El legado de Vázquez Cereijo, al descubierto

María Guntín
maría guntín LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

El Museo Provincial acoge una muestra con los objetos más importantes para el pintor lucense

31 jul 2019 . Actualizado a las 14:19 h.

José Vázquez Cereijo (Lugo, 1940-2016) mamó, respiró y dejó arte en estado puro antes de partir. Ahora, su legado está a la vista del público en el Museo Provincial de Lugo. Vázquez Cereijo se sintió siempre gallego y la morriña lo acompañó hasta que, tras jubilarse, regresó para vivir en su ciudad natal. Así lo recuerda su viuda, Anne Nikitik, una de las grandes responsables de que el legado del pintor pueda visitarse y disfrutarse desde ayer. Ella recuerda que su marido fue una persona que vivió agarrado a los recuerdos de su infancia, una referencia vital en su trayectoria personal y artística. También por él vino a vivir a Lugo y fue su mano la que le enseñó cada rincón de la ciudad. Anne es profesora en Baleira desde el 2013, año en el que se mudó con Cereijo a la ciudad.

«La pintura era su mundo y su pasión. Se desvivía por sus libros, por El Rastro y por su colección. Le gustaban muchas cosas. También la cerámica, los bordados tradicionales y los juguetes antiguos de bebé. Todo le llamaba la atención», explica Anne.

A Vázquez Cereijo le encantaba El Rastro y una gran parte de sus reliquias fueron adquiridas allí. El pintor compartió su vida con personalidades como el director del Instituto Cervantes y del Reina Sofía, Juan Manuel Bonet, y un gran número de artistas que pertenecieron a la Generación del 27.