Investigan cómo las feromonas pueden mejorar el bienestar de los conejos

M. Alonso LUGO

LUGO CIUDAD

VITOR MEJUTO

En la facultad de Veterinaria de Lugo consideran que esta técnica podría reducir el estrés en granjas y mascotas

22 ene 2020 . Actualizado a las 21:30 h.

Las feromonas, esas sustancias químicas naturales que producen los seres vivos y que provocan en ellos reacciones inconscientes, podrían ayudar a mejorar el bienestar de los conejos. Esa es la teoría con la que varias áreas de la facultad de Veterinaria de Lugo llevan años trabajando. Consideran que si son capaces de identificar y sintetizar esas moléculas podrán utilizarse, por ejemplo, para incrementar de forma natural la reproducción de estos animales en granjas. También, para reducir el estrés de los conejos que se adoptan como mascotas y que no siempre consiguen adaptarse a su nuevo hábitat.

Explica Pablo Sánchez, investigador del área de Anatomía de Veterinaria, que «las feromonas son unas sustancias que, en general, están muy poco estudiadas». Y eso a pesar de que tienen una gran importancia tanto entre los animales, como en los humanos. «Producen una respuesta refleja y pueden modular la fisiología del organismo», añade. Su departamento comenzó su labor estudiando el órgano vomeronasal, «que está en la nariz y es el encargado de detectar las feromonas y enviar la información al cerebro. Es muy importante, porque nos hace actuar de forma inconsciente», afirma. Es el responsable, por ejemplo, de que los conejos cuando nacen, a pesar de que ni oyen ni ven y de que casi no tienen contacto con su madre, «sepan llegar hasta las mamas y tengan el reflejo de succión. Esa es una respuesta programada a las feromonas que libera la madre». En su departamento estudiaron este órgano del conejo, porque apenas existía información sobre su desarrollo en esta especie. Sorprendentemente, resultó ser uno de los animales que más desarrollado lo tiene, y han publicado ya dos trabajos internacionales al respecto que forman parte de la tesis doctoral de Paula Villamayor.

Su teoría, ahora, es que esta investigación puede tener aplicaciones prácticas tanto en la producción en granjas, como entre los conejos que se utilizan como mascotas, porque «las feromonas pueden ayudar a apaciguar el estrés de estos animales», añade. En la investigación colaboran las áreas de Anatomía, Reproducción, Bioquímica y Genética de la facultad de Veterinaria con el objetivo de determinar, por ejemplo, si estas feromonas podrían tener también aplicaciones en la reproducción.