Las miserias de una comunidad de vecinos de Lugo salen a la luz

El moroso que sufrió un escrache ante su taller estudia denunciar a sus vecinos por acoso y la comunidad le acusa de no querer colaborar para saldar la deuda de 2.270 euros


lugo / la voz

La situación que se vive en la comunidad de propietarios del número 82 de la calle Santo Grial de Lugo no solo es un reflejo de los problemas de impagos de vecinos o de la falta de liquidez que sufren algunas comunidades. Este conflicto vecinal saca a relucir las miserias y los trapos sucios que durante años se pueden ir larvando en un bloque de viviendas, con denuncias, acusaciones, recelos, miradas por la mirilla, timbres que suenan sin puertas que se abren, silencios en el ascensor o buzones con papeles.

Los propietarios del edificio de Santo Grial han dado un paso poco habitual a la hora de reclamar la deuda de un vecino que les adeuda 2.274 euros de cuotas comunitarias. El escrache que realizaron el martes ante el taller del moroso para presionar que pague supone un cambio en la manera en que las comunidades afrontan un problema de impagos. «Claro que é unha decisión violenta, non nos agrada, pero nós non buscamos esta situación, porque na comunidade estamos a cero e temos que afrontar gastos da calefacción, do IBI, vados, ascensor, luz ou se hai unha incidencia non temos recursos para facerlle fronte», explica José Luis López Álvarez, portavoz vecinal y sindicalista de CC.OO.

Los vecinos están molestos con el moroso, César Díaz, porque le acusan de haberse desentendido de la comunidad cuando varios propietarios apenas viven con subsidios de 430 euros y pensiones mínimas y sí afrontan las cuotas mensuales de 54 euros. «Ata finais do 2017 foi un veciño que se involucraba na comunidade, incluso como bo mecánico que é facía traballos na caldeira ou nas bombas de auga que nos aforraba cartos, pero de repente deixou de pagar e de dar explicacións. Cun pouco de vontade podería aportar algo, pero desentendeuse por completo», justifica López sobre la decisión de hacer una protesta delante del negocio del moroso, y que repetirán en febrero.

«Non durmimos pola noite»

César Díaz afirma que desde que se hizo público su problema con la comunidad en su casa (donde vive su hijo y su mujer, ambos en el paro, y su madre de 91 años) apenas duermen o salen a la calle. «

Un problema privado convertírono en público. Eles teñen dereito a reclamar os cartos no xulgado, pero creo que acudir ao meu taller ou contar mentiras debe ter consecuencias, porque fan dano á miña imaxe e á da miña familia», explica este veterano mecánico lucense. Por este motivo, estudia emprender acciones legales por acoso contra los propietarios que acudieron al escrache.

Díaz, que tiene su negocio embargado y su vivienda a la espera de una subasta, afirma que cuenta con el apoyo de Stop Desahucios para intentar evitar el desalojo de la casa que compró en 1992 y que tuvo que avalar para un préstamo hipotecario cuando la crisis afectó a su taller de motos.

«Deben de pensar que manteño un tren de vida alto, pero vou sacando cartos para vivir ao día», señala el moroso. Por su parte, el portavoz de la comunidad pone en duda que carezca de ingresos, aunque reconoce que no sabían de su situación financiera: «Aínda así vemos nel mala fe e falta de colaboración porque nesa casa viven catro persoas e algo poderían aportar».

López Álvarez recuerda que hay otro propietario que lleva desde el 2017 sin pagar cuotas pero no se las reclaman porque expuso una delicada situación familiar.

«Debo 2.200 euros aos veciños, ¡pero non pago porque non podo!»

suso varela

Una comunidad de propietaros de Lugo se concentra ante el negocio de un vecino que les adeuda las cuotas desde finales del 2017 y este se defiende señalando que tiene embargada su empresa y subastado el piso en el que vive con su madre de 91 años y su mujer e hijo en el paro

Los propietarios de una comunidad de vecinos de Lugo, el número 82 de la calle Santo Grial, se hartó de los impagos de uno de sus vecinos y tras demandarlo en el juzgado en el 2018 y conseguir una sentencia favorable, se concentraron en la tarde de este martes delante del negocio del moroso, un taller de motos en la avenida da Coruña, para presionar que les pague los 3.000 euros que les debe de cuotas y acciones judiciales desde finales del 2017.

«É unha situación desagradable e pésima porque fai dano, pero temos que facelo para evitar a quebra da comunidade», explica José Luis López Álvarez, portavoz vecinal. «Hai veciños que cobran subsidios de 430 euros nunha unidade familiar ou xente con pensións mínimas pero que fan o esforzo e teñen as cotas ao día. Non sei, este veciño podería aportar 20 euros cada trimestre ou dar a cara, pero nós vemos que fai vida normal. Todos temos unha situación complicada, pero ‘vida por vida primero la mía'. Para o ano que vén non quero estar eu no xulgado en concurso de acredores», se defendía  López Álvarez, que además es secretario general de la Federación de Industria del sindicato Comisiones Obreras.

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