Timbersoul o cómo frenar el cambio climático a través de la edificación

La «spin off» radicada en Lugo comercializará y asesorará sobre las vigas aligeradas. Ahorran un 85 % de material manteniendo prestaciones y son ecológicas


Redacción / La Voz

Dos listones de madera cerrados y tableros de fibra confeccionados con restos de poda forestal y restos de material. Son los elementos principales de un nuevo elemento constructivo llamado a cambiar un sector, el de la edificación, que en la actualidad genera el 40 % del consumo de energía de Europa (tanto en la construcción como en el consumo diario). Son las vigas aligeradas, que ahorran el 85 % del material manteniendo todas las prestaciones de una viga tradicional maciza. Es decir, son más eficientes y además cien por cien ecológicas, porque el pegamento que se usa es la propia lignina de la madera, con lo que no hay adhesivos artificiales en el proceso de construcción.

En esa revolución constructiva está implicada la Universidade de Santiago, que forma parte del proyecto europeo Life EcoTimberCell a través de Pemade, un centro ubicado en Lugo especializado en el desarrollo de productos estructurales en madera. De ese centro de investigación es del que ha nacido Timbersoul, una startup dirigida por dos ingenieras, Daniela Lourenço y Andreina Vargas, que se encargará del asesoramiento y la comercialización de estos sistemas estructurales de madera.

 «En el sector de la celulosa en Galicia hay demasiados restos de ramas de eucalipto que no se aprovechan para hacer papel», explica Lourenço. Es la empresa Betanzos HB la que se encarga de recoger esos restos que no se aprovechaban, los procesa y crea los tableros que luego se utilizan para la confección de las vigas aligeradas. Timbersoul todavía está naciendo, y lo hace de manos del programa Explorer del Banco Santander. El proyecto de estas dos ingenieras radicadas en Lugo ha sido uno de los tres gallegos seleccionados para viajar a Silicon Valley a finales de octubre y luego competirá en una ronda de financiación.

«Yo creo que lo que vale la pena es sobre todo la experiencia del viaje y conocer el ecosistema emprendedor que existe en Silicon Valley. Podremos aprovechar todo lo que aprendamos en charlas, en visitas...», explica Vargas.

El plan es que Timbersoul sea algo así como una consultoría de estructuras de madera. «Queremos generar toda la información y la documentación técnica necesaria para que las personas que no tengan conocimientos de la madera puedan diseñar sus estructuras» utilizando este revolucionario diseño. El perfil del cliente es de carácter técnico: Timbersoul ha nacido para asesorar a profesionales de la arquitectura, de la ingeniería civil, forestal y de montes o que dirijan o promuevan obras. La spin off ofrece catálogos, programas estructurales de cálculo y toda la información necesaria para utilizar esta tipología de vigas que aún se está investigando.

Dos años para entrar en operación 

Timbersoul todavía está acabando de madurar y de completar su equipo, al que se incorpora una arquitecta de larga experiencia en la creación de oficinas técnicas. En la idea han estado trabajando desde febrero y se marcan el 2021 para estar totalmente operativos.

«Construir un metro cúbico de madera supone absorber una tonelada de CO2 y una emisión de oxígeno a la atmósfera», explica Daniela Lourenço. Así que Timbersoul, además de ser una empresa de ingeniería, es un elemento activo en la lucha contra el cambio climático. «Es la base del proyecto, la utilización de la madera como una alternativa a la construcción tradicional», subraya Andreina Vargas.

La construcción tradicional utilizaba madera, pero maciza. Después llegó el hormigón armado o el acero. «Siempre se recurre a ellos porque fueron una revolución, eran materiales que aguantaban muchísimo y daban soluciones rápidas y menos dificultad». La madera hay que plantarla, dejarla crecer, darle la forma adecuada... El hormigón era más fácil, más barato y suponía una alternativa para la construcción. «Pero nos olvidamos de la cantidad ingente de residuos que se generan». Andreina Vargas cita datos: el 30 % de los residuos de la Unión Europea proceden de este tipo de construcción en hormigón y acero. «Y en el punto en el que está el planeta no está de más tener alternativas».

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