El desastroso punto limpio de Lugo

Sigue sin mejorar la calidad de un servicio que obliga al ciudadano a hacer un esfuerzo sin ver recompensa


lugo / la voz

Que un vecino de Lugo del siglo XXI quiera reciclar debería ser algo asumido con normalidad, pero en este municipio desde hace años supone un esfuerzo, tiempo, paciencia y dinero. Una de las consecuencias de tener prorrogado el servicio de recogida de limpieza (a la espera del ansiado nuevo concurso) es que el punto limpio es un desastre que sigue sin solucionarse, para desesperación de los vecinos que quieren ayudar, se supone, a mejorar el medio ambiente.

El verano es una época que aprovechan muchos ciudadanos para hacer limpieza y cambios en sus hogares, desechando elementos susceptibles de ser llevados a un punto limpio (en otras ciudades son recogidos en camiones móviles que se ubican en determinados días y horas en los distintos barrios).

En el caso de Lugo, el punto limpio se encuentra en un lugar apartado de O Ceao, 18 kilómetros de ida y vuelta desde el centro de la ciudad, unos 30 minutos de viaje. Pero las ganas de reciclar, por conciencia, se disipan con unas cuantas visitas al citado lugar. Este verano, en más de una ocasión, se dieron cita varias personas cargadas de enseres mientras solo había una empleada dedicada a recoger todo material. Además de las esperas, en numerosas ocasiones los usuarios son los encargados de tener que trasladar el material hasta determinados contenedores. Cuando se sale del recinto el vecino tiene la sensación de que está ante un acto de fe cuando mientras deja el viejo ordenador o una plancha encima de una mesa y al lado ve como año tras año sigue la misma rotura de la valla por la que se cuelan los amigos de los ajeno para llevarse lo depositado y acabar todo desguazado en cualquier camino.

Otro problema del sufrido concienciado ambiental surge cuando su buena intención acaba siendo un problema, y se presenta en el punto limpio con más discos o cintas de vídeo de los 10 como máximo permitidos, o con más cables eléctricos de lo que se recogen, o con más kilos de material de los que amablemente la persona al cargo del punto limpio -desbordada en numerosas ocasiones- puede registrar. «Non sabía nada, pero xa que veño aquí, que fago agora», frase habitual entre los usuarios.

Ante este panorama, las personas que esperan o salen del recinto dicen la frase que no se debería pronunciar en el 2019: «Se o sei, o tiro no contenedor da casa e que o colla o que o queira».

Limitaciones en la entrega de materiales

Mientras el Concello de Lugo no saca el nuevo concurso de la recogida de la basura, donde se prevé una mejora del punto limpio y la creación de las unidades móviles por barrios, Urbaser define recoge qué enseres se pueden entregar y sus limitaciones.

Residuos domésticos peligrosos: Pilas, baterías, aerosoles, fluorescentes, botes de pintura, disolventes y barnices, radiografías, aceites y tóner. Residuos domésticos especiales: Maderas, restos de podas, electrodomésticos, muebles y enseres (línea marrón), aparatos electrónicos (televisores, ordenadores, teléfonos....), desechos de pequeñas obras, ropa, plástico y restos metálicos del hogar. Residuos domésticos o industriales: Materia orgánica, residuos industriales de grandes y medianas empresas, residuos radiactivos y neumáticos.

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