El youtuber que multiplica la faena de las guardias del cuartel de A Fonsagrada

Tres alarmas falsas lanzadas por sus seguidores movilizaron a los diferentes servicios de emergencia


Desde hace dos meses, las guardias civiles del cuartel de A Fonsagrada, único puesto de Galicia en el que las mujeres son mayoría, están en continúa movilización. Daniel Ibáñez Fuentes puso pie en el municipio, y apareció nueva faena.

El varón tiene 43 años y es vasco, pero hace dos meses fijó residencia en solitario en un apartamento de alquiler del municipio. «Fui camionero y cada semana venía A Fonsagrada a descargar mercancía en un supermercado. Llevo varios meses sin trabajar, cobro una pensión y vi que se alquilaba un piso aquí. Decidí fijar residencia y no sé cuánto tiempo permaneceré», explica Daniel.

Su aspecto físico y sus hábitos de vida sembraron el pánico entre la población. El nuevo vecino recorría las calles de la villa grabando vídeos, y nadie sabía con qué finalidad. Hasta que, un día, se toparon con su canal de YouTube. Un canal donde se dedicaba a colgar sus historias en directo. «Andaba cun teléfono móbil gravando por toda A Fonsagrada e non entendíamos a que viña aquilo, hasta que alguén se percatou que subía todo a Internet», indica una vecina.

Tal fue el miedo que causó entre la población que alguno no dudó en acudir inmediatamente al cuartel para poner en conocimiento de las Fuerzas del Orden las noticias que le estaban llegando del nuevo residente. «Nun pobo tranquilo, onde todos nos coñecemos, que chegue unha persoa de fora, cun aspecto físico diferente e supostamente con esas características, ponnos en vilo», explica otro vecino.

Movilización en vano

Pero desde hace un mes, este youtuber no solo tiene movilizada a la ciudadanía, sino también a los diferentes servicios de emergencias. Hasta en tres ocasiones tuvieron que personarse allí las guardias del puesto de A Fonsagrada tras recibir diversas alertas que finalmente resultaron falsas.

La primera vez que acudieron a su casa fue la tarde del pasado 23 de agosto. Seguidores madrileños de su canal alertaron a los servicios de emergencia de Madrid que un youtuber de A Fonsagrada podría haber sufrido un desmayo en su casa. Explicaban que se encontraba retransmitiendo en directo cuando de repente se cayó la cámara, se visualizaba solamente la pared del inmueble y se escuchaba la televisión. Alertaban además que, a pesar de que el chat estaba abierto, no respondía a este. Desde la capital trasladaron aviso al 112 Galicia, que envió a la zona a todos los servicios de emergencias. Las guardias se presentaron en su domicilio y, aunque en un primer momento Daniel no respondía a las llamadas, después de mucho insistir salió a la puerta. Asustado y en ropa interior, explicó que estaba durmiendo la siesta y que, por lo tanto, no necesitaba ser atendido.

Las otras dos alertas fueron esta semana. En una de las ocasiones no solo se declaró en huelga de hambre, sino que además anunciaba su intención de quitarse la vida. En la próxima alerta, recurría a algo semejante. Ante estos hechos, personas cercanas achacaron los comportamientos del youtuber a querer llamar la atención. ¿El fin? Ganar seguidores.

Con casi 3.300, su creador cuenta cómo el canal nació hace ya dos años: «En un principio, el canal tenía otro nombre pero no llamaba la atención y fue por eso que le cambié el nombre y la temática. Se llama San Ludopatrón», afirmó. Quería desahogarse por la situación social actual y, además, necesitaba ingresos extra para completar la pensión que recibe todos los meses. Un retribución de 500 euros a la que se suma lo que obtiene con esta actividad. «La temática principal son los directos. Me di cuenta que hay gente con insomnio, que está sola, en situación de desempleo... y necesita este tipo de ayudas. Dado el contexto, te pones a hacer un directo largo, la gente se une y acaban hablando entre ellos y conmigo personalmente... Mi canal es una súper comunidad que se está haciendo», indicó.

Según afirmó este vasco afincado en A Fonsagrada, YouTube requiere estar 24 horas disponible, porque hay que contestar continuamente al chat. «Además, el canal te pide un mínimo de 1.000 suscriptores y 4.000 horas de producción en los últimos doce meses para concederte monitorización, es decir, para cobrar. No se gana mucho dinero con esto, concretamente un euro por mil visitas, pero es algo que me gusta y al tiempo te vicia», concluye Daniel Ibáñez.

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