«El culturismo es más un estilo de vida que un deporte»

La lucense Iria Rivas se introdujo desde hace cuatro años en este mundo y resultó ganadora en varios campeonatos


LUGO / LA VOZ

Hace cuatro años que Iria Rivas Santos (Lugo, 1988) decidió introducirse en un mundo que desconocía por completo. Con una genética que le impedía sumar kilos a pesar de no llevar a cabo una alimentación saludable, optó por seguir los pasos de su pareja y dar un giro de 360 grados en su estilo de vida. Retiró de su alimentación los productos insanos, buscó un entrenador personal, se apuntó al gimnasio y se metió de lleno en el culturismo. «Mi pareja empezó a cuidarse para bajar peso y veía sus cambios. Fue ahí cuando decidí cuidarme. Siempre fui muy delgada y no engordaba, pero no comía bien. Me propuse hacer dieta e ir al gimnasio», cuenta esta lucense, que pasó de pesar 45 kilos a 60 después de llevar a cabo una dieta rigurosa (comiendo seis veces al día) y un entrenamiento constante (entrena de lunes a viernes una hora y media y descansa los fines de semana).

En poco tiempo, el nuevo estilo de vida empezó a notársele físicamente y a los pocos meses comenzó a debutar en campeonatos nacionales. Actualmente se encuentra en fase de mantenimiento para presentarse el próximo año a campeonatos internacionales. «El cambio físico es brutal. Entre que fui viendo mis cambios y que cuando te metes en este mundo empiezas a ver las competiciones y demás, cada vez me llamaba más», indica Iria.

Para esta lucense, el culturismo se convirtió en un estilo de vida diferente al que tenía. Reconoce que tiene que gustar porque lleva implícito mucha fuerza de voluntad y constancia. «El culturismo es más un estilo de vida que un deporte. Conlleva mucho sacrificio porque tienes que dejar tu espacio reservado para entrenar todos los días y resta mucho tiempo. Todo se basa en la dieta y en los entrenamientos, que yo los divido por grupos musculares. Un día hago pierna, otro brazo, otro espalda…», explica Iria, que entrena online con un profesional de Marbella.

Dado que vive en las afueras de la ciudad y que trabaja en Lugo capital, todas las noches prepara sus comidas, excepto la cena, y las lleva en tuppers. «En ninguna falta la proteína y varío los carbohidratos dependiendo de la época en la que me encuentre. Si estoy en período de mantenimiento, es decir, si no tengo un campeonato próximo, dispongo de comidas libres y puedo darme algún capricho, como comer un helado. En cambio, cuando estoy en proceso de definición, es decir, en la etapa próxima a la celebración de los campeonatos, la dieta es estricta. Para mayor rigurosidad, la última semana antes del campeonato, se hace la diuresis, lo que significa una descarga de agua», explica Iria Rivas.

Campeonatos

Introducirse en el mundo del culturismo y obtener resultados brillantes en los campeonatos fue todo una. Esta lucense empezó competiendo en categoría bikini, hasta el último campeonato que debutó en la categoría wellfit. Y es que en culturismo existen varias categorías, de las cuales ella compite en dos: bikini (cuerpos finos y menos musculados) y wellfit (más desarrollados muscularmente).

La primera vez que esta lucense competió fue en el campeonato gallego de IFBB y quedó campeona gallega. Después debutó en Ávila, en el campeonato del Norte de España IFBB y también quedó primera.

Dados los éxitos, empezó a recorrer varias ciudades de España para seguir sumando triunfos en la Liga Amater del culturismo. «Participé en el campeonato de España que se celebró en Albacete. Pasé el primer corte y quedé en la semifinal», indica Iria, que este año empezó a competir en la Federación AEFF. «Aquí me presenté al campeonato gallego y al del Norte de España y quedé primera. También debuté en el campeonato nacional y quedé segunda. En la última Federación que competí fue en el mes de mayo en la FNFF, que fue cuando competí en wellfit», explica.

Categorías

Siguiendo en esta Federación, en junio de este año, Iria se presentó al campeonato nacional celebrado en Alicante. Aquí solicitó clasificarse en las dos categorías, no ganando en bikini pero quedando de tercera en wellfit.

En la categoría bikini los jueces observan a las concursantes tras hacer un pase de menos de un minuto, luciendo tacones de unos doce centímetros, por una pasarela y con música. Después hacen comparativas y eligen. «Te comparan de frente, perfil y espalda. No es sencillo y tienes que practicar porque vas con tacones altos, tienes que realizar los poses y supone hacer fuerza», cuenta Iria, que mide 1.63 centímetros pero sale a competir en 1,59 centímetros. «En competición bajas porque al hacer la diuresis desciendes unos centímetros», explica.

Tanto Iria como su novio están muy concienciados con los hábitos saludables y prueba de ello está en que su pareja vio en la vida sana un negocio. En febrero del año pasado montó en la Praza lucense de Augas Férreas Nutrihealth, una tienda de suplementación deportiva.

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