El barrio verde con el que sueña Lugo

La ciudad aspira a convertirse en la referencia europea de la sostenibilidad con su proyecto en As Gándaras


LUGO / LA VOZ

El gobierno de Lugo lleva años soñando en verde. Aspiran a que la ciudad se convierta, en el medio plazo, en la referencia europea de la sostenibilidad. Pretenden conseguirlo gracias al empujón que suponen los 23 millones de euros de fondos europeos obtenidos en la pasada legislatura. El giro sostenible empezará en el norte de la ciudad, cerrando el armazón urbano residencial que colinda con las zonas industriales del Ceao y As Gándaras.

¿Qué se pretende con este barrio verde? Cambiar el modelo. No solo en su dimensión ambiental, si no abordar un cambio de gobernanza, espacial, social y económica. La idea es crear una «aldea urbana», lo más autosuficiente y respetuosa con el medio ambiente posible. Apostarán para ello por controlar las variables del entorno para la construcción y su diseño: la luz solar, la temperatura, el paisaje sonoro o el volumen verde de los alrededores.

El germen del proyecto pasa por recuperar primero el humedal de As Gándaras, tarea en la que el Concello lleva años inmerso. Erradicar las especies invasoras y potenciar la biodiversidad en una zona cercada por polígonos es el primer paso antes de empezar a construir. Hace apenas unas semanas, el gobierno local licitaba el edificio Impulso Verde, el primero que se levantará en la zona con una estructura completamente de madera. Será el corazón de este nuevo barrio, que apostará por materiales biodegradables y criterios bioclimáticos de eficiencia energética.

La vegetación será piedra angular de esta ciudad verde. Gracias a ella el barrio atrapará dióxido de carbono, mejorando la calidad del aire. También favorecerá el autoconsumo. Las cubiertas de los edificios y los balcones se reservarán a cultivos hidropónicos, se instalarán paneles solares e invernaderos acristalados que estarán integrados en la malla estructural del edificio. También se colocarán sistemas de recogidas de aguas pluviales en los edificios. El agua servirá después para regar las zonas verdes y para limpiar las calles. Además se favorecerá la gestión sostenible de los residuos domésticos y reutilización de orgánicos.

Económicamente quieren impulsar en esta zona el pequeño y mediano comercio. Parece una paradoja, porque en el entorno de lo que será este barrio se encuentra el centro comercial más importante de la ciudad: As Termas. La voluntad del gobierno municipal es evitar la implantación en la zona de nuevas grandes superficies. Se integrarán y diseminarán oficinas en todo el tejido residencial, para evitar zonas sin uso fuera del horario laboral. Quieren potenciar también aquí la economía circular y los mercados locales.

Plantearán una central de biogás, que se nutrirá de la biomasa de la zona, para abastecerse y calentar al barrio. La finalidad es priorizar las energías renovables.

La red viaria estará planteada con la misma voluntad sostenible, con vías de primer orden ya construidas, como la avenida Infanta Elena o la Ronda Norte. Las secundarias conectarán estas y ayudarán a la estructura y organización espacial. Serán viales interiores con zonas de tráfico lento (30 kilómetros/hora) para el acceso puntual y en las que se priorizará el paso de peatones y bicicleta. Situarán también puntos de recarga para vehículos eléctricos de forma estratégica. Plantearán distribuidores de barrio y sendas peatonales. También le darán una vuelta al uso de los espacios verdes, en los que tratarán de implicar a todos los usuarios celebrando eventos de música, danza, arte y teatro.

Serán necesarios años para ver este proyecto en pie, porque a diferencia de los planteamientos que están llevando a cabo en otras ciudades, Lugo quiere girar hacia la sostenibilidad empezando un barrio desde cero.

El gobierno local toma como ejemplo Vancouver, al frente del cambio sostenible

¿De qué habla Lara Méndez cuando menciona el 'Green' Vancouver? La alcaldesa de Lugo ha tomado como referencia para su cambio sostenible una de las ciudades más importantes de Canadá. En el año 2009, Vancouver planteó un proyecto con vista a diez años: convertirse en la urbe más verde del mundo. La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el ahorro de agua y la creación de puestos de trabajo vinculados a la economía verde han vertebrado su estrategia. En su apuesta ha sido clave la densidad urbanística. Los canadienses apostaron por un modelo de ciudad más extenso, con edificios de menos alturas y más zonas verdes. Aunque multiplicaron su territorio, el uso de vehículos particulares se ha reducido de forma significativa gracias a un transporte público eficiente y la concentración de actividad en los barrios. La ciudad canadiense contó también con un alto compromiso político, las autoridades aumentaron la inversión por las energías renovables, creando puestos de trabajo involucrados con la economía verde. El resultado fue una ciudad más eficiente, más cómoda y más sostenible. El reto de Vancouver por ser la ciudad más verde concluye en el 2020.

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