José Manuel López Casanova: «La Praza do Campo es armoniosa y bella, con San Vicente en el centro»

El exmagistrado elige sus rincones, como «del Campo Castelo la puerta de la Muralla y el edificio de Radio Lugo»


lugo / la voz

José Manuel López Casanova (O Páramo, 1947) estudió primaria con don Gregorio Sanz, un profesor que había sido perseguido por sus ideas y por el que pasaron muchas generaciones de lucenses. Posteriormente haría el bachillerato en el entonces Instituto Masculino y la carrera de Derecho en Santiago.

Tras ello, oposita a Técnicos de Administración Civil siendo destinado en 1973 al Gobierno Civil de Pontevedra. Dos años después pasaría a la Gran Área de Expansión Industrial de Galicia y coincide ese año con su afiliación al PSP que dirigía el profesor Enrique Tierno Galván.

Posteriormente sería delegado de Muface en Lugo y de allí, a secretario de la Delegación del Gobierno en el País Vasco con Jáuregui. En 1985 pasa a secretario general del Gobierno Civil de A Coruña, con Domingo Ferreiro, natural de O Corgo, como gobernador.

En 1990 se viene a Lugo como director provincial de Trabajo y en 1996 es nombrado Vicevaledor do Pobo a propuesta del PSOE. En el 2000 ingresa en la carrera judicial en Pontevedra por el cuarto turno y allí se jubila en el 2016. Entre sus aficiones están el baloncesto, que practicó en el equipo inicial del Breogán, y el fútbol y actualmente, sobre todo, leer y pasear.

López Casanova se ha inclinado por tres rincones de Lugo que visita casi a diario: la Praza do Campo, el Campo Castelo y la escalinata de los profesores, en aquel entonces, del Instituto Masculino. 

San Vicente hablaba lemosín

Para José Manuel, la Praza do Campo resulta un conjunto muy armonioso y bello. «Me fijo mucho en la fuente que ocupa el centro, que ordenó su instalación el obispo Francisco Izquierdo en el siglo XVIII, con la figura de San Vicente, que además de santo, hablaba lemosín, que es una lengua romance del siglo XVI y que sirvió de inicio para el catalán y el valenciano. También valoro mucho esta plaza porque allí terminaba el acueducto del Obispo Izquierdo y en mi caso, casi todos los días tengo que ver esa plaza en mi paseo».

La Praza de Campo Castelo es el rincón elegido por José Manuel porque en él desenvolvió su vida juvenil y casi también ya de mayor, con sus amigos tomando algo en sus bares y haciendo tertulia.

«Además -explica- este lugar me gusta porque allí se conserva la torre del castillo y una chimenea circular, el lugar fue convertido por el obispo Izquierdo en cárcel y en conjunto, con la puerta de la muralla, conforma un rincón que me gusta, al igual que el edificio de Radio Lugo, que fue primero cárcel, al comienzo de la guerra y luego, en 1938, Hogar del Herido, que inauguró Pilar Franco».

 

Gran plantel de profesores

Su tercer lugar elegido es la escalinata de la fachada principal del Instituto Masculino, hoy Lucus Augusti, conocido en su tiempo como la escalera de los profesores ya que los alumnos deberían acceder por otra situada un poco más abajo. «La escalera -comenta- tenía para mí el encanto de lo prohibido pero también me infundía un gran respeto porque por allí entraban aquellos profesores tan estupendos que por suerte tuve como Antonio Fraguas, Celestino Alonso, Delio Mendaña, Rosario Torviso, María Andrés, que daba francés, Alonso Montero, Froilán López, Juan Baqué que impartía griego o Glicerio Albarrán de los que tengo recuerdo imborrables y además me ayudaron a forjar mi personalidad».

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