Una bala de caza mayor destrozó el corazón de la mujer de O Chamaco

Esta previsto que hoy se conozca el veredicto del juicio


Segundo día de declaraciones en el juicio contra O Chamaco. El primero en declarar ayer fue un agente del servicio de criminalística de la Guardia Civil de Lugo, que fue el encargado de realizar la inspección técnico ocular en el escenario del crimen. Declaró que se encontró a la víctima tendida en el pasillo de la casa, en posición decúbito prono (boca abajo), con la cabeza ladeada hacia la derecha y con un disparo en la espada. En base a dicha inspección y a las mediciones practicadas, concluyó que O Chamaco realizó el disparo desde el pasillo, a la altura del marco de la puerta de una de las habitaciones y a una distancia de 3.7 metros de la víctima. Indicó también, que la distancia desde el lugar donde disparó el supuesto asesino hasta la cocina fue de 9,5 metros y dedujo que el proyectil (una bala de escopeta para caza mayor), perforó el cuerpo de la víctima y a continuación se desvió, impactando contra una navaja pequeña que guardaba en un bolsillo el hijo de la víctima, rozándole la mano y la pierna. Acto seguido, la bala fue a parar a un azulejo de la cocina. Siguiendo el relato de este profesional, el menor se encontraba delante de su madre y a la altura de la puerta de la cocina.

Este agente fue el que acudió a recoger la escopeta y la canana que O Chamaco dejó colgada en un roble antes de entregarse a dos compañeros de caza.

Dicha arma, de un metro y once centímetros de longitud, fue enviada al servicio de criminalística y balística de la Guardia Civil de A Coruña para verificar su correcto funcionamiento. Ayer, fue expuesta en la sala, al igual que imágenes y croquis realizados por los profesionales en el escenario del crimen.

Dos peritos del departamento de balística confirmaron en su declaración por videoconferencia que la escopeta les había llegado sin munición a su unidad, que funcionaba correctamente y que el proyectil estaba deformado. En cuanto a su funcionamiento, indicaron que una vez cargadadicha escopeta, se activaría el seguro y sería necesario sacarlo para disparar. Estos peritos comprobaron que los cartuchos que estaban en la canana eran los utilizados para caza mayor.

Los guardias que se encargaron del volcado de los teléfonos de la pareja también declararon ayer.

Una de las forenses declaró que el acusado estaba más preocupado por la condena que por los hechos

Seis forenses declararon también ayer. El primero en contestar al tribunal fue el jefe del servicio de autopsias en Lugo, José Luis Cascallana, que como en todas las vistas desarrolló una excelente y rigurosa exposición. Él intervino en el levantamiento del cadáver de Ana Gómez, le practicó la autopsia y junto al forense Fernando Serrulla elaboró el estudio antropológico.

De los resultados de la autopsia extrajo que el corazón de la víctima se encontraba destrozado porque lo atravesó la bala, siendo el trayecto de esta de atrás hacia delante y con un desvío ligero hacia arriba. Explicó que dicho proyectil impactó contra la vértebra torácica número once de la víctima y tras la pérdida de energía cinética, la bala se desvió, pero no sin antes destrozarle el corazón, el hígado y el pulmón. Serrulla, a través de la videoconferencia, ratificó lo declarado por su compañero.

Otras dos forenses, junto a una psicóloga y al jefe de psiquiatría de las prisiones de Bonxe, Monterroso y Teixeiro, realizaron los informes relacionados con las lesiones físicas que presentaba uno de los hijos de la víctima, psicológicas y psiquiátricas de ambos y del supuesto asesino. De estos documentos extraen la necesidad de la terapia psicológica para los hijos de la fallecida, quienes le manifestaron su buena relación con su madre. En cuanto al procesado, ambas forenses lo entrevistaron y realizaron un previo trabajo de campo. A raíz de estas labores concluyeron que O Chamaco no tiene ninguna enfermedad diagnosticada pese a insistir algunos testigos que sufría algún trastorno.

Preocupado por la condena

En cuanto a la colaboración del acusado en la entrevista que le practicaron, indicaron que se mostró colaborador en cuanto a aportar datos biográficos. De la relación con Ana Gómez insistía en los problemas económicos que ambos sufrían. Cuando procedían a tratar el día del asesinato, una de las forenses indicó que se cerró en banda y dijo que Ana se burlaba de él. Declaró la profesional que se mostraba más preocupado por la condena que le esperaba que por los hechos.

Otras dos forenses, que se encargaron de la exploración psiquiátrica del acusado realizada el día 13 de enero en los calabozos manifestaron que lloraba y estaba preocupado por la situación. Puntualizaron que estaba orientado a las tres esferas (sabía dónde estaba, quién era...).

«Mateina. Perdóame. Quédame un cartucho e é para min», le dijo a la tía tras disparar

Ayer también declaró por videoconferencia María José Neira, una tía del acusado, hermana de la madre y que el día de los hechos residía en Meira. Resaltó los problemas económicos de la pareja, indicó que le había dejado dinero para pagar la fianza de la casa de Herbón y declaró que se encontraba hablando por teléfono con su hermana el día de los hechos. «Escoitei «pum» pero non imaxinei que fora un tiro», manifestó la familiar, que aseguró que antes de perpetrarse el crimen había escuchado a la víctima gritarle a su sobrino. «No seas cobarde. Sal y da la cara. Le decía Ana cuando Jose estaba encerrado en la habitación», indicó María José Neira.

Según su relato, O Chamaco la llamó por teléfono tras cometer el asesinato. «Mateina. Perdóame. Quérote moito. Quédame un cartucho e este é para min», declaró su tía, que aseguró que su sobrino nunca quiso matar a su mujer porque «Ana era a súa vida», concluyó.

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