Julián Jesús Pérez Fernández: «Inés enseñaba sobre canto y sobre la vida»

El director de coro presenta esta tarde un libro sobre la «mezzosoprano» lucense Inés Rivadeneira


Una de las grandes intérpretes líricas que han salido de Galicia, la mezzosoprano lucense Inés Rivadeneira, ve por fin su vida y obra recogida en un libro, titulado Una vida para el canto, que se presenta esta tarde a las 20.00 horas en Afundación. En el acto estarán el director artístico de Amigos de la Ópera, César Wonenburger; el catedrático de Didáctica de la Lengua Alfredo Rodríguez López-Vázquez y la profesora de lenguaje musical y prima de Rivadeneira, Elisa Moscoso, además del autor del libro, Julián Jesús Pérez Fernández.

 -¿De dónde viene su relación con Inés Rivadeneira?

-Nunca he sido cantante ni voy a cantar, pero sí he sido toda la vida director de coro; e Inés, aparte de que fue mi maestra de canto durante muchos años, me enseñó mucho más que canto, muchas cosas sobre la vida. Para mí es mucho más que una maestra. Iba a Madrid una vez al mes, en jornadas intensivas de sábado por la tarde y domingo por la mañana, para aprender y poder potenciar la técnica de los coros que dirigía. Y me parecía una cuestión de justicia que se conociese su figura.

-Presenta el libro esta tarde en A Coruña, pero ya lo hizo en Madrid.

-Sí, fue en el Teatro de la Zarzuela, hace dos semanas. Y fue un acto precioso, porque al final intervinieron antiguos alumnos suyos, de modo espontáneo. Y todos contaron maravillas de su maestra.

-¿Fue compleja la elaboración del libro?

-Fue un trabajo complejo pero muy gratificante, porque tuve que dar muchas vueltas para encontrar ciertos datos. He consultado hemerotecas de A Coruña, Lugo, Santiago y hasta Oxford, porque sus últimos conciertos, antes de retirarse, fueron en el Royal Albert Hall, el Queen Elisabeth Hall de Londres y el New Theatre de Oxford.

-Dice que este libro es un acto de justicia.

-Es que la trayectoria de Inés es impresionante. Actuó por Europa y el norte de África, fue catedrática de la Escuela Superior de Canto, llevó la zarzuela a unas cotas de dignidad altísimas, cantó óperas, algunas en A Coruña, como Carmen y Un ballo in maschera o Doña Francisquita, con Alfredo Krauss, que fue la obra con la que se reinauguró el Teatro de la Zarzuela en 1956. Y esto debía ser contado.

-Eso, además de su labor docente.

-Formó no solo a cantantes líricos y modernos, sino también a actores de categoría, tanto en canto como para que pudiesen usar la voz adecuadamente. Por ejemplo, preparó a Rossy de Palma o José Sacristán. Cuando estuve en Madrid en la presentación estuve con él, porque fui a ver su monólogo Señora de rojo sobre fondo gris, basado en la novela de Delibes. Y cuando le dije que presentaba el libro al día siguiente me dijo que le debía muchísimo a Inés, que gracias a ella pudo hacer El hombre de La Mancha. Pero también preparó a Carmelo Gómez para El perro del hortelano, Silvia Marsó, Natalia Dicenta, Gabino Diego, María Adánez...

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