El tamaño no lo es todo


Lo de las «grandes plazas» suena a freudiano, como queriendo compensar carencias. Es la nueva versión de los haiga, como lo fueron el puente blanco sobre el Miño o el Auditorio, todo a lo bestia, como si eso hiciera «más ciudad».

Ya no nos llega con hacer plazas a secas, tienen que ser «grandes» porque si no parece como que no lucen lo bastante. Tras las de la Milagrosa y Augas Férreas nos vienen a vender ahora las que quieren hacer donde está la estación de autobuses (si se persiste en el error de su destrucción), la Mosquera o el Pazo de Doña Urraca. Esto va a parecer Castilla, con tanta anchura.

Personalmente lo considero una obsesión aldeana, paleta y ramplona. Las grandes plazas son desangeladas, frías y sosas. Si se llenan de árboles y césped ya no son plazas sino jardines o parques, pero no dicen eso, así que no van por ahí los tiros. Si nos van a montar algo como lo de Augas Férreas o una aberración estética como la que perpetraron en San Marcos casi mejor que lo dejen correr.

Esas grandes extensiones de cemento son áridas y no invitan más que a cruzarlas aprisa en verano y a bordearlas en invierno. Ecológicamente son un disparate, y suponen la antítesis de la ciudad asequible que muchos deseamos que sea nuestro Lugo. No se pueden comparar el Cantiño o la Plaza del Campo con los espantosos monumentos en que han convertido San Marcos o la conocida por todos como «plaza inútil».

Imaginen un amplio jardín entre la Muralla y Doña Urraca con fuentes, césped, árboles y bancos. Piensen en cómo rellenar espacios para que sean agradables y no se obsesionen con los grandes espacios. El tamaño no lo es todo.

Por Luis Latorre Presidente Lugo Monumental

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El tamaño no lo es todo