importante que el Estado controle a este tipo de personas»

Por su parte, el abogado de la víctima principal, Gonzalo Díaz, señaló que evitaron hacer pasar a las víctimas por las declaraciones y revivir momentos duros. Dijo que se optó por el acuerdo para evitar los detalles de las víctimas y de paso asegurar el resultados, los 6,6 años de prisión y los 8 años de libertad vigilada. «Habida cuenta de los tres casos que hubo es un perfil de depredador sexual, es importante que el Estado tenga alguna forma de controlar sus movimientos», señaló el letrado, quien además recordó que hubo miedo y alarma en la ciudad durante los meses que se produjeron los ataques.

El abogado del acusado, Javier Martínez, indicó que hubo una negociación dura pero que llegaron a un acuerdo para «evitar una segunda victimización para las chicas». Dijo que su defendido se encuentra afectado por lo que ha pasado «y por eso no queremos que se toque la libertad vigilada. Hay una reincidencia alta en este tipo de delitos y por eso él quería estaba de acuerdo con una vigilancia muy prolongada para que la pena tenga sentido y podamos resocializar al acusado». En estos momentos está en el penal de Bonxe pero pedirán llevarlo Benidorm «con el fin de tener un apoyo familiar e intentar reintegrarlo en la sociedad». 

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