1984: Cuando el matadero de Frigsa dejó sitio a una gran zona de ocio en Lugo

El terreno que albergó la gran industria cárnica es hoy un espacio sociocultural


LUGO / LA VOZ

Lograr 16 hectáreas de terreno dentro de la ciudad no es una operación que se presente todos los días. El Concello de Lugo tuvo esa posibilidad en el otoño de 1984, logrando la titularidad de los terrenos que estaban situados junto a la avenida da Coruña y en los que unos 30 años antes se habían levantado las instalaciones de Frigsa.

Vicente Quiroga, en el comienzo de sus ocho años como alcalde (1983-1991), cerró la compra, que entonces supuso para las arcas municipales un desembolso de 450 millones de pesetas. Fue el primer paso de una operación que acabó por crear en el norte de la ciudad un amplio espacio de ocio, en el que el auditorio es uno de los edificios más relevantes.

Atrás quedaban los tiempos del gran matadero, que había supuesto una gran transformación. En 1957 se inauguraron las instalaciones, promovidas por el Instituto Nacional de Industria (INI) y capaces de generar varios cientos de puestos de trabajo. El matadero de Frigsa se instaló en Lugo tras un proceso en el que Monforte también se postuló como aspirante, esgrimiendo entonces, entre otros factores, su condición de nudo ferroviario.

A finales de los setenta, sin embargo, la empresa arrastraba unas pérdidas que hacían temer por el futuro de la firma y que inquietaban en Lugo, en donde hubo manifestaciones en defensa de la factoría. Frigsa acabó por ser una entidad privada, y sus actuales instalaciones están en Lamablanca (Coeses). Su terreno dejó paso unas instalaciones que hoy prestan una función muy distinta pero muy empleada por los lucenses, y además sirvieron también, algún año, para albergar la feria exposición del San Froilán. En los planes de la Cámara de Comercio, que organizaba esa iniciativa, llegó a aparecer la idea de que parte del recinto de Frigsa, tras haber sido comprado por el Concello de Lugo, se destinase a recinto ferial permanente.

Un año después de la compra de los terrenos, tuvo lugar la colocación de la primera piedra del auditorio, que lleva el nombre del músico Gustavo Freire. Cuando se realizó ese acto, ya estaban en marcha los trabajos de acondicionamiento de dos naves del antiguo complejo industrial para pabellones polideportivos.

Vicente Quiroga también tuvo la posibilidad de presidir la inauguración del auditorio, en cuyas obras se invirtieron casi 60 millones de pesetas. El acto tuvo lugar el 23 de mayo de 1986, y la Orquesta Filarmónica de Lodz fue la primera que actuó en las instalaciones.. Desde entonces hasta hoy el uso de espacio, incluido el papel de zona verde que desempeña el parque, ha reforzado su integración en la ciudad: el Museo Interactivo da Historia de Lugo (MIHL), locales de asociaciones y una biblioteca están situados en ese terreno.

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