El baño en la antigua Fábrica de la Luz: un camino peligroso para refrescarse

Muchos lucenses se juegan el tipo por un camino vallado, que cruza una pasarela ruinosa, maleza y árboles caídos


LUGO / LA VOZ

Darse un chapuzón en Lugo puede salir caro. Las altas temperaturas y la falta de una zona pública habilitada para el baño empuja a muchos lucenses a jugarse el tipo para refrescarse cada verano. Una de las zonas preferidas por los más osados es la de la antigua Fábrica de la Luz. Es una verdadera yincana, no exenta de peligros, pero eso no disuade a los bañistas.

El camino comienza sorteando una valla de obra colocada por el ayuntamiento en la que se anuncia una rehabilitación que lleva demasiado tiempo parada. La pasarela que sigue tiene mala pinta, le faltan listones, muchos están carcomidos y amenazan con tronzar bajo los pies. Un cartel de madera tirado hace de remiendo en la parte final del tablero. Cuando se consigue cruzar al otro lado, hay todavía que esquivar la maleza, que crece a placer en toda la zona. Queda un caminito estrecho, apenas del ancho de una persona, para pasar pegado al muro. Habrá que agacharse en un tramo para evitar un árbol caído sobre el sendero.

Las papeleras del paseo que conduce hasta el río están llenas, aunque no a rebosar como estuvieron en otros tiempos. Al ser una zona vallada por obras, la basura que llevan los bañistas solo se acumula y no hay personal que acceda a retirarla.

Una vez recorridos unos 150 metros, el merecido premio: las escaleras de hormigón de la antigua instalación eléctrica. Son anchas y muchos las aprovechan para estirar en ellas la toalla o instalar sillas de playa. Desde ahí, uno puede lanzarse al río Miño a la altura del Fluvial.

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